Película argentina “La tercera orilla” gana premio en Colombia

COLOMBIA- La película argentina “La tercera orilla”, dirigida por Celina Murga y producida por el estadounidense Martin Scorsese, ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Cartagena, en Colombia.
Así lo informó la propia realizadora, quien estrenó su película recientemente en salas porteñas, donde aún sigue en cartel, y la había proyectado antes en la competencia oficial del último Festival de Cine de Berlín.
Murga se encontraba en el festival colombiano no sólo para presentar su último filme, sino también para compartir una clase magistral con el cineasta iraní Abbas Kiarostami.
Autora de «Ana y los otros» (2003), «Una semana solos» (2007) y el documental «Escuela normal» (2010), en su cuarta película Murga indaga el conflicto de un adolescente que se debate entre hacer realidad los deseos de su padre o seguir su propio camino.
«La tercera orilla» (coproducción con Alemania y Holanda) está protagonizada por el debutante Alián Devetac (que se presentó por casualidad al casting, acompañando a un amigo) y por el actor y dramaturgo Daniel Veronese, que a pesar de su extensa trayectoria teatral es la primera vez que actúa en cine.
La película narra la historia de Nicolás, un adolescente de 17 años que vive en la ciudad entrerriana de Paraná, de donde Murga es oriunda, y donde -según la directora- «es muy fuerte la presión de la mirada social sobre la vida de los otros. Como si uno debiera vivir dentro de los parámetros que los demás esperan de vos. Es algo muy asfixiante».
El nuevo filme de Murga muestra la particular situación familiar de este joven, cuyo padre, un médico influyente de la zona, mantiene vidas paralelas: una con él, su madre y sus dos hermanos, a quienes no reconoce socialmente, aunque sí mantiene económicamente, y la otra con su familia «oficial», integrada por su esposa y un hijo.
Nicolás es el mayor de los hijos no reconocidos y, sin embargo, su padre decidió que él sea su sucesor en los negocios y en su profesión, presionándolo a diario para que se ocupe de distintos asuntos y provocándole un sentimiento secreto de odio y rechazo, especialmente por el sufrimiento cotidiano que le provoca a su madre.