El hormiguero pateado

Por RODY RODRIGUEZ La aparición «forzada» de Cristina Kirchner en la escena pública le dio un nuevo cimbronazo al panorama político.

Desde que dejó la Presidencia de la Nación, nacieron las especulaciones sobre cuándo y cómo volvería.
Finalmente no fue ella la que decidió el momento de su regreso, pero si eligió la forma.
Lo que algunos llaman el partido judicial aceleró su retorno, en un nuevo capítulo de esta nueva «estrategia» tendiente ya no a judicializar a la política, sino, directamente a criminalizarla.
El modo en el que regresó incomodó al gobierno. Medios y periodistas de indudables posturas «anti K» terminaron destacando el protagonismo de la ex presidenta. Jorge Lanata dijo a propósito del acto en Comodoro Py: «Estoy viendo por televisión (…) el momento de menor poder político de Mauricio Macri» y agregó: «Así como Macri, en cuanto a las offshore’s, respondió jurídicamente a un tema político, Cristina está respondiendo políticamente a un tema jurídico. Exactamente al revés. Y es más inteligente lo que está haciendo Cristina», analizó
El diario El País de España, poco afecto a los gobiernos populares de Latinoamérica opinó: «Lo que parecía su día más difícil (…) se convirtió en el regreso triunfal de Cristina Kirchner a la primera línea de la política argentina. Fue una gran demostración de fuerza del kirchnerismo y un desafío sin precedentes a la Justicia».
Si la intención era, con la imputación a Cristina, tapar las andanzas bucaneras del presidente y su familia en Panamá. La maniobra fracasó.
Si la idea de algunos dirigentes peronistas como Massa o Urtubey (que refugió a Macri mientras CFK estaba en Comodoro Py), era crear un PJ amarillento para mostrarse como alternativa amable a Cambiemos. Tendrán que revisar nuevos caminos.
Tampoco pueden darse por felices aquellos kirchneristas que decían «es mejor que gane Macri y no Scioli, para que Cristina sea jefa de la oposición», porque el costo de esa astucia lo pagan los humildes, los que no quieren apostar a perdedor, porque saben que pierden ellos.
La política es hoy un hormiguero pateado donde cada dirigente cual hormiga sale disparado para cualquier lado.
Ojalá que el hormiguero se ordene y que los dirigentes, como hacen las hormigas, trabajen para el bien común.

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