80 años de un libro esencial

 

En 1933, apareció “El Libro de Doña Petrona”. Con más de 100 ediciones, es el más vendido en la Argentina, luego de La Biblia.

 

Petrona Carrizo de Gandulfo “fue la única mujer que en la Argentina pudo decir que vivió de la venta de sus libros. Batió récords imposibles de superar. Ni Borges, ni Sábato, ni el mismísimo Hernández con su ‘Martín Fierro’ vendieron tanto” afirmó la periodista Ana María Zancada.

Petrona nació en Santiago del Estero, el 29 de junio de 1896. Su madre Clementina, famosa en la familia por sus dotes de repostera, hacía esfuerzos enormes para que su hija aprendiera a cocinar, en la amplia cocina económica de hierro fundido.

A los 18 años conoce y se enamora de José Gandulfo, el hijo de los administradores de la estancia en la que su mamá cocinaba.

Viajaron a Buenos Aires, allí Gandulfo entró a trabajar como empleado en el correo hasta que una repentina enfermedad lo inhabilitó laboralmente. La suerte cambió cuando vio un aviso de la compañía de gas de los ingleses pidiendo señoras jóvenes que supiesen cocinar, fue entonces que por necesidad Petrona recordó algunas de las “lecciones” de su madre y se arriesgó.

Hasta ese entonces se cocinaba en las cocinas a carbón y en los calentadores Primus, que funcionaban a querosén. En la década del 30’ se realiza el trazado de la red de gas domiciliario en la ciudad de Buenos Aires y la Compañía Primitiva de Gas, lanza al mercado la cocina a gas Primitiva, un producto que revolucionó los hogares argentinos. Pero había que convencer a las amas de casa de que el gas era más limpio, más fácil de usar y menos peligroso que los calentadores. Petrona fue contratada por la compañía para enseñar a las señoras cómo usar y cocinar en la novedosa cocina.

Petrona observó que además de enseñar a usar el “extraño” artefacto, era necesario enseñar a cocinar. Cocinar comidas más ricas, menos rutinarias.

Auspiciada por Primitiva debutó con una audición diaria en Radio Argentina, el éxito la llevó a radio Excelsior y por último a El Mundo, donde permaneció por 25 años.

A poco de iniciar su exitosa trayectoria radial, Petrona dio clases de cocina, dictó conferencias sobre “arte culinario”, hizo demostraciones en las grandes tiendas del “centro”, impuso el término “ecónoma”, desconocido hasta entonces, escribió artículos en los principales diarios hasta que publicó su gran obra: El Libro de Cocina de Doña Petrona, que ya superó las cien ediciones y llegó a tener 800 páginas y 3000 recetas.

La primera edición apareció en 1933 y la vendió directamente desde su casa. Costaba siete pesos. En 1936 ya se comercializaba en las librerías. En la primer página la autora anticipaba: “Con este libro deseo ayudar a toda señora amante del arte culinario. Con él la persona más novicia puede confeccionar los platos más exquisitos…”.

Promediando la década del 40, con los gobiernos de Juan Domingo Perón, se produjo un fuerte ascenso social que coincidió con el surgimiento de un protagonismo femenino, impulsado muy probablemente por la influencia de Eva Duarte. Las amas de casa querían vestirse mejor, tener una casa más linda, servir una mesa mejor provista, con ricas comidas, y Petrona fue la figura estelar para complacer esa demanda. 

 

La era de la tele

Era obvio que la televisión recién nacida debía tener a Petrona C. de Gandulfo entre sus figuras. En 1952 apareció en Canal 7, en el programa “Jueves hogareños”. Peinada de peluquería, con su impecable delantal con volados, y con su potente voz con inconfundible tonada santiagueña, ampliamente conocida por su exitosa trayectoria radial.   En 1960 pasa a Canal 13, al programa “Buenas Tardes, Mucho Gusto”. Fueron 20 años de éxito resonante.

Como bien se dijo en una nota de La Nación, Petrona, fue contemporánea de Victoria Ocampo y Alicia Moreau de Justo, “de géneros casi antagónicos al que emblematizó Doña Petrona, pero parientes cercanas en esa especialidad que se reparte entre tan pocos: la de pionero”.

Sus últimos años los pasó en su casa de dos plantas y doce ambientes en Olivos, frente a la Quinta Presidencial. Allí en algunos reportajes recordaba que  «Ni a escobazos me llevaban a la cocina». Viuda por dos veces, también declaró: «Siempre gané mucha más plata que mis maridos, pero supe ubicarme y darles a cada uno el lugar de señor de la casa», dijo Doña Petrona en una frase que la pinta de cuerpo entero.

Nunca abandonó su gusto por las comidas picantes y nunca pudo, (no quiso en realidad), abandonar el cigarrillo.

Hace pocos días se cumplieron 21 años de la muerte de Doña Petrona. Fue por un infarto, el 6 de febrero de 1992. Tenía 95 años. Juanita estaba a su lado, y hasta hacía pocos días mantenía su rutina de tomarse un whisky a las 6 de la tarde.

 

JUANITA

Siempre al lado de la figura casi monárquica de Petrona en la cocina, estaba Juanita, silenciosa, leal, siempre atenta a los requerimientos de la patrona.  

Juana Bordoy llegó en 1945 llega desde Santa Rosa, La Pampa. Con mucha humildad se presentó frente a Petrona que ya era una famosa de la radio, para pedirle trabajo. Se convirtió en su asistente y alcanzó la fama cuando la televisión proyectó su figura delgada, siempre callada colaborando en la cocina, limpiando y guardando ollas, cucharones, coladores y sartenes.

Juanita acompañó a Petrona más allá de la televisión. Fue su fiel compañera hasta el final. Ese año en 1992, Juanita volvió a La Pampa. Estuvo 52 años al lado de Doña Petrona. Hoy cualquier persona que quiere ayudar a alguien que sepa de verdad en la cocina, dice “dejame ser tu Juanita”.

Juanita Bordoy murió en julio de 1995 murió. Tenía 79 años.

 

Textos: Eduardo Fernández Ross