Estrenan película sobre la búsqueda de identidad de niños sustituidos

BUENOS AIRES- El drama de las personas que en la Argentina desconocen su verdadera identidad, sea porque fueron entregados, vendidos o robados cuando eran niños, es el eje de «Nacidos vivos», un documental de Alejandra Perdomo que se estrenará este jueves tras pasar por el encuentro argentino-europeo Pantalla Pinamar.
La directora de «Rompiendo muros» (2001), su anterior documental sobre la radio La Colifata del Hospital Borda, afirmó acerca de este nuevo filme que su objetivo es «crear conciencia y exponer como tema de debate la complicidad entre las familias y el pésimo control de las instituciones permitiendo que esto siga ocurriendo».
Perdomo, que después de un accidente comenzó a investigar las dudas que tenía acerca de su propia identidad, pasó más de tres años trabajando en este documental, cuya finalidad es también «cuestionar el pensamiento de la sociedad, que defiende estas `sustituciones` como si las mismas no fueran delictivas».
La directora trabajó junto a Mercedes Yáñez, la directora de la Oficina de Derechos Humanos de la ciudad de Buenos Aires.
«Es una temática que todos conocemos, pero en realidad se trata de una problemática mucho más profunda. La película se ocupa de todo lo que puede haber detrás de una adopción, de los secretos que todos conocen y de los que nadie quiere hablar», afirmó Perdomo, quien partió de «un caso personal» para hacer este filme «autorreferencial».
En ese sentido, la directora señaló: «Tengo la suerte de haber nacido en la ciudad de Buenos Aires porque en cualquier otro lugar del país no tendría a nadie a quien recurrir. Por eso destaco en la película la labor comprometida de la Oficina de Derechos Humanos porteña, que hace todo lo posible para que la verdad sobre algunas personas salga a la luz».
Por su parte, Mercedes Yañez, directora de esa oficina desde hace 16 años denuncia que «el tráfico de personas dentro de la Argentina sigue existiendo y nadie toma conciencia de esto, y mucho menos se hacen responsables».
«Se necesita pasión y compasión por el otro, acompañar su dolor y contenerlo. Hay muchos casos que no se pueden resolver, pero uno debe darle las herramientas a las personas para que se apropien de su propia vida», aseguró.
Al respecto, Yañez agregó «aunque no tenemos cifras oficiales, existen casi tres millones de personas que no saben cuál es su identidad. Por cada persona adoptada legalmente que entra a nuestra oficina, hay otras tres que llegan porque fueron víctimas de sustitución de identidad cuando eran niños».