Matías Kulfas habla sobre el “gradualismo” de Cambiemos, la bicisenda financiera y los desafíos no alcanzados

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CAPITAL FEDERAL- (por Giuliana Fernández) Matías Kulfas, economista, autor de «Los tres kirchnerismo», explicó el panorama económico actual; los desafíos que enfrenta Cambiemos y las consecuencias de la política monetaria impulsada por el Banco Central, entre otras cosas. «El Gobierno de Macri no ha solucionado casi ninguno de los problemas que había planteado», consideró y añadió: «Por este camino se va a un cambio estructural en donde la industria tendrá menor peso».

Matías Kulfas es economista, ejerce como profesor de la UBA y de la Universidad de San Martin. También trabajó en el ámbito público, fue director del Banco Nación y gerente general del Banco Central. Actualmente dirige el centro de investigaciones económicas Idear Desarrollo y recientemente publicó “Los tres kirchnerismo”.

-Hace casi un año te entrevisté y me dijiste que Cambiemos tenía una política gradualista en cuanto a lo económico ¿Seguís pensando lo mismo? ¿Cómo definís a este Gobierno?

Efectivamente este Gobierno tiene una política económica gradualista. Me parece que es por una cuestión instrumental y por sus posibilidades políticas que por su verdadera convicción. Cuando uno mira el enfoque fiscal de este Gobierno creo que ha ido de manera gradual. A nivel comercial, si bien hubo apertura de importaciones no se ha producido una avalancha de importaciones como en otras aperturas. Si comparás esta apertura comercial con la del 76′ o la del 91′, ves que sigue habiendo mecanismos o instancias de negociación que evitan un impacto más pronunciado respecto al desempeño del sector industrial. No es que este Gobierno sea gradualista por convicción, sino por necesidad política, por la debilidad de origen. Es un Gobierno que llegó con votos prestados, con un balotaje muy ajustado.

-¿Qué desafíos enfrentaba y enfrenta Cambiemos en materia económica? ¿Los resolvió?

El Gobierno de Macri no ha solucionado casi ninguno de los problemas que habían planteado. En lo que no fue gradualista fue en la apertura financiera. Creo que el Gobierno buscó rápidamente mover el denominadado cepo cambiario y volvieron las rondas de inversores buscando la famosa lluvia de inversiones pero nada de esto ocurrió. Lo que ocurrió en Argentina es una verdadera avalancha de inversiones especulativas. Argentina es, según los principales medios internacionales, uno de los principales lugares del mundo para la inversión especulativa; donde más rendimiento financiero han tenido en los últimos 18 meses. Esto es consecuencia de la apertura financiera. Es el único aspecto en donde no hubo gradualismo.

Hoy la apertura financiera es muy superior a la que había en los períodos previos al denominado cepo cambiario. Lo que encontramos es un país que está en una trampa de estancamiento. Es un país que no está creciendo pero esto no es un problema atribuible solo a Cambiemos. Después del 2011 Argentina creció muy poco y realmente no está encontrando la manera de salir de esta trampa. Cambiemos pensaba que esto se sale con una política económica que favorezca la inversión cuando en realidad no están dadas las condiciones. Y creo también que el enfoque que plantea CFK tampoco parece viable en este momento. Retomar el modelo previo a 2015 con esta situación fiscal también me parece un error de concepto. Hay una trampa de estancamiento en donde ninguno de estos dos enfoques parecerían tener la respuesta a esta trampa.

-En las últimas semanas el dólar tocó su mayor pico. Desde el Banco Central volvieron a aumentar las tasas de interés ¿Qué implica esto?

El Banco Central está tomando una política bastante peligrosa. Por un lado, a transformado a la Argentina en un paraíso financiero. Hoy la Argentina es una especie de bicisenda financiera unida al mundo financiero global donde la atracción central está puesta en la inversión especulativa y los inversores externos han hecho una gran diferencia financiera. De cada 10 dólares que ingresaron sólo 1 fue a inversiones directas.  La política monetaria está enfocada en manejar la tasa de interés pensando que de esa manera se controla la inflación, cuando la inflación en Argentina está demostrado que tiene muchos elementos de causalidad. Eso solo no soluciona nada.

Lo que estamos encontrando es un fenómeno en donde el Banco Central se desentiende del dólar y dice que no le interesa; lo dejó caer y después lo dejó subir. Está bien que lo dejen fluctuar pero no con semejante amplitud. Tampoco está mal que suba pero insisto en que lo malo es dejarlo fuera de control. La tasa de interés al alza lo único que está dejando es complicaciones en el mercado interno. Cuando uno mira las estadísticas del INDEC se ve que se está recuperando la actividad económica pero el crecimiento es muy pobre; muy concentrado en pocos sectores que tienen que ver con el agro, con la construcción, con algo de la obra pública, que está por debajo de los niveles del 2015 y esto hace que el impacto en el empleo sea mínimo, muy reducido. El empleo crece muy por debajo de la necesidad de recuperar el dinamismo del mercado interno. Tenemos un problema central en donde la política del Banco Central está influyendo negativamente en la marcha de la economía Argentina.

-¿Hay un cambio de la matriz productiva?

Estamos viendo alguna apertura comercial gradual, paulatina y esto a hecho que algunos sectores ajusten. Uno mira la evolución de textiles que tiene mucho peso en el empleo industrial y cayó significativamente. Ahí hay un cambio estructural importante respecto a la última década. Lo que creo es que  por este camino se va a un cambio estructural en donde la industria tendrá menor peso que en el pasado; pero tampoco se ven que sectores van a reemplazar esto. A diferencia de los 90, en donde se disimulaban en el corto plazo la caída de la industria, aparecían sectores de servicios y bancos que abrirían nuevas sucursales, acá no se ve que es lo que va a reemplazar los sectores que están cayendo. Al campo le ha ido muy bien, hizo una cosecha record pero el efecto del campo en la Argentina es mínimo. Encima este Gobierno desaprovecha los pocos nichos de inversión que podrían impulsarse.

 

 

 

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