Recuerdo emotivo de Sandro y placa en el Gran Rex

BUENOS AIRES- Una placa conmemorativa por los 50 años de la salida a la venta del primer single del artista argentino Roberto Sánchez, conocido popularmente como Sandro, fue colocada ayer el teatro Gran Rex, donde se congregaron sus admirados y también su esposa, Olga Garaventa.
El ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires en compañía de Olga, descubrió la placa conmemorativa en el hall del teatro que el artista logró llenar 40 veces en 1998, con su show «Gracias, 35 años de amores y pasiones».
Garaventa dijo que «fue un año hermoso, de muchas sensaciones encontradas y hoy 13 de noviembre, le realizamos otro homenaje porque se lo merece, porque fue un gran artista y una gran persona, y sé que esta alegría que vivimos acá Roberto la está viviendo desde otro lado».
Lejos de las lágrimas y tristezas, sus fans colorearon la jornada con aplausos y canciones de Sandro que entonaban a coro para recordar al ídolo, como «Una muchacha y una guitarra» o «Dame Fuego».
Mabel Armentía, una de sus admiradores que empezó a seguirlo en 1970 «cuando tenía 11 años», y lo conoce personalmente desde 1978, sostuvo en diálogo con Télam que «Sandro es un artista de verdad, que se preocupaba por sus fans, y hoy nos corresponde a nosotros mantenerlo a él vivo, en el recuerdo de todos».
Alfredo Páez, quien fue jefe de custodia de Sandro durante más de tres décadas, además de «otro fanático más», subrayó que «a 50 años de Sandro con la música, lo que más rescato es su personalidad, su don de gente, su camaradería, porque más allá de ser el cantante más grande de Latinoamérica, era un tipo como nosotros».
«Me parece importante cada homenaje que se realice porque Sandro fue un ídolo en el mundo de habla hispana», destacó.
El 13 de noviembre de 1963, cuando Sandro tenía 18 años, salió a la venta su primer simple que contenía dos canciones: «Eres el demonio disfrazado» y «A esto le llamas amor», que había grabado dos meses antes para la discográfica CBS.
Nacido en Parque Patricios en 1945 y criado en un conventillo de Valentín Alsina, Sandro logró estampar su nombre en el imaginario argentino a través de una larga trayectoria en donde se destacan composiciones musicales que permanecen enraizadas en el cancionero popular, como “Penumbras”, “Rosa Rosa” o “Porque yo te amo”.
Pero su fama se vio agigantada también por las 11 películas que filmó entre 1969 y 1980, de las cuales dos fueron escritas por él; una novela que filmó en Puerto Rico durante 1982 llamada «Fue sin querer» y hasta un programa de TV, llamado “Querido Sandro”, que se emitió por Canal 13 durante 1990.
Sandro ocupa además un lugar importante en la historia del rock, no sólo por sus inicios como imitador de Elvis Presley, sino porque, junto con «Pajarito» Zaguri, fundó «La Cueva», ubicada en Pueyrredón 1723.
En su larga y persistente carrera, que le permitió conquistar América durante los 70, y posteriormente enternecer a un público argentino que le fue fiel durante 50 años, logró algunos hitos imborrables, como ser el primer artista latinoamericano en cantar en el Madison Square Garden de New York en 1970 y el primer argentino en presentarse en el Luna Park en 1972.
Producto del tabaco, del que fue adicto desde los 10 años, a fines de la década de los ’90 se le detectó un enfisema pulmonar que lo llevó reiteradas veces a la internación, hasta que el 4 de enero de 2010 falleció por complicaciones luego de un doble trasplante que se le había practicado dos meses atrás en la ciudad de Mendoza.
Luego de casi cuatro años de ausencia física, Olga Garaventa, junto con sus fanáticos incondicionales, continúan homenajeándolo de distintos modos e intensidades, con el objetivo de que su ídolo permanezca vigente.