Escritores y personalidades del mundo lamentan la muerte del escritor Eduardo Galeano

URUGUAY- Por su condición de vía de acceso a la literatura para las jóvenes generaciones, sus aportes a la historia política de América Latina, su compromiso intelectual y la diversidad de su registro temático, distintos escritores y ensayistas argentinos lamentaron la muerte del escritor uruguayo Eduardo Galeano, quien falleció ayer  a los 74 años en Montevideo.

Galeano “era un hombre coherente en su obra y en su vida privada sin escisiones, sin claudicaciones, siempre solidario con las mejores causas”, dijo el historiador y editor Alberto Díaz.

En diálogo con Télam, Díaz contó que en 1971 viajó a Uruguay a consolidar la distribución de Siglo XXI -adonde acaba de ingresar a trabajar- y uno de los distribuidores le regaló «Las venas abiertas de América latina».

Según Díaz, le tomó sólo 20 minutos de avión, en los que alcanzó a leer la introducción, para llegar a Buenos Aires y avisar en la editorial Siglo XXI que había que contratarlo: «Me impactó mucho, me sorprendió. Lo recomendé enseguida”, evocó.

“Galeano es víctima de un primer gran libro exitoso, y le cubre toda la otra obra, que es muy extensa”, señaló el editor sobre la obra más emblemática del autor, dedicada a analizar la historia de la región desde la colonización.

«Lamento mucho su muerte. A mí me marcó mucho ‘Las venas abiertas de América Latina’. Sé que él renegó hace un tiempo de ese texto, pero para mí sigue siendo emblemático porque sigo pensando el mundo exactamente igual que hace cuarenta años, con la misma idea acerca de la injusticia y la opresión», aseguró por su parte a Télam la escritora Liliana Heker.

«Un gran mérito de Galeano es la diversidad de temas que ha trabajado a lo largo de su trayectoria. Por un lado se ha convertido en representante de la literatura política pero al mismo tiempo ha abordado otras cuestiones que pueden ser consideradas menores, pero que a mí me resultan muy interesantes y me acercan a él incluso más que sus textos más comprometidos», indicó la autora de «El fin de la historia».

En tanto, Ana María Shua recordó que «es, sobre todo, el autor de ‘Las venas abiertas de América Latina’, el libro extraordinario que nos deslumbró a todos en los 70. Él supo contar la historia trágica de América Latina de una manera tal que llegara a todo el mundo y sobre todo a los jóvenes; lo convirtió en una novela sin por eso quitarle toda su fuerza y realidad».

«Galeano hace en esa obra una denuncia de lo que nos había pasado y creo que la posibilidad de un mundo mejor era no dejarse expoliar como había sucedió en ese momento», reflexionó.

La autora de «Los amores de Laurita» recuerda que al escritor uruguayo se lo presentaron en varias oportunidades, «una de ellas fue cuando yo era muy joven y fui a Cuba con mi familia porque mi papá iba por trabajo y se me ocurrió que podría entrevistarlo para la revista ‘Crisis’, donde colaboraba; en ese oportunidad hablamos sobre cine cubano, que en ese momento estaba en un proceso de cambio».

«Años más tarde, no recuerdo en qué país, pero sé que fue en Latinoamérica, me lo encontré en una charla y luego todos los escritores nos fuimos a cenar juntos y nos volvieron a presentar sin saber que nos conocíamos», recordó.

«Rescato al Galeano de textos como ‘El libro de los abrazos’ o ‘La memoria del fuego’. Me parece valioso también el aporte de ‘Las venas abiertas de América Latina’ porque de alguna manera supo captar el espíritu de la época, aunque tal vez hoy muchas de esas formulaciones aparezcan como muy maniqueas o esquemáticas», indicó a Télam la socióloga María Pía López.

Por su parte, María Teresa Andruetto, autora de «Los manchados», en una entrevista con Télam aseguró que fue «un escritor popular, pleno de lectores, amado por los lectores jóvenes. Sus obras sirvieron a miles como puerta de entrada a los libros y a cierta conciencia acerca de lo latinoamericano en los setenta, en los ochenta».

«Galeano es un escritor para el que después hubo una zona gris de lectura, esquivado por la academia y regresado en estos últimos años en el que su pensamiento y sus sentimientos volvieron a ser más acordes con la época, en reediciones, algunas de lujo como ‘Los sueños de Helena’ en la edición de Zorro Rojo».

La escritora Gabriela Cabezón Cámara sostuvo mientras tanto que «Galeano forjó una aproximación a la historia del continente, a la propia historia, que fue central para las últimas generaciones. Él y su obra fueron inteligentes, sensibles y aguerridos. Lo vamos a extrañar».

En tanto, a través de Facebook, la escritora Claudia Piñeiro publicó «parece que vino la segunda Parca en el mismo día y se llevó a Eduardo Galeano», en alusión a la muerte simultánea del escritor y del Premio Nobel de Literatura Gunter Grass.

También  referentes políticos y culturales de Latinoamérica destacaron el compromiso y activismo social del escritor.

El presidente de Bolivia, Evo Morales se refirió, en rueda de prensa en La Paz, a la muerte de un «hermano» y se lamentó porque «el mundo pierde a un maestro de la descolonización y la liberación de nuestros pueblos».

