Ofelia Fernández: «El aborto tiene que ser legal, seguro y gratuito este año, no podemos esperar más»

 

(Fuente Minuto Uno por Ximena Zeta)

En diálogo con minutouno.com, la legisladora más joven de América Latina exige a lo grande. Desde el feminismo, le pide a Rodríguez Larreta un Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad como el de Nación y demanda celeridad para aprobar una Ley que se conquistó en las calles hace rato: el aborto legal, seguro y gratuito.

Ofelia no pierde el tiempo, estaba claro desde sus últimos años de secundario, cuando se hizo reconocida como Presidenta del Centro de Estudiantes de colegio Carlos Pellegrini, que la gran política le reservaba un lugar apenas egresara como bachiller. Ahora, esta joven y pasional ariana -que cumplió 20 abriles en cuarentena- es legisladora porteña por el Frente de Todos y se anima a exigir hacia dentro y fuera de su espacio que se amplíen los derechos y se implementen políticas públicas activas en favor de las mujeres y la diversidad. Por eso quiere aborto legal ya y le demanda a Horacio Rodríguez Larreta que siga el ejemplo nacional impulsando en la Ciudad un Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad y aumente urgentemente el presupuesto destinado a esas problemáticas.

La semana pasada la periodista de C5N, Lucila Trujillo, sufrió al aire un episodio de violencia por parte del fiscal neuquino Santiago Terán, quien era entrevistado por sus dichos acerca de que las mujeres víctimas de género debían armarse y defenderse por sus propios medios de los agresores. Nos interesó conocer la opinión de Ofelia que carga con un historial del peleas mediáticas en las que muchas veces la subestimaron y ningunearon hombres tratándola de “chiquita” (El fiscal le dijo “chiquita” y “querida” a Lucila y varias veces erró su nombre).

 

-¿Qué pensás de ese uso del lenguaje por parte de un hombre que se vale de apelativos amorosos pero para descalificar a mujeres?

 

«Yo creo que hay dos elementos muy graves en lo que pasó el otro día», dice Ofelia continúa: «Por un lado, la violencia hacia la compañera por parte del fiscal Terán, pero por otro la violencia del fiscal en sí. Luli dijo al otro día algo que para mí es muy importante: ella pudo plantarse y dar respuesta por su formación y porque tenía un contexto que lo permitía. El problema es lo estructural, si el fiscal contra una periodista tan plantada y frente a cámara actúa así, ¡imaginemos que podría pasar cuando se presente una compañera a atestiguar frente a él por un caso de violencia de género! Y bien sabemos que este fiscal no es una excepción sino más bien se asemeja a la regla, por lo menos en amplios sectores de la Justicia.

 

«Terán dijo haberse capacitado dos veces en el contexto de la Ley Micaela y que la última había sido hace cuatro años, siendo que la Ley se votó el año pasado. No sólo es terrible que finja estar capacitado sino que es gravísimo que ni siquiera sepa de lo que le estaban hablando, no podemos permitir eso de quienes deberían accionar justamente para protegernos. Está claro que la Ley Micaela por sí sola no garantiza transformar de raíz al Estado ni a la Justicia, pero es un paso muy importante y tenemos que garantizar que se cumpla. Ahora que se está discutiendo la necesidad de reformar la Justicia -nosotras las feministas lo venimos marcando hace rato- tenemos que incorporar la perspectiva de género al criterio de idoneidad de los jueces y juezas», sostiene Ofelia.

Para la legisladora, «no da lo mismo si están capacitados en perspectiva de género o no, no puede haber “un error” porque en esos errores se nos va la vida a nosotras. Si quienes deciden por nuestra vida no están capacitados entonces que no sean jueces y juezas. Volviendo al caso de Luli Trujillo y el maltrato de Terán, está claro que buscó invalidarla desde la forma de referirse a ella y hablarle porque no tenía argumentos para discutirle. Siempre es lo mismo, como no pueden discutir nuestras ideas se fijan en el tono en que hablamos, qué palabras usamos o cómo nos vestimos para intentar -en vano, creo que cada vez es más claro- que nos callemos».

También le preguntamos qué opina, desde su rol como legisladora, sobre las políticas de la Ciudad en torno a la protección a las mujeres víctimas de violencia de género y respondió con un video donde explica su postura y le exige al Jefe de Gobierno porteño que impulse la creación de un Ministerio de mujeres, géneros y diversidad en la Ciudad como lo hizo el Gobierno de Alberto Fernández a nivel nacional.

-Se cumplieron dos años de la derrota en el Senado a Ley del Aborto legal. ¿Qué sentiste en esta conmemoración y qué esperás de cara al futuro? ¿Cuánto crees que falta para que pueda aprobarse?

-No nos olvidamos de ese 8A y todavía sentimos el calor de nuestra fuerza, pese a que en la calle hacía un frío impresionante. Los abrazos que nos dimos esa noche son la certeza de que vamos a conquistarlo. Conmemorar ese día suena quizás como algo un poco muerto, viejo, pero es algo muy vivo que hace que nos sigamos organizando y sigamos exigiendo. El aborto tiene que ser legal, seguro y gratuito este año, no podemos esperar más, está claro que el sistema de salud está colapsado pero en el mientras tanto se siguen muriendo mujeres en la clandestinidad. Sí me da miedo que en este contexto y al no poder movilizarnos, nos gane el lobby de los poderosos de siempre, porque nosotras no hacemos lobby, hacemos calle. Conquistamos derechos con lucha y no haciendo negocios en oficinas. De la misma forma y con la convicción y creatividad que nos caracteriza tenemos que seguir tejiendo redes y buscando alternativas para seguir la pelea. En la Legislatura porteña conquistamos un protocolo ILE pero Larreta lo condicionó en el decreto reglamentario, pasando por encima de una decisión del Poder Legislativo que se votó por amplia mayoría. No podemos dejar pasar eso tampoco y las feministas sabemos que atrás de cada conquista institucional tenemos que estar poniendo el cuerpo para que se garantice. Hoy tenemos un Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad a nivel nacional y la convicción del Gobierno de que para terminar con la desigualdad estructural hay que construir políticas públicas activas y muy profundas. Eso es un reconocimiento institucional a nuestra fuerza y un avance muy importante pero tenemos que hacer que valga, no nos podemos ni conformar ni acostumbrar.

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