Quino, Sendra y Garaycochea participaron del acto de repudio por el atentado a la Revista Charlie Hebdo

BUENOS AIRES- «A partir de ahora, los humoristas debemos defender aquello por lo que han muerto nuestros colegas: la libertad», sostuvo esta tarde en el Museo del Humor (MuHu) el dibujante Quino, quien junto a otras figuras emblemáticas del humor gráfico como Sendra, Carlos Garaycochea y Hermenegildo Sábat participaron de un acto de repudio al atentado cometido el miércoles pasado en Parí­s contra los integrantes de la revista Charlie Hebdo.

En el espacio emplazado en la Costanera Sur -donde alguna vez funcionó la cervecería Munich- los artistas expresaron su rechazo a la barbarie que ensangrentó al mismo tiempo el oficio de la sátira y el ejercicio de la libertad de expresión, una formulación que se propagó paralelamente en los discursos y en la elocuente escenografía montada en el jardín que oficia de antesala al ingreso.

«Han logrado muchas lágrimas. Pero ninguna sonrisa». La viñeta surgida de la inventiva de Sendra como homenaje a las doce muertos en el atentado era una de las tantas imágenes proyectadas por la pantalla que flanqueaba la entrada, junto a otras de similar potencia turbadora firmadas por algunos de los mejores exponentes del humor gráfico nacional, como Liniers, Rep, Mordillo.

Tampoco faltó el aporte del internacional Albert Uderzo, que a los 87 años decidió exhumar para la ocasión a su célebre Asterix. Ni los corrosivos dibujos del caricaturista Cabú, una de las víctimas del acto terrorista. Ni los carteles -en francés y en español- con la consigna «Yo soy Charlie», enarbolada como símbolo en todas las manifestaciones y homenajes que se realizaron durante los últimos cinco días, en este caso agitados por los propios dibujantes desde el escenario.

«Es difícil decir que sentí cuando me enteré del atentado. Sentí lo que sentimos todos, que cuando la respuesta al ingenio es la muerte es para sentirse terriblemente mal. Es un acto de cobardía increíble, no me lo explico» esbozó Quino en rueda de prensa, quien a pesar de su salud actualmente endeble decidió no faltar a la cita.

«Esto sucede cuando hay gente que no tiene sentido del humor por empezar, fundamentalmente intolerante -esbozó una explicación el creador de Mafalda-. Leyendo la historia de la humanidad no es una novedad, lamentablemente es un hábito que ocurran estas cosas».

«Hay gente que cuando se tocan ciertos temas como la religión se vuelve intolerante, no es que sea una cuestión del pensamiento islámico ni nada de eso, los cristianos han pasado siglos quemando gente también. Pero con estas cosas nos damos cuenta que todavía seguimos en una época muy bárbara», aseguró Quino.

La convocatoria, organizada por el Ministerio de Cultura porteño bajo el lema «La cultura, los humoristas y los ciudadanos nos unimos ante el dolor y la barbarie», tuvo -además de la intervención de Quino- otra secuencia de momentos emotivos, entre ellos cuando Sendra realizó en vivo un dibujo alusivo al homenaje -un rostro acompañado por un lápiz y una flor- que fue firmado por los presentes y a partir de ahora formará parte del acervo del MuHu, junto a un dibujo de Mordillo que también engrosará la colección.

«Esto es nuestro testimonio frente a la barbarie, esa barbarie que no pasará. Es importante que la gente se movilice para acompañar la libertad», sostuvo el dibujante Hermenegildo Sábat en otra de las escalas sensibles de la tarde.

Por su parte, el Embajador de Francia en Argentina, Jean-Michel Casa, expresó que «nosotros, como tantos amigos en el mundo, quedamos sin aliento después de los atentados, tan claramente organizados en matar a los que representan la libertad de expresión. No se va a matar así a la libertad».

«Probablemente Mafalda y los personajes de Cabu, Wolinski esta noche, en cualquier parte del mundo, están juntos para decir que eso nunca más», agregó emocionado el Embajador galo durante el acto repudio al que asistió también su par de Israel, Dorit Shavit.