Sus libros están orientados «a evitar el saqueo económico en América Latina», se trata de mensajes para que las nuevas generaciones «defiendan la dignidad y la soberanía» de los pueblos de la región, remarcó el primer mandatario boliviano, «por eso me duele muchísimo la pérdida de la vida del compañero Eduardo Galeano».

En este marco, la presidenta brasileña Dilma Rousseff utilizó las redes sociales para despedirse: «Es un día triste para todos nosotros, latinoamericanos. Murió Eduardo Galeano», escribió, «una gran pérdida para todos los que luchamos por una América Latina más inclusiva, justa y solidaria con nuestros pueblos».

Mientras que su predecesor, el expresidente Luiz Inácio Lula Da Silva, deseó a través de un comunicado que «su obra y su ejemplo de lucha permanezcan como inspiración para que podamos construir cada dí­a un futuro mejor para América Latina».

El Jefe de Estado ecuatoriano, Rafael Correa, tuiteó en tanto: «Hoy fallece un gran maestro de la Patria Grande: Eduardo Galeano, escritor uruguayo y querido amigo».

Desde Argentina, la ministra de Cultura, Teresa Parodi, expresó «su profundo pesar» por la muerte del autor de Patas para arriba, Las palabras andantes, Memorias del fuego y El libro de los abrazos entre otros textos que «marcaron a generaciones de lectores que trascienden las fronteras americanas».

«Con profundo dolor recibo la noticia de la muerte de Eduardo Galeano, una pluma nuestra, americana y comprometida con la realidad de los pueblos. Un narrador de historias y caricias. Pero por sobre todas las cosas, una inspiración para miles de jóvenes que se animaron a la aventura del pensamiento», escribió en Facebook.

A la vez que el ministro de Cultura dominicano, José Antonio Rodríguez, señaló en un comunicado que con la muerte de Galeano «América Latina ve partir a un representante genuino de la expresión de su sentimiento, a través de sus obras literarias, siempre inspiradas en el patriotismo y en el anhelo de justicia».

El gobierno venezolano también manifestó su pesar por la muerte del escritor que en esas tierras es recordado con singular afecto desde que el fallecido presidente Hugo Chávez aprovechara una cumbre internacional, en 2009, para regalarle a quien fuera su par estadounidense, Barack Obama, un ejemplar de Las venas abiertas de América Latina.

A través de su cuenta de Twitter, la ministra Comunicación e Información de ese país, Jacqueline Faria, destacó el «honor y gloria» del escritor en un mensaje que añade: «Gracias por tus combatientes letras en honor a la patria grande, gran amigo de la revolución (bolivariana)».

Mientras que el antropólogo y exsecretario de Cultura de Paraguay, Ticio Escobar, decidió recordar el sentido irónico de su amigo escritor: «Hará dos meses me envió un mensaje diciéndome: no te preocupes, estoy luchando ferozmente contra el cáncer aunque ello me cueste la vida».

Por otro lado, la poeta uruguaya Cristina Peri Rossi, amiga y compañera de exilio Galeano, aseguró que el escritor «mantuvo hasta el final sus expectativas de justicia y libertad. Era del club de los insobornables».

Su colega colombiano William Ospina añadió en Efe que el uruguayo «ha sido una de las conciencias más lúcidas del destino continental», y su par brasileña Nélida Piñón lo definió como un pensador «polémico» y una «figura emblemática» de «gran seducción verbal».

Otra escritora, la mexicana Elena Poniatowska, destacó en Twitter que Galeano «puso en nuestras manos una historia de América comprensible y estremecedora», recogió los «episodios, sentimientos e ideas de nuestra historia que más lo impactaron y nos las devolvió de modo que no se nos olvidara».

El homenaje en la prensa mexicana fue especialmente impactante, habida cuenta de que el diario La Jornada reprodujo el texto que Galeano les dedicó hace apenas unos meses a los 43 estudiantes desaparecidos el 26 de septiembre último.

«Los huérfanos de la tragedia de Ayotzinapa no están solos en la porfiada búsqueda de sus queridos perdidos en el caos de los basurales incendiados y las fosas cargadas de restos humanos», había escrito en esa ocasión.

El novelista cubano Leonardo Padura subrayó el hecho de que haya asumido «todo el proceso de las revoluciones, de las frustraciones y las dictaduras que ocurrieron los años 70 fundamentalmente» y remarcó su «visión latinoamericanista y a la vez universal».

Asimismo Residente, el líder de Calle 13, cuyo último disco contó con unos versos de introducción de Galeano, publicó en Facebook una carta de la banda, en la que recordó con un emotivo relato al escritor, el «único que fue capaz de capturar la atención de un niño índigo».

El cantante relató su encuentro con el escritor en un pequeño restaurante italiano de Nueva York: «me sentí­a nervioso, no sabí­a cómo empezar, sobre qué temas hablarle. Tení­a frente a mí­ un libro abierto mientras tomaba vino y me iba sintiendo como un libro sin letras», recordó sobre lo que llamó «el mejor de los cuentos».

La Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) dijo en un comunicado que se fue «uno de los imprescindibles» y «de los que con más fuerza, estilo, coraje y fina ironí­a nos empujó a pensarnos como latinoamericanos lejos de tutelas y paternalismos».