Expectativa ante el estreno de “Papeles en el viento” de Taratuto y Sacheri

BUENOS AIRES- La avant premiere del filme «Papeles en el viento» de Juan Taratuto, realizado a partir de la novela de Eduardo Sacheri, con los protagónicos de Diego Peretti, Diego Torres, Pablo Echarri y Pablo Rago, se desarrollará hoy y revelará al público por primera vez las imágenes del universo de cuatro amigos futboleros, entrañables en sus contradicciones, que llegará a la pantalla grande el jueves 8 de enero.

Taratuto («La reconstrucción»)  cayó en las redes del emotivo relato escrito por Sacheri que ya lleva vendidos más de 50 mil ejemplares, pensó en llevarlo al cine y hoy lo define como, «una comedia romántica sobre un grupo de amigos, donde lo que está en juego -en lugar de si la pareja se besará o no-  es saber si el grupo de amigos permanecerá unido», se entusiasma, en una charla con Télam, compartida con Sacheri.

La película, que llegará a la pantalla grande el jueves 8 de enero, narra la amistad entre cuatro hombres devotos del fútbol que rondan los cuarenta años, y de cómo la muerte puede fortalecerla o hacerla tambalear, mientras el futuro de una nena, hija de uno de ellos, se convierte en el centro de las preocupaciones de la banda.

«Prefiero estar metido en la adaptación del texto, ya que como lector me decepcioné algunas veces, involucrarse te exige una dosis de flexibilidad importante, cuando te ponés a golpearte el pecho con esto de, ‘el dueño de la idea soy yo’, la arruinás», detalla el autor.

Sacheri comenzó a escribirlo en pleno éxito del filme «El secreto de sus ojos» de Juan Campanella, basado en su novela («La pregunta de sus ojos»), cuyo guión coescribió, y reconoce que la escritura de «Papeles…» fue, «tirar el ancla, por eso los personajes son de Castelar, de Independiente y agarran al cuadro flojo, antes de la debacle, de hecho le pongo el punto final al texto y sale campeón de la Sudamericana, no daba para cambiarle una coma», apuntó el escritor, fanático del RojoLa mística futbolera, capaz de conmover y generar reflexiones a través de la descripción de alguna jugada, impregna la producción, al igual que cierta intensidad,  determinados colores que signan las composiciones  actorales.

En relación a las características del elenco masculino, Taratuto admite que «como director no puedo hacer igualmente bien una peli sobre relaciones humanas que otra de ciencia ficción, de ahí que busco actores con  la energía que necesita cada personaje en cada filme. En este caso era importante que tuvieran ‘rioba’ encima, con tener solamente barrio no alcanzaba.»

«La mirada más condenatoria para mí -continúa-  era la del autor, quien por suerte nunca la ejerció, y la de los lectores. Se debe entender que uno es un amplificador de sentimientos y emociones de una historia escrita por otra persona, llevados al cine por los actores. Esta fidelidad está relacionada con ser fiel a  lo sensorial de la novela».

La lealtad hacia un amigo que fallece y deja una suerte de legado, cuyo cumplimiento se torna delirante por momentos, y en otros despierta miedo, casi como sucede durante un partido de fútbol, donde la pasión y las traiciones cosen el entramado invisible de las casacas, es el marca del texto que permanece en la película.

La razón de la complicidad entre palabras e imágenes tal vez resida en las palabras del escritor, capaz de entender la la figura del director como si se tratara de un lector más: Aprendi de mi experiencia, no podés decir ‘acá no dice esto’, aunque no hayas querido poner tal o cual palabra, si el lector lo  entendió así, uno labura con eso, lo charla, ve qué pasa y genera cambios», concluyó.