Juan José Becerra habló de “Felicidades” y adelantó su próxima novela

 

En una charla mantenida en el programa “Muy Tarde para Temprano” por FM 96.7  con Rody Rodríguez, el escritor y periodista Juan José Becerra habló sobre las repercusiones de su última novela “Felicidades”, adelantó la temática del próximo libro a editarse y reflexionó sobre la actualidad política del país.

Son tiempos de infinitos halagos de los críticos para Juan José Becerra. Este escritor juninense, con una larga relación con las palabras a través de sus libros, se lo toma con calma. Su última novela “Felicidades” pareciera ser la niña mimada de sus lectores más exigentes pero él vive esta recepción con la serenidad y la cautela de siempre.

“Yo siempre pienso que cuando hay un elogio a la calidad del libro alguien se está equivocando, incluso ahora se están equivocando casi todos”- responde con humor cuando se le enumera la cantidad de notas elogiosas sobre su última creación publicada, aunque después reflexiona que le ha dado gran parte de su vida a los libros y que “capaz eso se reconoce”

En la charla aparece el costado perfeccionista de un escritor que siente que a sus libros todavía les falta y que siempre termina un poco decepcionado creyendo que podía llegar un poco más lejos. “Yo siempre cuento que ese tipo de experiencia no cambia. Con los años después de escribir muchas novelas la sensación que tenés es de impotencia. Con el lenguaje la verdad que mucho no se puede hacer, el más allá al que uno pretende llegar es muy dificultoso de consumarlo, entonces no es que me conformo con lo que hago pero bueno ahora estoy pensando cómo seguir, que es lo que puedo hacer que tire un poco más de la cuerda del lenguaje. Ver si hay alguna novedad que el lenguaje pueda decir a través de mí, estar atento a eso pero eso es, en verdad, una ilusión. Cuando te sentás a escribir un libro me parece que combinás lo ya dado, lo que hicieron otros, a lo único que se puede aspirar es a la combinación, a un tipo de combinación nueva que es un poco la gracia del arte. Más no se puede hacer” sentencia.

Al perfeccionismo Becerra también le suma una acción “automasoquista” cuando el libro ya está impreso. Lo vuele a leer, en una leída frenética, muy rápida de un par de horas donde comienza a contar las erratas, luego de identificarlas, cierra el libro y se despide.

Siempre al día siguiente de terminar una novela, comienza una nueva. Así es que, a semanas de la salida de Felicidades, el autor cuenta que ya tiene otra terminada y nos adelanta de qué se trata: “Un golpe diferente” es la historia de un guionista de Netflix que todo lo que quiere hacer es una revolución y se da cuenta que la revolución no se puede hacer en los términos en que se hizo la Revolución Rusa, sino que tiene que ser muy pequeña y financiada por el capitalismo de manera equivocada. O sea el capitalismo invierte en algo que termina produciéndole una revolución pequeña pero una revolución al fin”.

Digna de una película esta historia estará pronto en las librerías y será seguramente devorada por sus fanáticos y los críticos pero en el mientras tanto Becerra nos confiesa que comenzó algo distinto, algo que nunca hizo: escribir cuentos.

“No sé hacer cuentos y lo empecé por eso, para ver que sale”- dispara y nos asegura que ya hay uno de ellos que se le está extendiendo así que concluye –bromeando- que seguramente se convertirá en una novela también.

Sin embargo asegura que quiere que su próxima novela tenga una temática absolutamente distinta a las últimas tres que tienen una marca en común.

En la charla surgen preguntas respecto de su libro anterior a “Felicidades”, “Fenómenos Argentinos”, un libro de ensayos, con capítulos destinados a personajes como Eduardo Feiman, Marcelo Bonelli, Jorge Lanata, Longobardi, todos periodistas de peso, con mucha influencia en el sistema de “periodismo industrial”.

“Fenómenos fue un libro apagado, no le dieron mucha pelota” y aclara: “Es un libro de ataque cívico, habla de ciertos personajes que son estrellas de la esfera pública, los que opinan por tele y como era una crítica de ese mundo pasó desapercibido. Ha despertado un interés relativo y en los lugares donde ese libro de alguna manera tocaba a esos personajes no hubo ninguna repercusión. No me parece mal. Yo sé lo que escribí y me parecía que se caía de maduro que eso podía pasar pero no fue un libro perseguido. Fue un libro que no despertó interés en un escenario que de alguna manera era objeto del libro. Entonces se explica perfectamente todo. Todo obedece a una recontra lógica, no me voy a andar quejando” razona.

