De Santiago del Estero a Hurlingham y de Hurlingham a Santiago del Estero

 

 

HURLINGHAM. Mario Arnedo Gallo es un poeta brillante nacido y criado en Santiago que luego se mudó a Hurlingham. Popa Arnedo se metió en la vida de su abuelo y se fue de Hurlingham a Santiago, allí junto a Nicolás Tacconi filmaron «Aire de Chacarera»

 

Por RAUL CORIA. El jueves 15 de agosto se estreno en el renovado cine Gaumont la película Aire de chacarera, un documental sobre la vida y obra del músico Mario Arnedo Gallo. La película es una buena excusa para adentrarnos en los orígenes de la chacarera, la música por excelencia de Santiago del Estero y la importancia del bombo legüero en nuestro país y en la región.

Mario Arnedo Gallo nació en la capital de Santiago del Estero en 1915. En 1947 se mudó a Hurlingham. Prolífico compositor de muchas de las canciones más hermosas de nuestro folclore como Pelusitas de Totara, Salavina, La Amanecida (junto al poeta Hamlet Lima Quintana) y la consagrada canción La Flor Azul (compuesta junto a Rodrigo Villar). Los más reconocidos artistas del género fueron el puente para que el gran público reconozca el talento del artista santiagueño. Mercedes Sosa, Ariel Ramírez, Los Huanca Hua, Los Cantores de Quilla Huasi, el Grupo Vocal Argentino y  Divididos, la aplanadora del rock que integra Diego Arnedo, uno de los hijos de Mario, son algunos de los artistas que interpretaron las canciones al gran maestro santiagueño.

La película documental muestra la manera en que Fernando «Popa» Arnedo, uno de los nietos y protagonista del film, empieza un recorrido que lo llevará desde Hurlingham, su ciudad natal, hasta el monte santiagueño, donde recreará parte de la vida del compositor y conocerá en profundidad la chacarera como también la importancia del bombo legüero en el folclore argentino. Las pocas grabaciones de Arnedo Gallo de su música son reemplazadas por maravillosas anécdotas de los amigos que acompañaron en su recorrida musical al santiagueño. La película refleja un escenario de identidad familiar y de costumbres muy arraigadas en el interior de Santiago. Para Fernando Arnedo (hijo), nieto del desaparecido folklorista y protagonista del film, «la película surgió casi sin querer, luego de un viaje que hicimos a Santiago del Estero. Fuimos a una fiesta, y a partir de eso las cosas se desencadenaron. Ir allá y ver lo que pasaba con ese tipo de música, y que muchos mencionaran a mi abuelo, me hicieron comenzar a pensar en el argumento.»

 

De Hurlingham para Santiago

Para concretar el proyecto, Popa Arnedo invitó a participar a Nicolás Tacconi, amigo de la secundaria y con el que previamente compartió una experiencia radiofónica en la desaparecida Radio Más de Hurlingham. Según Tacconi, director del film «cuando surgió hacer esta producción, naturalmente se dio la idea de llevarla adelante juntos. Nos fuimos adaptando a nuestros roles de manera espontánea. Fernando era una voz más autorizada, porque el disparador de la historia es su abuelo, así que se ocupó de las entrevistas, mientras que yo me encargué de la narración visual. El guión lo fuimos hablando porque comenzamos a filmar sin una idea de lo que queríamos contar, más allá de mostrar la manera como se vive la música en Santiago del Estero. A medida que investigamos, fui testigo de una transformación en él con respecto a la chacarera, al punto de que al año empezó a tocar el bombo legüero. Entonces el documental pasó a relatar lo que le sucedía.»

Según cuenta Popa Arnedo «aparte de que a mi viejo le gusta, no era un estilo distinto a los que se escuchaban en mi familia. Aunque sabía que mi abuelo era músico, nunca le presté atención a ese costado. Estaba separado de mi abuela y no lo veía todo el tiempo. Era un personaje muy pintoresco, un bohemio al que le gustaba salir de noche, así que nuestra relación no fue fluida –evoca Arnedo, de 41 años–. Después, de grande, empecé a darme cuenta de la obra que dejó y me metí desde ese lado» Al mismo tiempo que recuperaba el acervo de su antecesor, Fernando se dio a la tarea de trabajar el tema de la identificación filial a través de la música. «El hilo conductor acá es la identidad, que comienza con mi abuelo y termina en la película con mi hijo, y que demuestra la manera como la musicalidad se va transmitiendo generacionalmente. Y es que todos tocamos el bombo, el instrumento que representa eso.»

Mario Arnedo Gallo falleció a los 83 años el jueves 22 de noviembre del 2001 en la clínica La Trinidad del barrio de Palermo. Paradójicamente de sus interpretaciones hay poco material filmado y no dejó registro discográfico alguno. «Por una razón muy extraña no lo hizo. Sólo hay grabaciones caseras –reconoce su nieto–. De manera que redimí la figura de mi abuelo en ese sentido, no porque estuviera bastardeada. Era un artista muy ingenioso que escribió canciones muy buenas, y que tocaba el piano, el bombo y la guitarra. En el camino que hicimos, visitamos a sus amigos y los lugares en los que dejó huella, y el respeto que hay por él es enorme. No sólo destacan su talento, sino su capacidad para adaptar musicalmente lo que sucedía en el monte en las castas aristocráticas de Santiago del Estero.»