«Decidimos hacer este acto acá porque de alguna manera este espacio recrea la labor de los colegas fallecidos -explicó Hugo Maradei, director del Muhu. La idea es no sólo repudiar lo que ocurrió sino también demostrar nuestra solidaridad y fijar posición en defensa de la libertad de expresión».

El coleccionista indicó que «es necesario condenar estos actos de barbarie» y remarcó que Charlie Hebdo no es una publicación contra el Islam: «Los integrantes de la revista siempre se expresaron con sus trabajos en contra de los absolutismos y las exageraciones. Esa es justamente una de las atribuciones del humor, es decir, ironizar sobre las radicalizaciones ideológicas».

«El objetivo del acto fue repudiar el atentado y defender los valores del humor y la libertad de expresión. Si bien puede ser que algunas expresiones molesten a otros, vivimos en una sociedad donde la regla debería pasar por tolerar y no por soportar una embestida de esta magnitud», destacó Sendra en diálogo con Télam.

El creador de «Soy Matías» sostuvo que al margen del clima de alerta y terror que el asesinato de los periodistas y dibujantes ha diseminado sobre el mundo occidental, las secuelas serán visibles en el corazón de las redacciones, «especialmente en Europa, donde la penetración de la comunidad musulmana y va a generar dudas y autocensura a la hora de volver a ironizar sobre el islam».

«El odio siempre pierde. En su esencia siempre está la derrota, porque aún logrando un objetivo el que gana teniendo odio no consigue neutralizarlo… y eso de alguna manera es perder», destacó poco después de participar en el acto organizado por el Museo del Humor.

Un blanco fácil con un alto poder simbólico. Bajo esa hipótesis explica Sendra el móvil del atentado cometido presuntamente por los hermanos Said y Cherif Kouachi: «No creo que los integrantes de Charlie Hebdo signifiquen una amenaza real para algún sector. Me parece que en la larga lista de odio de estos terroristas debe haber antes como cien mil personas cuyo accionar les molesta más que el de estos periodistas y caricaturistas», analizó.

«Sin embargo, con esta acción lograron un objetivo muy importante en cuanto a la publicidad que consiguieron con muy poco costo de riesgo. Entrar a una instalación de tipo de militar hubiera sido altamente riesgoso y de éxito improbable. Nada más fácil, en cambio, que acceder a la redacción de una revista», indicó.

Por su parte, el guionista y humorista gráfico Carlos Garaycochea -también integrante del Consejo de Honor del Museo- aseguró a Télam que el acto criminal contra los integrantes de Charlie Hebdo le generó una perplejidad de la que aún no se repone: «Estoy sorprendido, me cuesta articular una reacción. Me da pena que haya tanta ignorancia en los seres humanos y que hayan muerto estos hermanos de tinta china, con quien me unían muchas cosas, sobre todo una visión del mundo a través del trazo», destacó.

«Vivimos en un mundo caricaturesco que no quiere ser caricaturizado -apuntó el creador de tiras como «Don Gregorio» o «Catalina»-. Esto que ha pasado se acerca más a la locura que al fervor religioso. El humor puede ser de dos maneras: para los inteligentes o para los analfabetos. Lamentablemente, este tipo de episodios van a lograr que cada vez nuestro trabajo se oriente más hacia lo segundo que hacia lo primero».

¿El humor y la sátira siempre tuvieron ese componente desestabilizador o en las condiciones actuales cualquier circunstancia con poder de viralización puede operar como disparador de la violencia? «Después del atentado a las Torres Gemelas el mundo cambió y evidentemente hasta el humor tiene otra lectura. Estos grupos violentos son minoritarios pero hacen mucho daño y seguramente el humor no será visto de la misma manera a partir de ahora», opinó.

La iniciativa se sumó a la acción de distintos dibujantes nacionales que durante los últimos días expresaron su dolor con frases y dibujos en las redes sociales ante el atentado en el que murieron los caricaturistas Charb, Cabu, Wolinski y Tignous, entre otros.