Cuando lo propio les resulta ajeno

por Rody Rodríguez . El Jefe El Jefe de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, sorprendió vetando una ley que proponía la construcción de una escuela en el predio del centro recreativo Gorki Grana (ex Mansión Seré) en Castelar.

La Mansión Seré, que fue centro clandestino de detención durante la última Dictadura Militar, estaba en terrenos que pertenecían a la Ciudad de Buenos Aires. En 2006, cuando Jorge Telerman era Jefe de la Ciudad decidió traspasar el predio a la Municipalidad de Morón, en una sesión que tiene como exigencia que el lugar sea destinado «para el desarrollo de las actividades de promoción de los derechos humanos y deportivas».

Sin perder de vista estos objetivos, el Concejo Deliberante moronense propuso construir el edificio de la Escuela Media N° 9 que hoy funciona, con muchas dificultades, en la Escuela Primaria N° 17 de Castelar. La iniciativa, apoyada por el intendente Lucas Ghi, fue aprobada por todos los bloques y dirigida a la Legislatura Porteña, que también lo aprobó en forma unánime. (Unanimidad que comprende, obviamente a los diputados del PRO).

La construcción de la Escuela cuenta también con el visto bueno del Ministro de Educación bonaerense, Mario Oporto y con el apoyo de la comunidad educativa y de la sociedad moronense, que quiere que se cumpla el sueño del edificio propio para esa Escuela Media.

En definitiva, todos están de acuerdo en que en la ex Mansión Seré funcionara una escuela. Todos menos Macri, quien vetó la ley votada por sus propios legisladores.

Para Macri, la medida «desnaturaliza la finalidad de la donación» pero en rigor no hace otra cosa que asestar un nuevo golpe a la educación pública. Paradójicamente después de rechazar la ley fue a TN a presentar su precandidatura a presidente y dijo que el gobierno nacional «entorpece la posibilidad de trabajar en conjunto». Un verdadero documental sobre el cinismo.

Lo preocupante es que esta medida de Macri de impedir la construcción de una escuela pública, tiene correlato con el sentir de algún sector de la sociedad.

Por ejemplo en Ingeniero Maschwitz, partido de Escobar, el Estado quiere construir un Jardín de Infantes en un terreno lindero al barrio privado Acacias Blancas, pero no puede, porque los vecinos de ese lugar se oponen, con movilizaciones que impidieron a la empresa constructora iniciar su tarea.

Los argumentos, como en el caso del veto de Macri, no existen de manera taxativa, pero es claro que para él, como para los vecinos de Maschwitz, lo que es para todos resulta ajeno, y sólo sienten como propio lo que es privado.