Niños y adolescentes obesos tienen más riesgo de ser hipertensos

BUENOS AIRES- Lo alertó el Ministerio de Salud bonaerense en el marco del Día Mundial de la Hipertensión que se conmemorará el 14 de mayo.

Según un informe de la Sociedad Argentina de Pediatría, la prevalencia de hipertensión arterial en la infancia es de 1 a 3 por ciento y llega al 10 por ciento en la adolescencia.

Pese a ser una enfermedad que se asocia a adultos, una de las características del desarrollo que más preocupa a los especialistas es que existe un mayor número de pacientes pediátricos que padecen la hipertensión «esencial», que es aquella asociada a los estilos de vida, como el sedentarismo o una alimentación con alto contenido de grasas y sodio.

Según un relevamiento realizado durante el año pasado por el Ministerio de Salud sobre 2.474 nenes, nenas y adolescentes de 1º y 6º grado de escuelas primarias bonaerenses, el 20,21 por ciento era obeso o tenía algún grado de sobrepeso.

Además, de acuerdo a estadísticas del mismo organismo, a la mitad de los niños y adolescentes argentinos de entre 7 y 18 años nunca se les ha realizado un control de presión arterial.

La prevalencia de hipertensión arterial en la infancia es de 1 a 3 por ciento y llega al 10 por ciento en la adolescencia Por eso, el ministerio de Salud provincial, a través de la dirección de Atención Primaria de la Salud, está gestionando el relanzamiento de una nueva campaña, que profundice las acciones de prevención y que pueda integrar todas las franjas etarias.

A raíz del Día Mundial de la Hipertensión, desde la cartera bonaerense insisten en la importancia de tomar el hábito de medirse la presión, única manera de detectar esta enfermedad que en ocasiones no reporta síntomas y que los médicos suelen calificar como «un mal silencioso».

Pero esta rutina también debe ser incorporada a los controles sanitarios de los chicos, quienes pueden convertirse en hipertensos, sobre todo si sufren de obesidad.

Según la Sociedad Argentina de Hipertensión, existe una incidencia tres veces mayor de la enfermedad en adolescentes obesos, si se los compara con chicos de la misma edad con peso normal.

«El sedentarismo es uno de los mayores aliados de la hipertensión arterial, y si ese mal hábito se toma desde la infancia, sumado a una mala alimentación donde se priorizan las grasas y los productos con alto contenido de sodio, las consecuencias serán severas en la niñez y muy difíciles de revertir en la vida adulta», enfatizó el ministro de Salud provincial, Alejandro Collia.

El director provincial de Atención Primaria de la Salud, Luis Crovetto, instó a que los padres estén atentos si los niños o adolescentes «sufren dolor de cabeza constante, enrojecimiento en la cara y las orejas, mareos o sangrado nasal», ya que pueden ser algunas de las manifestaciones de la enfermedad.

«Mientras que la hipertensión secundaria deriva de una enfermedad de base o también de factores hereditarios, la esencial se produce por los malos hábitos de vida, y lamentablemente está en aumento entre los chicos», señaló la nutricionista y coordinadora del programa de promoción de hábitos saludables Armando Salud, María Laura Sansalone.

La especialista agregó que no sólo debemos cuidarnos del agregado de sal en las comidas, sino que también hay que tener en cuenta que los alimentos industrializados o envasados tienen un alto contenido de sodio -elemento desencadenante de la

hipertensión- y, al mismo tiempo, carecen de potasio, que sí se encuentra en frutas y verduras.

«El 70 por ciento del sodio que se consume en una dieta occidental proviene de productos envasados», explicó.

Estos comportamientos, basados en una alimentación con alta densidad calórica, rica en grasas y azúcares simples, derivan también en el desarrollo de la obesidad que, a su vez, puede provocar problemas metabólicos como la diabetes, y enfermedades cardiovasculares como la hipertensión arterial.

«A través de la grasa corporal que comienza a alojarse en las arterias se produce una presión mayor en el tránsito de la sangre y en consecuencia un mayor gasto cardíaco», señaló Sansalone.

El riesgo de ser hipertenso en la edad adulta aumenta un 70 por ciento cuando se ha tenido la enfermedad en la infancia o adolescencia, según afirman desde la Sociedad Argentina de Hipertensión.

En ese sentido, indicaron que es posible que muchos de los adultos que hoy son hipertensos hayan iniciado su enfermedad en etapas tempranas de su vida sin que haya sido detectada.