Personas mayores: Una alimentación saludable para enfrentar al coronavirus

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Por Regina Traverso, licenciada en nutrición (MP 330) y Marcela Guerrero, licenciada en nutrición (MP 1104), ambas del Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires.

La nutrición de la persona adulta mayor debe contemplar: cantidad y calidad de alimentos, macronutrientes en proporción a las necesidades fisiológicas y/o patológicas, vitaminas y minerales suficientes, un número equilibrado de comidas diarias y un aporte satisfactorio de líquidos para reforzar el sistema inmunitario y así enfrentar la segunda ola de la pandemia COVID-19.

Por sí sola, una buena alimentación durante el envejecimiento no previene ni cura una enfermedad, pero proporciona los mecanismos necesarios para que el organismo responda favorablemente ante una posible infección.

Es importante que los adultos mayores puedan mantener la masa muscular con un adecuado consumo alimentario, realizando movimientos y ejercicios, siempre que sea posible, para mantener un estado nutricional óptimo.

Puntualmente, uno de los problemas más frecuentes es la pérdida de piezas dentarias, que dificulta la correcta digestión de los alimentos, por lo que se recomienda moler la comida o realizar preparaciones blandas como albóndigas o puré, entre otras opciones.

Consumir alimentos, fuente de vitamina D como, por ejemplo, lácteos y huevos. La recomendación diaria se cubre 90% con exposición solar y el resto con el consumo de los alimentos.

La ingesta de líquidos en adultos debe ser de al menos 1,8 litros diarios de agua. Una buena fuente de hidratación es la leche, los jugos de frutas naturales, los caldos y esencialmente el agua. Hay que garantizar esta ingesta incluso cuando no aparece la sensación de sed, algo frecuente en las personas mayores. Se deberían evitar las bebidas azucaradas, las que tienen alcohol y el café.

Se recomienda el consumo de frutas y verduras frescas y de temporada, cabe destacar que crudas, hervidas o asadas siempre mejor que fritas.

Es preferible el consumo de cereal de grano entero (integral), excluyendo las opciones refinadas, procesadas o azucaradas. Por su parte las legumbres son el complemento perfecto de verduras y hortalizas.

El gasto calórico se reduce en época de confinamiento y, por lo tanto, también debe hacerlo la ingesta de calorías. Principalmente los adultos deben optar por las alternativas de lácteos descremados y naturales, sin azúcares añadidos.

Los alimentos de origen animal deben estar presentes en la dieta siempre, pero con algunas restricciones. Hay que evitar las carnes grasas, los embutidos y los fiambres. La carne blanca -pollo o pescados-, se deberían cocinar preferiblemente a la plancha, al horno, guisadas o al vapor para conservar mejor sus nutrientes.

El aceite, semillas y los frutos secos son una estupenda fuente de minerales, vitaminas y antioxidantes, hay que consumirlos con moderación y siempre en crudo, ni fritos, ni salados, ni azucarados.

Es importante recordar que los alimentos ultraprocesados tienen un alto contenido en sodio y emplean técnicas de cocción que no siempre resultan saludables.

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