A los ochenta años la actriz Sophia Loren presenta sus memorias

BUENOS AIRES- Las memorias de la actriz Sophia Loren, Ayer, hoy y mañana, que acaban de aparecer en la Argentina condensan la vida de esta figura emblemática del espectáculo cuyo magnetismo cautivó al mundo entero y también revelan entretelones de una época dorada en la historia del cine.

Su infancia de niña pobre, su belleza y su intuición para la interpretación, su encuentro con Carlo Ponti fueron claves para abrirse paso en el séptimo arte desde que era una adolescente.

En el libro, publicado por Lumen, la italiana abre el cajón de sus recuerdos para capturar la esencia de esa niña nacida el 20 de septiembre de 1934 en un barrio pobre de Nápoles, hija de una mujer con aspiraciones de actriz frustradas por su enamoramiento con un joven de otra clase social, que la dejó embarazada sin asumir nunca sus responsabilidades como padre.

Criada por sus abuelos, Sofia Villani Scicolone (tal su verdadero nombre) «tenía 6 años cuando estalló la guerra y 11 al finalizar. Mi infancia estuvo marcada por el hambre», cuenta en sus memorias, mechadas con fotografías, documentos y anécdotas con personajes célebres.

El director Vittorio de Sica -de su mano le llegaron las primeras grandes oportunidades en el cine, el actor norteamericano Cary Grant -quiso casarse con ella pero Sophia lo rechazó-, su par italiano Marcelo Mastroianni -dos almas gemelas: «La química era tan palpable que la gente se preguntaba si había algo entre nosotros. La respuesta es no»-, el mítico Charles Chaplin -la dirigió en «Una condesa de Hong Kong»-, la actriz Audrey Hepburn -«Una amistad discreta y nunca entrometida, una dulce compañía»- y el británico Richard Burton con quien filmó dos películas y se hicieron grandes amigos.

Y por supuesto Carlo Ponti, el productor de la mayoría de sus películas que pudo casarse con ella -luego de una larga lucha por obtener el divorcio- recién el 9 de abril de 1966. Después de varios intentos truncos llegaron sus dos hijos Carlo Jr y Edoardo.

«La memoria es una amiga extraña que a veces te lleva lejos sin que ni siquiera te des cuenta. Me gusta seguirla, dejarme arrastrar por ella, olvidarme de todo. A veces tropieza con las fechas, mezcla cosas que no tienen nada que ver o juega malas pasadas borrando dolores o pasiones demasiado intensas, pero si tienes paciencia y la sigues acaba llevándote a los lugares donde has vivido. Donde estuviste, no donde creías estar», apunta Sophia.

Y continúa: «Esta noche mi cama está sembrada de recuerdos. Entre las líneas de una carta, en la mirada atrapada en una fotografía, los colores y las voces reviven para evocar mi vida, invitándome a hojearla como un libro, como si fuese la historia de otra persona».

A lo largo del volumen -que cuenta con un índice onomástico y el índice de películas en las que participó- desfilan otros famosos ligados a ella como Frank Sinatra, John Wayne, Clark Gable, Peter Sellers, Vittorio Gassman, Giorgio Armani, Omar Sharif y Peter O´Toole.

El texto incluye cartas como la que escribió a su abuela paterna, tenía 9 años y había tomado su primera comunión: «Querida abuela: ayer recibí tu carta con el cheque de 300 liras. Te agradezco mucho que te hayas interesado por mí y, como no puedo escribir personalmente a papá porque no sé su dirección, te pido que por favor le des las gracias por el dinero que me ha enviado”.

También hay una carta escrita a su madre, y otras de momentos significativos como las de felicitación de Joan Crawford y Giulietta Masina por el nacimiento de su hijo Carlo; un telegrama de Frank Sinatra en ocasión de la entrega del Oscar honorífico en 1991, un facsímil de la carta que le envió a Sandro Pertini, presidente de la república italiana cuando estuvo presa (acusada de fraude fiscal), y un dibujo con su retrato hecho por uno de sus nietas que dice Nonna, entre muchas otras esquelas, dibujos y tarjetas.

Hay imágenes inéditas como la de Sophia de 17 años y Carlo Ponti que le acaricia la cabeza («Allí fue donde Carlo y yo comprendimos que estábamos enamorados»), algunas de los tiempos en que era un «palillo», otras del colegio, o en su primera etapa como actriz, con la mirada desafiante cuando los fotógrafos opinaban que tenía «la cara demasiado corta, la boca demasiado grande, la nariz demasiado larga…».

La diva italiana cuenta detalles de algunos de los premios que recibió como el Oscar por «Dos mujeres», en 1962, un film por el que Alberto Moravia le hizo una larga entrevista.

«Fue el papel más difícil de mi carrera. Sin Vittorio no habría logrado nunca acallar el mundo que me rodeaba para concentrarme en el nacimiento de esa nueva vida, la única posible en ese momento. A De Sica se le llenaban los ojos de lágrimas rodando las escenas: ‘Toma buena. ¿A la primera?’. Sabía en qué sentimientos hacer mella con una maestría que me transformó en esa mujer ajena al glamour de las estrellas», escribe Sophia Loren.

«Vivir es tener cada día una nueva meta que alcanzar», desliza casi al final de estas memorias la actriz, para quien «se abre el futuro, aún lleno de sueños».