 

La importancia del bombo legüero

El martes 13 de agosto se llevó adelante el avant premiere de Aire de chacarera con la presencia de los protagonistas, el cuerpo técnico que trabajo en el film y algunos invitados más que destacados. Entre ellos, el reconocido bajista Diego Arnedo, que vivió la película de un modo especial: Vio la vida de su padre relatada a través de la mirada de su sobrino Popa.

«Mi acercamiento a la música empezó cuando mi viejo, teniendo yo dos o tres años y sentado a una silla, me sube con el bombo, me abraza, me agarra mis brazos con los dos palos del bombo y me lleva al repique del bombo y me enseña a tocarlo. O sea, ese momento fue como un golpe eléctrico genético que me resuelve el contacto primario con la música» relata Diego, destacando que ese mi primer contacto con la música haya sido a través del bombo, al que valora por ser un instrumento nativo de Sudamérica «y por sobre todo de Santiago del Estero y que tanto se ha usado para los ritmos de la zona, como instrumento regional, porque dentro de lo que es la música y la relación con la música afro americana, se han construidos muchos instrumentos de percusión y en cada región tienen su nombre sus características y su propiedades y acompaña a determinados géneros musicales. Así como el cajón peruano, el bombo legüero lo utilizaron no solamente en Santiago del Estero sino en todo el folclore argentino».

Para Diego Arnedo «el folclore es una música heredada mientras que el rock es una música elegida. El folclore es la música heredada en el buen sentido, porque fue la música de mi padre, o sea, la música de mi hogar, la música familiar», pero valora que «en la libertad de ese rock, vuelve el bombo legüero a incorporarse dentro de lo que fue toda nuestra relación con los instrumentos eléctricos y lo que fue la cultura rock de estas últimas décadas». El bajista de Divididos expresa a viva voz el gusto por escuchar y disfrutar el folclore. «Escucho mucho folclore, sobre todo cuando voy a la casa de mi hermano Fernando, que me pone todos los últimos hits folclóricos, todo el cancionero» dice entre risas, pero se pone serio al afirmar: «Me encanta mucho la chacarera, el gato y toda la música nacida en Santiago del Estero, y por supuesto que también el chamame porque hay cosas que están muy bien, pero la chacarera me mata, es un infierno».

Vitilo Abalos, Alberto Bravo de Zamora, Morenito Suárez o Elpidio Herrera son algunos de los amigos del folclorista con quienes compartió parte de su vida, y son los encargados de contar las mejores anécdotas sobre la vida del compositor, a quienes se suma Fernando Arnedo, padre de Popa, ex concejal e intendente interino de Hurlingham y el mismo Diego Arnedo, quien participa del film de una forma prudente, ya que según Tacconi  «aunque me gusta mucho Divididos y Sumo, la admiración que tenemos por la música de Mario es genuina. Por eso no abusamos con su presencia para atraer a otro tipo de espectadores»

Para el director del film esta fue su ópera prima y según cuentan algunas crónicas, anteriormente había incursionando en el cine a través de una película de la directora argentina Ana Katz y luego fue productor del largo Los paranoicos. Tacconi, en diálogo con El Ciudadano contó que estaba «muy feliz,  muy contento que se haya hecho este film. Fue una buena experiencia de amigos. A nosotros empezó gustándonos mucho la música de Santiago del Estero y empezamos a ir a la provincia y gustó mucho lo que pasa allá con la música, o sea, todo lo que se cuenta dentro de las canciones, los mitos y la gran fe que hay dentro de la música folclórica que hay en las canciones en Santiago del Estero y después primero por la ciudad y después por el monte, rescatando amigos de Mario y gente que nos fue interesando a nosotros personalmente».

Tacconi confiesa que la forma en que se vive el folclore en las entrañas de una provincia como Santiago lo impresionó.  «Todo lo que ponen desde los que tocan, los que bailan, la gente que va a pedir que sanen a algún familiar enfermo, viendo bailar a alguien en particular, o eventos musicales que se hacen para que alguien se cure, todo eso alrededor de la música y no con la relación escenario público sino todos formando parte de lo mismo»

Nicolás Tacconi cuenta que de las cosas que más le impresionó a la hora de filmar la película es que en Santiago del Estero, la música no es solemne, sino que es parte de un festejo, de una vivencia muy especial. Tal vez por eso su última reflexión antes del estrenar la película fue que «mientras se recibe a artistas de todo el mundo, acá nomás están esos talentos que tienen que ver con nosotros. Hasta los cámaras de la película, que son fan de Radiohead, no lo podían creer.»

El otro líder de Divididos es Ricardo Mollo, que también fue a ver la avant premier de Aires de Chacarera, con la intriga de saber como había resultado ese trabajo en el que tanto se había indagado. Mollo subrayó el valor de la película «sobre todo por le rescate de la memoria para que no se pierdan cosas tan importantes como nuestras raíces».