Juan Pablo Gallego, querellante en la causa Grassi afirmó que no existe un fallo como este en ningún lugar del país

Juan Pablo Gallego, Abogado querellante en la causa Grassi

Juan Pablo Gallego es abogado del Comité de Seguridad y Aplicación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño y mantiene una lucha desgastante en la Justicia para que el cura Grassi vaya preso, ya que está comprobada su condición de abusador. En la charla con El Ciudadano, Gallego repasa los entretelones de un juicio inédito.

por Raúl A. Coria y Maru Pampin

-A Julio Grassi se lo acusa por dos casos de abuso, uno en noviembre y el otro en diciembre de 1996, en ambos la víctima fue Gabriel. Hubo otros 15 casos más ¿Por qué no entran en el juicio?

– En el juicio se trataron hechos de tres víctimas y prosperaron los hechos de Gabriel. El cura suele decir que está acusado por dos hechos, pero son tres hechos puntuales por lo que está condenado y esto a veces genera confusión, pero está condenado por dos delitos de abuso y delito de corrupción hacia Gabriel, es decir son tres de los 17. Los otros catorce corresponden a los otros dos chicos conocidos como Ezequiel y Luis con pruebas contundentes, con una característica similar a los abusos que padeció Gabriel. Por eso nosotros planteamos un recurso extraordinario en la Corte Provincial a fin que sean considerados también los hechos de Ezequiel y Luis.

Por supuesto que es un recurso complejo. La Corte Suprema es un tribunal mucho más limitado a la hora de analizar recursos, pero creemos que las pruebas son contundentes. En los tres casos son situaciones donde existe un modus operandi parecido. Grassi sigue usando su jerarquía y su relación de autoridad, inicia los acercamientos, la primer cuestión de tipo sexual con el beso, el beso en la boca a las víctimas, esto se repite… la pericia psiquiátrica que revela la condición que él tiene de persona compulsiva como es el caso de los pederastas y evidentemente los jueces no han considerado seriamente que este pederasta siempre reincide y en este caso teníamos víctimas que relatan situaciones similares existiendo pericias psicológicas que indican que estas dos víctimas al igual que Gabriel tienen signos muy claros de victimización sexual. Esto es un poco la lectura jurídica y la lectura que yo hago habiendo vivido el juicio oral. Este fue un juicio de diez meses… yo creo que es difícil que en la Justicia se repita algún juicio así. Grassi logró ocho años de demora en el juicio… logró llevar a 300 testigos, logró continuar su show mediático, tener sus amigos televisivos acompañándolo, etc.

Creo que desde el punto de vista probatorio, algún día se publicitarán las cintas de grabación de este juicio y creo que la gente se va a agarrar la cabeza, va a comprobar el horror de lo que es este pedófilo. Solo se conoce públicamente un 10 por ciento de lo que se vivió en el juicio.

No tengo dudas que hay pruebas suficientes sobre el abuso contra las otras víctimas, sin tener en cuenta el propio comportamiento de este sujeto.  Grassi es amparado por parte de los jueces, se ve en la relación tan amistosa de estos jueces que lo juzgaban y sus abogados en Morón. Hay algo más concreto: el Tribunal Oral de Morón N° 1 a lo largo de todos los juicios orales que hace, manda a detener a las personas que condena. Entonces en este caso ¿por qué no detiene a un pedófilo por el cuál el mismo Tribunal condenó por 15 años?.

No existe un fallo como este en ningún lugar del país. Este tribunal tiene una particular interpretación y un particular respeto por la libertad a los ciudadanos condenados, a personas sin poder, las condena y las detiene en el momento; en Morón ha ocurrido con el caso del cantante Chelo que fue sentenciado en medio del juicio de Grassi condenado y detenido en el mismo momento porque es lo que corresponde.

-Hace mucho que no se habla de Gabriel. ¿Puede contarnos cómo tomó él la decisión de dejar libre a Grassi?.

– Acá se da esta doble situación. Para Gabriel después de ocho años esta justicia tan controvertida, de alguna manera sostuvo sus dichos y esto a él lo confortó desde el punto de vista del resultado. Ahora bien, lo que nunca esperó es que esta persona quedara libre sobre todo porque acá quien no estuvo libre todos estos años ha sido Gabriel, que ha estado permanentemente en un sistema de protección de testigo, y cada vez que intentó salir para tratar de trabajar o estudiar, sufrió atentados u otro tipo de situaciones y hoy por hoy, siente  la misma situación.

Es decir, Gabriel está en una especie de libertad condicional y Grassi está absolutamente libre. Grassi se maneja con total libertad, mientras Gabriel está con miedo.

-¿Los abogados defensores de Grassi, van a pedir la absolución?

– Grassi ha tenido más de 20 abogados defensores, ha hecho lo que quiso: ha demorado el juicio, ha recusado todo el sistema judicial bonaerense, ha hecho mucho más de lo que un ciudadano común en defensa de su derecho pudo haber hecho, pero no puede evitar la chapa de pedófilo. Pero él juega todas sus fichas a mantenerse libre, a seguir disfrutando una vida en libertad, donde probablemente pueda reiterar los hechos por los cuáles está acusado.

