«Pequeñas Victorias» llega a Amazon a llenar «una necesidad del espectador de ver otras realidades»

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Mariana Genesio Peña, una de las protagonistas de «Pequeñas Victorias», spin-off que funciona como una continuación de la exitosa tira de Telefe que llega este viernes a la plataforma de Amazon Prime Video, afirmó que ficciones como esta dan cuenta de que «hay una demanda y una necesidad del espectador de ver otras realidades por el simple hecho de que existen».

«La gente cuando saca los ojos de la pantalla y mira a su alrededor o sale a la calle ve otras realidades. Hay distintos tipos de familias, distintas maneras de amar y estamos todos aprendiendo a aceptarnos y a convivir con las diferencias», expresó Genesio Peña en diálogo con Télam y acompañada de Facundo Arana, su pareja en la serie.

La relación de Emma y Antonio, sus personajes, fue uno de los aspectos más elogiados de la tira creada por Erika Halvorsen y Daniel Burman hace dos años: sin prejuicios y con naturalidad se trataba en el prime time argentino la historia de amor de un hombre casado y padre de familia con una mujer trans.

En ese sentido, la actriz, que protagoniza esta serie derivada junto a Julieta Díaz y a Natalie Pérez, destacó que «la gente celebra esta ficción que muestra esas distintas realidades contadas desde un lugar muy humano».

«Pequeña Victoria» narraba en 2019 la historia de Jazmín (Díaz), una exitosa ejecutiva que decide ser madre a través de la subrogación de vientre y por medio de una agencia conoce a Bárbara (Pérez) quien será la joven gestante.

Al momento del parto aparece Selva (Inés Estévez), que traslada en su Uber a Bárbara y al verla tan sola decide quedarse junto a ella. Luego se suma Emma (Genesio Peña), una chica trans que resultó ser la donante de esperma y a partir de allí estas cuatro mujeres con vidas y personalidades muy distintas se convierten en las madres de la niña.

En tanto, la trama de la nueva entrega arranca seis años después del nacimiento de Victoria (Lola Loyacono), cuando la pequeña comienza su etapa escolar y sus madres deberán redescubrirse como mujeres y reencontrarse con la maternidad y como familia y amigas.

Jazmín, Bárbara y Emma vivirán una montaña rusa de emociones a lo largo de los 10 capítulos de esta nueva serie, y deberán rearmarse luego de la ausencia de Selva, la cuarta madre que ya no estará presente en la crianza de Victoria.

Con dirección general de Juan Taratuto, el spin-off que tendrá su estreno además el lunes 30 por la pantalla de Telefe, cuenta también con las actuaciones de Arana, Alan Sabbagh, Juan Leyrado, Miriam Odorico y Joaquín Rescigno.

 

– Télam: ¿Cuál es la búsqueda de Emma en esta secuela?

– Mariana Genesio Peña: Ella no solo está atravesada por el comienzo escolar de Victoria, sino que también empieza a descubrir otra Emma, con otras necesidades dentro de su rol como mujer, como pareja, amiga y como familiar. Emprende una búsqueda muy personal que la lleva un poco a desconectarse de sus grandes logros, como fue la maternidad y su vínculo con Antonio (Facundo Arana).

 

– T: ¿Cómo transita ese recorrido?

– MGP: Al comienzo ni siquiera sabe qué le está pasando. Cuando arranca la temporada, en el primer capítulo, no se sabe si los personajes están desbordados, si están locos, si están rotos y, en realidad, están humanizados. Y ella tiene la necesidad de encontrarse y de redescubrirse.

 

– T: En esta segunda parte, ¿se profundiza el abordaje de los estereotipos de familia?

– Facundo Arana: Es impresionante, lo que noto es que el eje nunca está puesto en el niño, si no que siempre está en los adultos, con todos nuestros mambos cerebrales, de la vida, de lo que nos parece y de la mirada del otro y se lo trasladamos al chico que es súper abierto. El niño recibe amor y el amor no tiene género. Nosotros jugamos a contarlo en la primera parte y acá no nos detuvimos en eso porque damos por sentado en esta secuela que Victoria sabe perfectamente dónde está parada.

 

– MGP: Además, la ficción muestra a un grupo de adultos que eligen una manera de vivir que puede ser distinta o no, pero no desde un lugar de militancia o de dejar el mensaje que esta forma de encarar la vida o de armar una familia es la que va, sino que retrata cómo los protagonistas de esta historia están aprendiendo en base a prueba y error.

 

– T: ¿Cuál es el planteo narrativo de «Pequeñas Victorias»?

– MGP: En esta secuela lo atractivo es ese vértigo de ver qué paso cuando todo eso que construiste empieza a desmoronarse, algo que nos sucede a todos los seres humanos en nuestra vida, y eso a veces nos hace entrar en pánico. En esta ficción cada uno de los personajes pasa por ese lugar y si bien nunca fue el objetivo dejar un mensaje, sí creo que va a interpelar. Además tiene situaciones de humor, otras muy sensibles, y lo que pasa con la relación entre Antonio y Emma es algo que le sucede a la mayoría de las parejas.

 

– T: Justamente, ¿cómo sigue la historia de amor entre Emma y Antonio?

– FA: Nosotros habíamos dejado en «Pequeña Victoria» la vara muy alta con la relación de estos dos seres que se ven y se enamoran. Y ahora viene el planteo de qué hacemos con todo lo vivido hasta acá. Pasaron seis años y la pregunta es si sigue siendo idílico y la respuesta es sí, el amor no se fue, pero entonces qué pasó. Antonio ofreció todo lo que podía dar, ¿pero era lo que necesitaban?. Y, a la vez, es una historia que va en paralelo a lo que les pasa a Emma y Victoria, a esta madre con esa hija.

 

– T: La pareja pasa por otro estadio…

– FA: Nosotros lo último que habíamos contado era la realización, el punto máximo de ellos dos que realmente pudieron quedarse juntos haciéndose cargo de los que les pasaba, esa era la propuesta, lo logramos, el público lo aceptó, adoró a esa pareja, fue muy lindo ver cómo había sido recibida esa historia en la televisión abierta, fue una revolución mágica dentro de una revolución que viene llevando muchísimo más tiempo. En la historia pasaron varios años y se pasó de ese idilio absoluto a contar los grises de una erosión lógica, que es algo muy interesante de hacer, porque es una porquería contar el gris. Uno le escapa, uno piensa que no los tiene y es imposible que no existan; entonces los contamos, nos atrevimos.

Fuente Télam

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