Se lanzó la Campaña Nacional contra la Violencia Institucional

    HURLINGHAM – El diputado Leo Grosso, la legisladora Natalia Gradaschi y Raquel Wittis disertaron sobre el proyecto. También Estuvo presente el concejal Adrián Eslaiman. Es el primer distrito del país donde se presenta.

    Con la presencia del diputado nacional Leonardo Grosso (FPV – Movimiento Evita); la diputada nacional Natalia Gradaschi (Nuevo Encuentro); y la militante por los Derechos Humanos Raquel Wittis (familiar víctima de gatillo fácil), se lanzó en Hurlingham la Campaña Nacional contra la Violencia Institucional “Ni un pibe menos”. El encuentro tuvo lugar el lunes 16 en la Escuela Media Nº 4 Esteban Echeverría. Es el primer distrito del país donde se impulsa.

    El acto estuvo organizado por el Movimiento Evita y el Frente Nuevo Encuentro. Contó con la participación de Adrián Eslaiman, concejal de Hurlingham por Nuevo Encuentro; Iris Avellaneda, copresidenta de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre; y representantes, miembros y militantes del FPV, Kolina, el Peronismo 26 de Julio, Suteba, ATE regional Morón – Hurlingham – Ituzaingó, la Agrupación Germán Abdala, los Negros de Mierda, CA.FI.DE.PO, el Consejo Local de Niñez y Adolescencia de Hurlingham, y el FRESOPE (Frente de Soberanía Pedagógica).

    La campaña, que se presentó a nivel nacional el último 12 de junio en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Nación, cuenta con el auspicio del Ministerio de Seguridad de la Nación, el Centro de Estudio Legales y Sociales (CELS), el Movimiento Evita, y una profusa cantidad de organizaciones políticas, sociales, culturales y de Derechos Humanos. El primer capítulo, que alcanza específicamente a la provincia de Buenos Aires, tiene como objetivo contrarrestar desde la política los abusos policiales que se cometen a diario en todo el territorio bonaerense.

    En nuestra sociedad «se valora más a la propiedad privada que a la vida de una persona. La realidad nos exige dar una respuesta política. Y el contexto político nacional nos permite dar esta discusión», señaló Leo Grosso durante la presentación, y añadió: “se ha instalado en la agenda pública el problema de la violencia institucional, y esto es el primer balance positivo, que tiene que ver con el proceso político que vivimos, porque hace 9 años atrás hubiera sido imposible instalarlo como un eje del debate público”.

    Natalia Gradaschi, en tanto, expuso datos y cifras sobre la situación de la niñez y la adolescencia y comparó la coexistencia de dos paradigmas que se ponen en contradicción, “el sistema de protección y promoción de derechos de niños, niñas y adolescentes y el sistema represivo y punitivo”. También mencionó un proyecto que promovió la senadora bonaerense Azucena Ehcozor, esposa del intendente de Hurlingham Luis Acuña, para retener más tiempo a los jóvenes en las comisarías por “averiguación de antecedentes” y relató cómo lograron frenar la iniciativa gracias a un grupo de legisladores y militantes que se opusieron.

    Por su parte, Raquel Wittis, madre de Mariano –asesinado por la Policía Bonaerense en 2001, tras haber sido tomado como rehén en un asalto a un banco–, describió la estigmatización que sufrió su hijo por parte de los medios al legitimar la versión de la Policía, que le plantó un arma para encubrir el asesinato y lo exhibió como a un delincuente abatido en un tiroteo. También mencionó la responsabilidad de la justicia y de la sociedad en general, que contribuyen a sostener y fortalecer estereotipos como “que los jóvenes, pobres y morochos ya son de por sí sospechosos”.

    Al finalizar la actividad, Eslaiman opinó que “tomar esta iniciativa es hacerse cargo de un capítulo muy importante de la problemática de seguridad en la provincia de Buenos Aires”, y agregó: “hay 1893 personas asesinadas por casos de violencia institucional desde el año 2000, todas muertes evitables. Algunos sectores legitiman la violencia institucional y exigen que las fuerzas policiales sean más represivas, y eso es una contradicción en sí mismo, porque no hay sociedades más seguras si la violencia se ejerce desde las instituciones. Luchar contra eso es nuestro compromiso y nuestro desafío”.

    ¿Cómo será la implementación?

    La campaña a nivel nacional cuenta básicamente con tres etapas. La primera, que ya está cumplimentada, consistió en la conformación de un grupo de abogados formados específicamente en emergentología para casos de hostigamiento policial y violencia institucional. Esta instancia contó con el aporte y el asesoramiento del CELS.

    Luego, durante la segunda etapa, se capacitarán a los responsables que se designen en cada uno de los distritos de la provincia de Buenos Aires sobre los protocolos de acción inmediata antes hechos de violencia. Estos responsables también tendrán la tarea de organizar e impulsar acciones de prevención de la violencia y de integración comunitaria en articulación con los voluntarios.

    La tercera y última etapa es el nombramiento de voluntarios, quienes se constituyen en referentes territoriales para alertar a los referentes distritales ante casos de abuso institucional específicos. También serán receptores de capacitaciones y charlas destinadas a construir un modelo de seguridad con participación ciudadana.

    “La llegada de Néstor Kirchner el 25 de mayo de 2003 significó un cambio de rumbo, el modelo de desarrollo económico con inclusión social se impuso en la argentina, la acción reparadora del Estado y la creación de nuevos derechos creó un contexto político, social y cultural distinto, que permite avanzar en las deudas pendientes”, expresa el documento de lanzamiento de la campaña. “Por eso, el debate que pensamos necesario en ese camino es cómo se concilian los postulados de inclusión social y seguridad. ¿Por qué? Los medios monopólicos de comunicación los plantean como términos excluyentes y antagónicos. Y más cuando se trata de jóvenes”, concluye.

    La campaña continuará su presentación en otros municipios de la provincia de Buenos Aires, a la vez que avanzan los encuentros de capacitación de los referentes territoriales.