-Hablando un poco de este juego mediático que juega Grassi ¿cómo ve el rol de los medios en este tema?

– Grassi ha tenido una estrategia inteligente, con malas armas, pero inteligente y estuvo cerca de obtener buenos resultados. Por ejemplo, una vez salí del juicio y dije que hubo testimonios muy contundentes, detrás de mí salía Grassi y decía «hoy todo me favoreció, voy ganando». Más allá del componente psiquiátrico, esta megalomanía o esta situación egocéntrica de este sujeto, -comprobado en pericias-, era obvio que había una estrategia y también ha tenido presupuesto para hacerla.

Grassi siempre basó su defensa en el impacto mediático… «tengo un nuevo testigo», «tengo una pericia que favorece», pero  a la hora de la verdad… no tenía nada. Un gran mentiroso con capacidad mediática. Su principal espada es el cómico Raúl Portal que hacía grandes ruedas de prensa, pero el día que fue convocado como testigo dijo, «no sé nada, no sé donde duerme, no sé con quien duerme, no se cuál es su orientación sexual…» y luego salió y dijo: «pongo las manos en el fuego por mi hermano». El juego de Grassi es más hacia el afuera. Grassi además de contar con cierto favoritismo o buen trato de la justicia trataba de convencer a la gente de su inocencia.

-Hoy por hoy qué beneficios tiene Grassi a nivel económico como por ejemplo alquilar La Blanquita o pagar sus abogados

-La imagen que teníamos de Grassi antes del juicio era la de un hombre benefactor que había generado una institución que ayudaba a los niños. Lo que terminamos viendo es que toda esta suma de recursos económicos evidentemente no se destinaban a la alimentación y a la educación de los niños.

El gran beneficiado de la Fundación es Grassi e invirtió estos recursos en su defensa. En su defensa mediática, en su defensa judicial, en su defensa jurídica y evidentemente más allá que hoy uno puede ver  que la fundación no es lo que era o quizás las paredes no están pintadas de la misma manera, este hombre no ha dejado de recibir recursos, de ninguna manera y evidentemente estos recursos los ha seguido volcando a este juego de defensa donde el mismo se ha llevado puesta a la Fundación que decía tener para ayudar a los chicos. Acá la realidad es que Grassi desguazó la Fundación Felices los niños, eso no hay ninguna duda.

-¿Cuáles son los límites legales o los beneficios que hoy tiene Grassi?

-No tiene ninguna restricción y tampoco tiene ningún control para ingresar a la Fundación, es decir… no hay límites.

-¿No tiene que entrar con acompañado por otra persona?

 – Eso era hasta hace poco, ahora ni siquiera eso y no hay ningún veedor ni controlador judicial.

-¿Ahora si alguien ve a Grassi entrando a la Fundación puede denunciarlo?.

-Si ingresara sería ilegal pero es como que yo le diga a usted que no puede ir al kiosco de la esquina… si yo no controlo, no miro, ni mando a ningún controlador, usted va a entrar todas las veces que quiera. Con lo cual es un absurdo total, él tiene una situación de libertad absoluta disfrazada ahora con la posibilidad que no puede ingresar a la Fundación… situación que nadie controla, ni nadie controló nunca. Con lo cual si él quiere entrar solo, con un acompañante o con diez o con cinco y quienes son los acompañantes… sin son chicos… son menores…y si además los invita a La Blanquita, nadie lo controla.

-A partir de ahora que ya es reconocido públicamente su condición de pedófilo, ¿aparecieron nuevas denuncias?

-Nosotros seguimos escuchando denuncias y yo siempre he sido muy cauteloso, Sigue habiendo denuncias y a mí no me sorprende. Las denuncias que llegan a nuestras manos si tienen una apoyatura pericial y psicológica que la hagan veraz, en las medidas de mis posibilidades yo la voy a acompañar. Pero no me sorprende que haya más denuncias. Nosotros dijimos que los elementos de prueba eran suficientes para considerar a Julio Grassi es un pedófilo y esto quedó confirmado. La Cámara de Casación lo confirmó, pero creo que el Tribunal Oral que juzgó a Grassi, fue excesivamente benévolo. Lo condenaron por la contundencia de la cantidad de pruebas que se aportó,  y finalmente lo condenan con cierta condescendencia y el hecho de mantenerlo en libertad genera un juego de impunidad, a veces esto es tan difícil de transmitirlo a la gente en general, es decir, está condenado con sentencia firme pero está libre, entonces la gente no entiende si está libre… hay dudas…y el hecho que se pasee libremente sigue siendo un factor que puede amedrentar. Por eso digo que a veces son tan valiosas actitudes como la que tuvo el Concejo Deliberante de Hurlingham (de declararlo «persona no grata») porque es poner las cosas un poco en su lugar.

«El Tribunal Oral de Morón, en todos los juicios orales manda a detener a las personas que condena. Entonces  ¿por qué no detiene a un pedófilo por el cuál el mismo Tribunal condenó por 15 años?».