Quien conoce a Juan José Becerra desde su costado literario únicamente, no sabe quizás de su formación de periodista y de su aguda visión de la realidad política y social. Consultado sobre este presente de definiciones y alianzas políticas contestó con entusiasmo “Me gustan las fórmulas que se presentan. Son muy fáciles de identificar. Hoy todos conocemos quien es quien. Hoy no estamos en el 2015 si somos engañados nuevamente, si la Argentina es engañada nuevamente será por voluntad de la Argentina. Nadie va a poder decir que no sabía lo que estaba haciendo. Entonces me parece que ahora el pacto está más definido. Entre las ofertas y la persona que va a votar hay dos campos, dos hemisferios que siempre reproducen la misma disputa política de la Argentina que no se puede zanjar desde 1810. O sea no terminamos de cristalizar la estructura del país. Yo que siempre tiendo a tener mi corazoncito del lado de lo que podemos llamar fuerzas populares, esta situación me parece muy bien que todavía no cristalice la estructura conservadora de la Argentina. Porque si no seríamos unos de esos países de los que muchos argentinos celebran en nombre de que no haya educación pública, sistema pública de salud y miran a Chile donde la  estructura se zanjó para el lado conservador. Acá la discusión sigue siendo estructural y sigue habiendo dos protagonistas y los protagonistas no son ni Macri ni Cristina, son las fuerzas conservadoras que se quieren cristalizar en una dinámica de privilegio y las fuerzas populares que quieren de alguna manera penetrar esa estructura conservadora, alterarla y definir con un poco más de justicia el asunto de la distribución. Tampoco es tan difícil de ver el mapa. Si uno dice macrista, kirchnerista son nombres de fantasía es como ponerle ibupirac al ibuprofeno, pero en realidad el problema es de estructura y la estructura obedece a cómo se configura la economía”.

Respecto de un punto intermedio o un grupo que pretenda representarlo Becerra aseguró que “la ancha avenida del medio es una pretensión de personas que no tienen ningún problema para llevar a cabo su vida material” y calificó a ese sector más como un “río delgado y tibio muy tibio que no interviene en la estructura”  

Por consiguiente consideró que la “tensión se da entre estos campos de las Fuerzas Populares y las Fuerzas Conservadoras”.

En medio de estas pujas aseguró que yo estoy de acuerdo con que tiene que haber políticas públicas de largo plazo, todos están de acuerdo pero cuando uno se pone a definir cuáles son esas políticas ahí es más difícil ponerse de acuerdo. Cuál sería el pacto con esa zona tibia de la discusión política que propone salir de la disputa, salir de la discusión, de la que es imposible salir hoy, por lo menos hasta que las cosas se resuelvan de una manera menos justa”  

Su compromiso con la realidad y el presente lo lleva a contarnos una anécdota vivida momentos antes: “Recién viví una escena en la calle cerca de Plaza Rocha (en La Plata) con un chico con un carro que no tenía caballo. O sea, él era el caballo de su carro. Tendría 15 años. Uno veía en el cuerpo una fortaleza, una voluntad y una debilidad… cuando la gente conservadora dice que esos chicos no trabajan, quisiera verlos yo arrastrando todo el día un carro a lo largo de la ciudad, vamos a ver quién trabaja y quién no y quien se rasca. Alguien le dio una propina y él dejó el carro, prácticamente lo tiró, lleno de cartones y entró a lo más cercano que tenía a unos veinte metros a comprar algo. Esa escena, es una escena de hambre. Se reproduce mucho, produce mucha tristeza, mucha indignación, pero a mí más que con los gobiernos, la indignación siempre termino descargándola con parte de la sociedad que no ve eso. Que no lo ve y si lo ve no le interesa considerarlo. Yo a esa gente la llamaría hija de puta. Porque es cierto que un voto no cambia mucho, un voto, solo, personal… pero muchos votos cambian, este tipo de situaciones, podrían cambiarlas. Yo siempre tengo la ilusión que la persona más o menos acomodada, que no tienen ese padecimiento piense las cosas un poco para abajo. Porque si no, no sé si hay solución” afirmó.

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