Porchetto festeja sus  45 años de carrera cantando con amigos

CAPITAL FEDERAL- La cita será el 22 de septiembre en el Teatro Coliseo. Lo acompañarán León Gieco, Nito Mestre, Willy Iturri y María Rosa Yorio

“Va a ser un concierto mágico. No lo digo yo, lo dicen también muchos de los amigos que van a estar. Todos estamos muy entusiasmados. Me encanta eso y, desde ese lugar puedo decir que van a suceder muchas cosas que la gente no espera, ni se imagina”, anticipó el creador de “Reina madre”, “Metegol”, “Sentado en el umbral de Dios” y “Bailando en las veredas”, entre otras recordadas composiciones.

En diálogo con Télam, Porchetto contó que, a lo largo del show en la sala ubicada en Marcelo T. de Alvear 1125, irá pasando por todos sus discos, aunque aclaró que no se tratará de un repaso cronológico, y explicó que los invitados se sumarán para recrear algunas de las tantas colaboraciones con las que contó.

Figuras como las mencionadas anteriormente se sumarán a la banda estable conformada por los Rata Blanca Fernando Scarcella, en batería, y Danilo Moshen, en teclados; Manuel Llosa, en bajo, Javier Torrecillas, en guitarra; y Daniel Porchetto, en teclados, armónica y canto.

“Es una banda de gente joven que suena bárbaro. Hace un tiempo que toco con ellos. León (Gieco) dice que siempre tuve las mejores bandas. Es la subjetividad de un amigo, pero por ejemplo a él le gusta mucho esta banda”, contó el músico.

Porchetto lanzó “Cristo Rock”, su primer disco, en 1973, en un trabajo que tuvo la particularidad de contar con un debutante Charly García, en los teclados, un hecho que sirve para confirmar la opinión de Gieco.

En medio de la movida folk conocida con el nombre de “acusticazo”, Porchetto se afianzó como uno de los artistas más importantes del rock argentino, con hitos como el disco “Porsuigieco”, una colaboración conjunta con Gieco, Sui Géneris y María Rosa Yorio.

A principio de los ’80, este artista alcanzó un alto grado de popularidad a partir de notables discos como “Metegol”, “Televisión” y “Che, pibe”, sin embargo su pico máximo llegó en 1983, con la publicación de “Reina Madre”, una lectura de la Guerra de Malvinas desde la óptica de un soldado británico.

Tras algunos éxitos más, como el archidifundido tema “Bailando en las veredas”, publicado en “Noche y día”, de 1986, las nuevas tendencias musicales dentro del rock argentino, relegó a Porchetto de los grandes medios de difusión, a pesar de que nunca dejó de producir discos.

A pocos días del festejo por sus 45 años de carrera, el músico se refirió a sus viejos éxitos, hizo un balance y analizó distintos aspectos que cambiaron en el mundo de la música con el paso de los años.

-T: ¿Cómo se posiciona ante sus viejos temas cuando tiene que volver a interpretarlos?

-P: Me reconozco en los viejos temas porque siempre he tratado de ser muy fiel a mi mismo con lo que quería grabar y lo que no. Es interesante volver a interpretarlos porque hay un concepto de sonido que es más actual pero estas canciones no suenan viejas. Para mí, lo interesante de la música no tiene que ver con la moda, es atemporal. Si querés me excluyo, pero yo escucho hoy a Jeff Beck y no me parece ni viejo, ni nuevo. A eso apunto.

-T: ¿Cuál es el cambio más notable que nota en usted mismo respecto a sus inicios?

-P: Ahora disfruto más, tengo más experiencia. Quizás antes no sabía cómo manejar alguna situación o resolver alguna cuestión musical. Ahora, la experiencia me permite llegar a los lugares que quiero. Por otro lado, sigo sintiendo la ansiedad como cuando tenía 20 años, pero con la tranquilidad de los años. Disfruto de las notas, de los ensayos, de todo.

-T: ¿Trabaja de manera diferente a partir de los cambios en los modos de consumo y la tecnología?

-P: A mí me encanta la tecnología. Fui uno de los primeros en incorporar computadoras, baterías electrónicas. Yo trabajo desde una notebook, mi último disco lo grabé así, y me encanta. También es interesante que podés tener devoluciones de lo que hacés de manera instantánea. Subís un disco y ya sabés cuánta gente lo escuchó, de qué país vienen las escuchas. En fin, muchas cosas antes impensadas.

-T: ¿Qué balance hace de estos años de carrera?

-P: Estoy muy agradecido. Si me hubieran dicho, hace 45 años, que iba a estar preparando este show, que iba a tener más de 300 temas grabados, que iba a poder seguir compartiendo con mis amigos de la vida, que además han hecho todos carreras impresionantes, y que a la gente todavía le interese escuchar mi música, me hubiera dado por satisfecho. Así que soy muy agradecido a la vida por eso.

-T: ¿Se siente reconocido cuando se habla sobre los 50 años del rock argentino?

-P: Hace unos años, una revista muy conocida publicó los cien discos más importante del rock argentino y no figuraba ninguno mío, cuando muchos de ellos había sido elegidos disco del año por el público y medios especializados. Sin embargo, había discos de gente que no era del rock y que sólo estaban allí por ser parte de un sello. Sé que todo es temporal y que el tiempo acomoda las cosas. Lo veo ahora, que tengo un reconocimiento que años atrás no tenía. Pero lo importante es que el público me sigue mostrando su cariño. Lo otro no me quita el sueño.

 

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