Liberaron al dueño de Pinar para que pueda hacer taichí

MORON. El empresario Daniel Bellini, condenado a 15 años de prisión por el asesinato de su mujer, la bailarina Morena Pearson, fue beneficiado con una prisión domiciliaria. Una de las razones por las que la justicia de Morón otorgó ese beneficio es porque el dueño de Pinar de Rocha sufre parkinson, y sólo fuera del penal podría acceder a un tratamiento complementario a las pastillas, que consiste en natación, tango y taichí.

El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Morón, decidió otorgar la prisión domiciliaria con uso de pulsera electrónica, a Daniel Bellini, condenado por el asesinato de su esposa Morena Pearson. El tribunal adoptó esa decisión luego de un planteo en el que la defensa demostró que Bellini, tiene mal de parkinson que lo afecta progresivamente y que el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) no está preparado para tratar este tipo de patologías en un penal.

El mal de parkinson que padece Bellini fue certificado por un especialista contratado por su defensa, encabezada por la abogada Raquel Hermida Leyenda.

Este especialista explicó ante los jueces que la enfermedad avanza en Bellini y viene deteriorando distintas capacidades cognitivas del imputado. Además de tener que medicarse, el tratamiento se complementa con natación y clases de tango y taichí.

Así lo reveló el abogado Pablo Dovantón, querellante en la causa, y representante de la familia de Morena Pearson, la esposa y víctima de Bellini. Según el abogado, los jueces se inclinaron por darle ese beneficio por pedido de un especialista en Parkinson. Aunque el mismo profesional aclaró que el grado de la enfermedad en Bellini es de 1.5 en una escala de 5.

Voceros judiciales indicaron que Bellini de 63 años, fijó domicilio una quinta familiar en Parque Leloir. Allí convivirá con la hija de 7 años que tuvo con la víctima y cuya tenencia está a cargo de una hermana de Bellini.

Un director médico del SPB fue convocado a una audiencia por el TOC 1 de Morón y allí explicó que ningún penal está preparado para tratar este tipo de patologías porque la población carcelaria suele ser más joven y no sufre este tipo de enfermedad.

El empresario de la noche, dueño del boliche Pinar de Rocha de Ramos Mejía, fue condenado por el TOC 1 de Morón en 2011 a la pena de 16 años de prisión, al año siguiente, la Sala III de la Cámara de Casación bonaerense confirmó la condena, pero le redujo la pena a 15 años de cárcel. Bellini ya lleva detenido 5 años y casi 9 meses, desde el día del hecho ocurrido el 21 de marzo de 2008.

De acuerdo al expediente, aquella madrugada, Bellini y Morena de 23 años, discutieron en Pinar de Rocha, donde la joven trabajaba como bailarina del caño.

Según contaron testigos y admitió el imputado en sus indagatorias, el motivo de la discusión fue que la había retado porque la vio bailando muy provocativamente con un amigo, también bailarín, en el VIP del boliche y eso le molestaba por «una cuestión de imagen».

Morena se retiró a la casa donde convivía con Bellini y la hija de entonces dos años de ambos, ubicada a 100 metros del boliche, en la calle Brasil 10 de Villa Sarmiento.

Según la versión de Bellini, él la siguió y allí le dijo que la relación estaba terminada, volvió a Pinar de Rocha a tener una reunión con un abogado y, al regresar, la encontró tirada en el vestidor de la habitación sobre un charco de sangre.

Pero lo que primero parecía un suicidio se transformó en una investigación por homicidio cuando el fiscal de Morón Matías Rappazzo descubrió que no había deflagración de pólvora en las manos de Morena y que el arma, una pistola calibre 9 milímetros con mira láser, había sido limpiada de huellas.

En el juicio, también se acreditó que habían sido borrados del celular de Morena mensajes de texto que la joven envió y recibió minutos antes de aparecer baleada.

Uno de los testimonios que más se tuvo en cuenta fue el de Iván Tellnow, ex bailarín de Pinar de Rocha, que aquella madrugada bailó con la joven y luego recibió de ella dos SMS que decían: «Me separé de Dani porque cree que estoy con vos» y «Me quiere matar».

En la causa hubo varias pericias criminalísticas, pero el tribunal que juzgó el hecho dio crédito a los peritos que sostenían que el disparo en la cabeza de Pearson no fue suicida, sino efectuado por un tercero.

La defensa de Bellini siempre cuestionó esas pericias e insistió con que lo de Morena fue un «suicidio de manual», vinculado a sus problemas de personalidad y de bulimia.