Enérgico respaldo a la investigación de lo ocurrido durante la dictadura militar en el ámbito del INTA

BUENOS AIRES- Con el apoyo del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, el INTA y el CONICET rubricaron un convenio de colaboración para avanzar en la investigación del impacto de la acción de la última dictadura militar en el organismo de desarrollo tecnológico agropecuario.
El acuerdo fue firmado por el Presidente del INTA, Francisco Anglesio, y su par del CONICET, Roberto Salvarezza, en un acto llevado a cabo hoy en la sede del INTA de la calle Chile, en la Ciudad de Buenos Aires.
Desde el convenio, se propone “recuperar la memoria institucional” sobre lo ocurrido en el INTA durante el gobierno de facto en el periodo 1976-1983. La acción de la dictadura dejó ocho profesionales desaparecidos o asesinados y un total de 794 cesanteados en el INTA (el 20 por ciento de la planta total de esa época), más otro centenar en el CONICET.
En el acto participó la Secretaria de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar, Carla Campos Bilbao, en representación del Ministro Carlos Casamiquela. La funcionaria destacó que el eje del convenio “es ir redibujando el mapa de lo que fueron aquellas líneas de investigación en tecnología agropecuaria pero básicamente en desarrollo rural y extensión. Y a partir de ahí poder recuperar lo que ha sido la investigación científica en la Argentina en materia agropecuaria”.
“Este convenio explica todo un proceso de inclusión de esta parte de nuestra historia en los centros de investigación. Tiene que ver con la búsqueda de un desarrollo agropecuario inclusivo. Estas líneas en los ‘70 estaban muy bien definidas y nos ha costado mucho recuperarlas, ya que con las personas se fueron las ideas, al eliminarse los lineamientos de investigación”, subrayó Campos Bilbao.
Además, se manifestó “orgullosa de este proyecto político que es inclusivo y que ya está generando una patria diferente”.
El titular del INTA manifestó que la posibilidad de desarrollar este proceso indagatorio sobre aquél periodo de la historia en el organismo permitirá “devolvernos el conocimiento de muchas cosas que se habían perdido, para lo que hubo que esperar 30 años”.
“La dictadura no afectó solamente en la desaparición o asesinato de personas, sino atacó fuertemente la política de trabajo. Nos sacaron las líneas de articulación en la investigación, algo que costó muchísimo recuperar”, subrayó Anglesio, quien recordó palabras de Néstor Kirchner al enfatizar que “sólo la memoria, la verdad y la justicia nos permiten mirar al pueblo a la cara”.
Salvarezza, por su parte, consideró que “las consecuencias de la última dictadura las pagamos largamente en los años posteriores” y auguró que la firma del convenio para propulsar la investigación “permita no sólo mirar hacia atrás, sino también para adelante”.
“Hoy todos los organismos de ciencia y técnica del Estado estamos en la misma dirección: que el conocimiento que se genera tiene que ser transferido a la sociedad”, destacó.
La investigación, llevada adelante por la Comisión de Reparación Histórica del INTA en conjunto con la Universidad Nacional de San Martín, y en la misma colaboraron becarios doctorales e investigadores, además de los propios trabajadores del INTA, para colaborar en el análisis, clasificación y archivo de la información.
La historiadora Cecilia Gargano, una de las referentes de la investigación, destacó que la misma se propone, además de avanzar en la identificación de los trabajadores y profesionales desaparecidos, “exponer cómo operó el terrorismo de Estado en el INTA y cómo la acción de la dictadura cambió la agenda científica de la Argentina” de acuerdo a las políticas agropecuarias de ese entonces.
En ese sentido, remarcó que entre los avances de la investigación se certificó “la apropiación privada de conocimientos generados en el ámbito público, la existencia de espionaje político e ideológico y la conformación de un mapa del personal de lNTA previo al golpe militar para su posterior utilización en las cesantías”.
Guido Prividera trabaja en el Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Pequeña Agricultura Familiar Región Pampeana (IPAF). También forma parte de la Comisión de Reparación Histórica del INTA y su madre es una de los ocho trabajadores del organismo que fueron desaparecidos.
Como uno de los impulsores de esta investigación, destacó que el trabajo “comienza a reparar una parte de la historia de la ciencia y técnica en la Argentina”.
También valoró la importancia de la investigación en la recuperación de la identidad de los trabajadores del organismo, al remarcar que “hoy tenemos identificados casi el doble de los desaparecidos que teníamos dos años atrás”.
En ese sentido, consideró relevante contribuir a “reconstruir esas historias y encontrar los nombres que nos faltan” pero también “encontrar y recuperar aquellas ideas que desaparecieron junto con la gente”.
Del acto participaron también el Jefe de Gabinete de la Secretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar, Eduardo Jacobs; el director del Centro de Estudios de Historia de la Ciencia “José Babini” de la Universidad Nacional de San Martín, Diego Hurtado y la representante del Directorio del CONICET, Dora Barrancos, entre otros.