Lorenzetti aseguró que la reforma del Código fue elaborada con una versión latinoamericana

BUENOS AIRES- El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, sostuvo que el proyecto de reforma y unificación de los códigos Civil y Comercial «tanto por el pasado como por el futuro, como por el cambio cultural, es un quiebre de lo que vinimos haciendo hasta el momento».
El magistrado dijo que la reforma fue elaborada con una «visión latinoamericana y una visión propia» que se aleja del paradigma europeo que se importó en el Siglo XIX.
«Es una deuda de la democracia y es una deuda de nuestra generación avanzar en una codificación que nos ponga a la altura de nuestros días», precisó en la apertura de su exposición ante la comisión bicameral que analiza el proyecto elaborado por notables que envió al Congreso el Poder Ejecutivo.
Lorenzetti indicó, por ejemplo, que en la reforma propuesta «está contemplado el matrimonio y la unión convivencial, la filiación natural y otro tipo de afiliación, y una serie de instrumentos que solucionan problemas, pero no hay la imposición de uno».
El concepto general, sostuvo, es que «cada persona es libre de optar en una sociedad multicultural cuál es su forma de vivir. Elegir es una tarea de la cultura, no de la imposición».
Junto al magistrado concurrieron a la reunión a explicar el proyecto la jueza de la Corte Elena Highton de Nolasco y la jurista y ex miembro de la Suprema Corte de Mendoza, Aída Kemelmajer de Carlucci.
La audiencia, realizada en el Salón Azul del Senado, fue abierta por el vicepresidente y titular de la Cámara alta, Amado Boudou, quien sostuvo que «la aprobación de esta nueva pieza de ordenamiento jurídico va a ser fundamental para seguir avanzando en el país en términos de la calidad de vida de todos los argentinos y argentinas».
Lorenzetti, al final de su exposición, destacó que la idea que subyace en la reforma es «mostrar a la sociedad cómo hay consensos básicos y al mismo tiempo hay diversidad. Todos pueden vivir en la misma casa con ideas diferentes».
El magistrado, quien aclaró que tanto él como Highton concurrían como «académicos» que participaron en la comisión «de notables» que redactó el proyecto y no por sus funciones en el alto tribunal, señaló que el Código «hay que pensarlo con una expectativa de 100 años».
En ese sentido, indicó que en la reforma «desarrollamos derechos personalísimos para la persona, no solo la persona física, su nombre y apellido, sino todos sus derechos».
Sobre este punto resaltó que el proyecto invierte «la idea de incapacidad», que tradicionalmente «es un sello que se le pone a alguien para excluirlo de la sociedad», para que se entienda que «toda persona es capaz y se debe probar que hay incapacidad. Se presume la capacidad».
En cuanto a los modelos, Lorenzetti explicó que «el hombre está en el Código pero está también la mujer. Hay principios como que no puede haber una interpretación discriminatoria de los derechos de la mujer en general», en contra del modelo del Siglo XIX. Lorenzetti señaló que la reforma contempla la «vulnerabilidad cognitiva y técnica», por lo cual no se podrá partir «de la base que una persona se tiene que informar y si no se informa pierde sus derechos».
Además, dijo que reconoce que «hay vulnerabilidad económica, por eso en el proyecto se introduce al consumidor con una cantidad de derechos importantes».
El juez indicó que la nueva codificación regula normas sobre el patrimonio de las personas de carácter económico, pero también sobre su cuerpo y de sujetos que no son persona sino una comunidad.
En materia económica y comercial, dijo que «se regulan los contratos» incluidos sobre herencias futuras, que hasta ahora no se puede, porque dijo que hay situaciones en que es necesario «garantizar la continuidad productiva y de gestión» comercial.
Por su parte la jueza de la Corte Suprema Elena Highton de Nolasco dijo hoy que si bien «la propiedad comunitaria indígena existe en la Constitución», la reforma y unificación de los códigos Civil y Comercial permitirá inscribirla en forma gratuita en un registro especial, se permitirá su uso, goce y disposición, y sobre ella no se podrá constituir derecho de garantía, ni rematar o embargar.
Highton señaló que mientras exista un solo descendiente de la comunidad indígena, se mantendrá la propiedad comunitaria.
En tanto, Aída Kemelmajer de Carlucci confirmó que la reforma mantiene la igualdad del matrimonio que contraen personas heterosexuales y el de personas del mismo sexo que aprobó el Congreso.
Además, precisó que la reforma establece una apertura «hacia personas con restricciones a su capacidad mental», porque «no hay razón por la que no puedan vivir en matrimonio».
Por otra parte, destacó la desaparición del deber de fidelidad en el matrimonio, que queda como «un deber moral altamente valorativo», en el entendimiento de que «el Poder Judicial no es pacificador del conflicto, profundiza el conflicto» y se trata de facilitar la resolución en materia de disputas familiares.