Tras la muerte de un chico en Gesell, el operativo de prevención también apuntará a los accidentes de playa

VILLA GESELL- El intendente de la ciudad, donde murió asfixiado un adolescente de 13 años tras desmoronarse las paredes del pozo que estaba cavando en la arena, indicó que profundizarán las tareas de prevención para evitar durante la temporada hechos similares.

«Nunca había ocurrido un accidente así en toda la historia de la ciudad», dijo Barrera, y aclaró que si bien la tarea de los guardavidas está concentrada en lo que ocurre dentro del mar, los riesgos involucrados en la manipulación de arena también serán materia de las actividades de prevención en Gesell, donde el año pasado murieron cuatro personas al ser alcanzadas por un rayo.

“Vamos a tratar de informar también de este tipo de situaciones porque aunque no es muy común, y en todos estos años es el primer accidente de estas características, la mejor manera de prevenir es informar”, aseguró el intendente.

No obstante, el jefe comunal advirtió que los guardavidas están abocados sobre todo “a los accidentes del mar” y no tanto a “acciones individuales” realizadas en las costas que “son difíciles de prevenir”, como este “accidente fatal”.

Por otro lado, Barrera informó que “hay un desfibrilador por cada balnerario”, al igual que ocurre en Mar del Plata, y recordó que Gesell fue “el primer municipio en incorporar la bandera de tormenta, la de color negro con un rayo”, para advertir a los bañistas que abandonen la playa ante el riesgo de caída de rayos.

“No hay forma de prevenir en la costa la caída de un rayo, la única forma es retirándose de las playas cuando se visualice la bandera negra con el rayo, porque los pararrayos sirven para un sector determinado, no para cubrir toda la playa”, dijo.

El jefe comunal explicó, además, que el operativo de prevención desplegado en las playas gesellinas desde el 1 de diciembre implica “todo un equipo trabajando”, del que forman parte “todos los sectores municipales y provinciales, el cuerpo guardavidas, el Hospital Municipal, la Policía de la provincia”, conformando un “sistema coordinado que permite anticipar estas cuestiones”.

En el mediodía de ayer, Lucas Toledo, un adolescente de 13 años oriundo de la localidad bonaerense de Glew, murió asfixiado tras quedar virtualmente sepultado por arena dentro del pozo de un metro y medio de profundidad que estaba cavando a pocos metros de donde se encontraban su madre y su hermana.

Pablo Stocco, uno de los bomberos que asistió a la víctima aseguró que “lo que pasó es que el nene, al tirar arena alrededor del pozo, fue generando una presión alrededor de las paredes que estas no pudieron contener y se cayó todo”.

El bombero calculó que “cayeron unos 100 kilos de arena arriba del chico”, aunque “así hayan caído 50 es suficiente para aplastarlo”, porque además “no sabemos tampoco cuánto tiempo estuvo enterrado”.

“Los manuales de resucitación dicen que si estuvo entre 5 y 10 minutos se le hace el paro respiratorio y se le hace el paro cardíaco. Intentamos reanimarlo hasta que llegara la ambulancia, pero no reaccionaba y luego lo trasladaron al hospital”, dijo.