Guzmán se refirió a cómo debería ser la solución a la renegociación de la deuda

El ministro de Economía, Martín Guzmán, dijo que en la renegociación de la deuda «el éxito no es un acuerdo que hipoteque el futuro» del país y deje «rehenes de un problema» a los argentinos.

En una entrevista con el portal Cenital, Guzmán señaló que al Gobierno le «tocó enfrentar el coronavirus con restricciones mucho más fuertes desde lo que son las capacidades del Estado para reaccionar a lo que se presenta. Pero así y todo hemos dado todos los pasos para afrontar este fenómeno».

«La realidad es que esta situación requiere de respuestas extraordinarias, pero así ha ocurrido en buena parte del mundo y aquí también ocurrió. Lo que hicimos fue definir un conjunto de principios para cómo atacar el coronavirus», señaló.

Detalló que «el primer principio fue que lo primero es la salud. Tenemos que hacer lo que toque para proteger la salud de las argentinas y los argentinos y por eso hubo que adoptar medidas bien duras de reducción de la circulación».

Guzmán sostuvo que también «queremos cuidar el trabajo formal en una situación que es muy complicada, donde obviamente el Estado tiene pocas herramientas porque cuando llegamos al gobierno Argentina ya no tenía crédito».

La nota con el portal Cenital se realizó el viernes pasado, antes de que tres grupos de tenedores de bonos presentaran sus respectivas contrapropuestas en el marco del proceso de canje de deuda.

Hasta ese momento Argentina había recibido en abril pasado una contrapropuesta de Blackrock que implicaba «una diferencia abismal, en 10 años equivalen a 42 mil millones de dólares de pago» más respecto a la iniciativa presentada por el gobierno a los tenedores, comentó Guzmán.

«¿Sabés lo que son 42 mil millones de dólares de diferencia? ¿Sabemos lo que eso implica para la vida de la gente, para construir hospitales y escuelas, para las política productivas, para desarrollar la energía para poder crecer, para invertir en la ciencia? Eso implica mucho sufrimiento», cuestionó.

El ministro destacó que «estamos abiertos a escuchar ideas, pero ideas que tengan un sentido y que sea el sentido del éxito del que hablábamos antes: cuidar a Argentina».

El viernes por la noche el Gobierno informó que recibió tres nuevas ofertas de canje de deuda, que están en estudio del ministro, junto a su equipo y los asesores financieros.

En tanto, el sábado, se confirmó que el denominado Grupo de Titulares de Bonos de Canje de Argentina, compuesto por 18 instituciones de inversión representadas por Quinn Emanuel Urquhart & Sullivan LLP, presentó una contrapropuesta al gobierno, simultáneamente con con otros grupos como el Comité de Acreedores de Argentina, Gramercy y Fintech Advisory.

Las propuestas terminaron de dar cuerpo las expectativas que se venían generando en los últimos días respecto a que los bonistas realizarían su contraoferta al gobierno, luego que el viernes 22 de mayo venciera el plazo inicial para la aceptación de la propuesta argentina para el proceso canje de más de US$66.000 millones.

En las últimas horas, la senadora demócrata estadounidense Elizabeth Warren planteó que los acreedores de ese país deberían alcanzar un «trato justo» con la Argentina y reestructurar la deuda, especialmente ante la crisis provocada por la pandemia del coronavirus.

En una publicación en su cuenta de Twitter, la ex precandidata a la presidencia de los Estados Unidos por el Partido Demócrata afirmó que «Argentina puede ir a la quiebra si no reestructura su deuda» y citó una nota de la agencia Bloomberg titulada «La disputa entre BlackRock y Argentina se calienta y retrasa las conversaciones sobre la deuda».

El lunes pasado, Argentina extendió oficialmente hasta el 22 de mayo el plazo para que los acreedores adhieran al canje de deuda con el que busca evitar un default.

La nueva fecha del 22 de mayo para cerrar la negociación coincide con el día en que vence período de gracia que tiene la Argentina para pagar un vencimiento de US$ 503 millones de tres bonos Global que originalmente debía ser abonado el 22 de abril pasado.

La importancia que tiene ese día es que en el caso de que no se abone la deuda sin que exista un acuerdo previo sobre la materia, el país entraría en situación de default.

El proceso de reestructuración de deuda encarado por el gobierno contempla también la renegociación del contrato con el FMI por una deuda de US$44.000, así como con otros foros multilaterales -como el Club de París-, entre otras cuestiones.

 

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