Las mujeres diplomáticas también reclaman paridad de género

Las funcionarias que ocupan cargos jerárquicos en el gobierno continúan organizándose. Esta vez fue el turno de las mujeres que trabajan en el Servicio Exterior: más de 300 de ellas crearon la Red de Diplomáticas Argentinas con el objetivo de luchar contra la «histórica invisibilización de la mujer en la carrera diplomática».

Las diplomáticas ya se reunieron con el jefe de Gabinete de Cancillería, Guillermo Chaves, y le entregaron un petitorio en el que reclaman medidas urgentes para contrarrestar el machismo de la carrera diplomática que imposibilita que las mujeres se desarrollen profesionalmente a la par de sus compañeros varones. «En Cancillería hay mil diplomáticos de carrera de los cuales solo 350 somos mujeres. Este es el número histórico y es muy curioso porque, si bien esta es una carrera que fue concebida para hombres, con los años empezaron a entrar cada vez más mujeres y hoy tenés que hay una composición de 50-50. A pesar de que se alcanzó una paridad en el ingreso, esta nunca llegó a los ascensos», explica a PáginaI12 Alessandra Viggiano, ministra en la Embajada de Cuba.

Viggiano es una de las 300 mujeres integrantes del Servicio Exterior de la Nación que decidieron organizarse y asociarse en una heterogénea red con el objetivo de alcanzar una mayor paridad en la carrera diplomática. De una manera muy similar a cómo se gestó el grupo «Mujeres Gobernando» (el grupo compuesto por un centenar de ministras, secretarias y subsecretarias nacionales), la Red de Diplomáticas Argentinas se creó casi de casualidad a partir de varios grupos de WhatsApp en los cuales las diplomáticas iban poniendo en común experiencias a lo largo de la carrera. «Se empezaron a recolectar los testimonios con las demandas más urgentes, desde pedidos por una mayor paridad hasta el reclamo para que las becarias tengan también derechos a una licencia por maternidad», cuenta Viggiano, quien destaca la composición heterogénea y «super igualitaria» de la red, en un ambiente que, según detalla, se caracteriza por ser muy jerárquico.

Uno de los principales reclamos de la Red es el de la igualdad entre géneros en los cargos directivos. «Los ascensos de las mujeres terminan siempre alcanzando un techo, el famoso techo de cristal. La estructura es muy similar a la carrera militar, tenés varios rangos, y por lo general, a mitad de la carrera –que sería el cargo de consejera– es cuando se paran los ascensos. Ahí es cuando empiezan a haber menos mujeres: en los rangos superiores, como las ministras y las embajadoras», indica Viggiano. «En el exterior hay muy pocas mujeres embajadoras, son sólo el 10 por ciento. Y las que hay suelen estar en lugares poco determinantes para la política exterior, periféricos», denuncia la ministra, a la vez que hace hincapié en que «la invisibilización de la mujer en la carrera» es una característica propia de todas las administraciones políticas.

Muchos de los reclamos refieren también a las licencias por maternidad y a jornadas laborales que permitan conciliar con la vida personal y familiar (dado que una gran parte de las diplomáticas son las encargadas de las tareas domésticas). «Las becarias del Servicio Exterior quedaban embarazadas, parían y a los tres días de la cesárea tenían que retomar el curso», cuenta Viggiano y agrega que, para el resto de las diplomáticas, en el caso de querer pedirse más días luego de los tres meses de licencia por ley pierden la oportunidad de acceder a los ascensos automáticos que se dan en los primeros rangos de la carrera. «El Ministerio es hostil a las mujeres», asegura la ministra de la Embajada de Cuba.

La carrera en el Servicio Exterior es particularmente individualista, advierte, y el sistema de premios –es decir, los traslados y los ascensos– hacen que sea muy competitiva. «Y como para las mujeres es más difícil, nunca habíamos logrado unirnos antes. Cada una estaba en la suya, tratando de lograr su cosita. Pero de repente, alentadas por esta gestión que trajo el Ministerio de la Mujer, nos sentimos que estábamos en un ambiente más favorable para que pudiéramos contarnos muchas cosas que nos pasaban», explica Viggiano, a la vez que destaca que, si bien en la Red hay muy pocas peronistas –«la mayoría son radicales o liberales»–, la mayoría le reconoce al gobierno de Alberto Fernández haber abierto ese espacio, permitiéndoles unirse «más allá de la grieta».

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