El juez de la picada de Haedo explica su posición

MORÓN. «No soy juez para manejar sentimientos sino para aplicar la ley» dijo Alfredo Meade, juez del caso Lautaro Juárez, el joven de Hurlingham que murió tras ser atropellado por el conductor Diego Cuevas en una picada en Haedo. En una entrevista radial se defendió y contó que perdió a una hija en un accidente de tránsito. Para él, no hay pruebas que demuestren que Cuevas haya tenido intención de matar. Ana Soffietto periodista de Infojús, entrevistó al magistrado que amplió sobre su polémica decisión. Esta es la nota:

La orden de excarcelación para el joven de 19 años que la madrugada del 5 de abril atropelló y mató al adolescente Lautaro Juárez e hirió a otros cinco despertó la bronca de los familiares de las víctimas, que pidieron el juicio político para el juez de Garantías N°4 de Morón, Alfredo Meade. En declaraciones a FM Vorterix, el magistrado se defendió y contó que perdió a una hija en un accidente de tránsito. Para él, no hay pruebas que demuestren que Diego Cuevas, el conductor del auto, haya tenido intención de matar. Su decisión lo colocó ahora en el centro de la polémica por las picadas.
“Esta medida me dio más dolor, impotencia y bronca. No se trata sólo de Lautaro. Todavía dos chicos siguen muy graves”, señaló en dialogo con el canal C5N Eduardo Juárez, padre de chico de 16 años que murió.
En diálogo con Infojus Noticias, el juez dio más precisiones sobre el caso y sentó su posición.
-¿Cómo explica lo que pasó en el caso de Diego Cuevas?
-Dolo de matar no hay. Acá ocurrió un homicidio y hay heridos gravísimos, pero no es que este hombre había decidido matar. El hecho se da en el marco del incumplimiento de reglas del manejo de vehículo y normas de tránsito. No es que hay impunidad tampoco. Esta resolución está apelada y todos debemos respetar lo que Cámara decida. Por un lado está la ley y por otro están los sentimientos. Hoy tuve que explicarlo, aunque tampoco quería hacerlo. De sentimientos podría hablar muchísimo, pero a mí no me pusieron este cargo para manejar sentimientos sino para aplicar la ley, sabiendo todas estas críticas que estoy recibiendo.
-¿Cómo es la jurisprudencia en casos de picadas?
-La culpa es cuando el homicidio ocurre por ignorancia, imprudencia, inobservancia de las normas. Otra cosa es cuando agarro un puñal y le clavo puñaladas a alguien. En el medio existe una jurisprudencia muy razonable que es la de la culpa por representación. Si uno se sube a un vehículo y entra en hora pico en la calle Florida a 100 kilómetros por hora, tiene que imaginar que a alguien va a matar. Pero acá hay un gravísimo homicidio culposo y víctimas de lesiones. Los elementos de prueba no alcanzan para encontrar el dolo de matar. Obviamente que es una cuestión opinable. Si fuera tan simple, las computadoras ya hubieran reemplazado a los jueces.
En Haedo, hay un caso muy conocido. En la Navidad de 2004, Cristian Aldao atropelló a dos chicas. Una de ellas, Fanny Domínguez, falleció en el lugar. Una cartera y un celular pertenecientes a las jóvenes aparecieron luego en el interior del auto del conductor, indicando así que los cuerpos cayeron dentro del vehículo. Aldao no solo no las ayudó, sino que huyó. El Tribunal de Morón lo condenó por homicidio culposo, pero después la Cámara de Casación de la Provincia finalmente recaratuló la causa como homicidio simple con dolo eventual y agravó la pena. Pero este caso es absolutamente distinto.
-¿Cómo fue el caso de su hija?
-Mis sentimientos son iguales a los del papá de Juárez. Esto uno lo tiene que resolver con justicia y con dignidad. El 13 de abril de 2006, mi hija Sofía falleció en un accidente de tránsito en la ruta 34, cerca de Rafaela, en Santa Fe. Era maestra jardinera y tenía 26 años. Apartándome de todos los sentimientos tomé la decisión que consideré adecuada. Firmé la resolución el día del aniversario de la muerte de mi hija. No pido compasión. En este trabajo hay que bancársela. En el accidente de 2006, falleció también una señora y el acompañante del chofer. Fue un homicidio culposo, no hubo nadie preso.
-¿Qué piensa en relación al pedido de juicio político de los familiares de las víctimas?
-Me produce tristeza. El juicio mediático a veces es muy cruel. Yo sé cuáles son las reglas del juego: si el tema tiene gancho hay que mantenerlo, pero después que el destrozo del juez no lo pare nadie a mí me entristece.