Luche y siga: el destino de la militancia

DIA DEL MILITANTE. Por Francisco Cafiero. (Exclusivo para El Ciudadano GBA). Ser militante es una forma de vivir la vida. Es un llamado al compromiso para la resolución de las problemáticas e injusticias, en la búsqueda de una idea, o una verdad, por la cual se lucha persistentemente hasta encontrarla; hasta que se transforma en la causa por la cual se milita con organización, solidaridad, disciplina y lealtad.
Una condición que sostenemos los peronistas para militar es la alegría, un estado que está en nuestro ADN. Cuando Perón juró como Presidente en 1946, se refirió al triunfo del pueblo argentino destacando que se había logrado “con sabor a fiesta y talante de romería”. En igual sentido, Don Arturo Jauretche solía afirmar que, sin alegría, “nada grande se alcanza o transforma”.
El retorno del Gral. Perón el 17 de noviembre de 1972 implicó por un lado finalizar 17 años de exilio; y por el otro, la resistencia sostenida de la militancia peronista. El peronismo siempre apostó por los procesos democráticos como única vía legítima para acceder al poder, y entre el tiempo y la sangre, eligió el tiempo. Enfrente, golpes de Estado, bombardeos a cielo abierto, proscripciones, encarcelamientos, desapariciones y fusilamientos mediaron para intentar quitarle su arraigo popular y borrarlo de la vida política, social y cultural de la Argentina. Nada de aquello se logró. “Luche y Vuelve” fue la consigna convocante y la esperanza que pudo más, porque el peronismo es un sentimiento aferrado a la trama social.
Para quienes somos hijos de esta democracia, hoy las tres banderas del movimiento se sostuvieron en el tiempo, encarnadas en hechos concretos que siguen transformando al país. En este sentido, fue también el peronismo, con los liderazgos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández, quienes levantaron una cuarta bandera, la de los derechos humanos; como una política de Estado tan necesaria como actual.
Por eso, después del fracaso del neoliberalismo de los ’90, del gobierno de la Alianza y del que se “vayan todos”, asistimos a una renovada participación de los jóvenes, que vuelven a creer en la política como herramienta para la transformación de la sociedad.
Por todo lo conquistado y por todo lo que aún falta, hoy el reto para la militancia es luchar y seguir, es mantener una formación constante para poder interpretar las complejidades del mundo y de la región. Es, además, profundizar los lazos solidarios en el pueblo y su sociedad, y mantener en alza las banderas por los sueños de una patria grande para todos. Este 17 de noviembre al cumplirse 40 años del retorno y de aquella coronación de resistencia militante, recordemos que “el que sueña solo, sólo sueña. Pero el que sueña con otros hace la historia”.
Sigamos haciendo historia.

El autor es militante y referente de Peronismo 2020