En Hurlingham: Más Acuñas para el acuñismo

Por RODY RODRIGUEZ.

Si hay algo que caracteriza a los intendentes del Conurbano es su instinto de preservación y el modo celoso y casi obsesivo de controlar, mantener y en lo posible acrecentar el poder.

El intendente de Hurlingham no escapa a esas características. Cuando Juan José Álvarez renunció a la intendencia para ocupar cargos más elevados, le trasladó la conducción municipal a Luis Acuña, y esa decisión contenía algo más que el traspaso de tareas burocráticas. Se ponía en debate el manejo del poder político. De hecho cuando Juanjo pretendió mantener la presidencia del PJ, Acuña no le dio chance, hizo lo que había hecho Juanjo, conducir todo: el municipio, el Partido, el Sindicato y en lo posible todo atisbo de oposición que pudiera surgir. A diferencia de Alvarez, Acuña lo hizo con modos más beligerantes que seductores, pero con el mismo objetivo, que nadie se atreva a merodear el rancho. Se «sacó de encima» al juanjismo más puro, para evitar que los brotes opositores vengan de adentro y armó una estructura política sólida, que siempre estuvo en sintonía con el poder central.

Luis Acuña heredó la intendencia en los últimos meses del 2001, ya al año siguiente, Eduardo Duhalde llegaba a la presidencia de la Nación. Tanto con él, como con Néstor Kirchner, estrechó buenos vínculos. Pero en el 2005 Acuña soportó una derrota inesperada. Esa elección legislativa marcó la ruptura del kirchnerismo con el duhaldismo. Se enfrentaron por la senaduría nacional Cristina Fernández de Kirchner y Chiche Duhalde. Acuña apostó por lo tradicional, se sumó a la campaña «queremos a Chiche» y perdió. Allí fue cuando el Ministro de Infraestructura Julio de Vido, sin dejar pasar ni 48 horas, llamó a Acuña y lo encuadró nuevamente en el redil oficialista, dejando en claro que la conducción política era de Néstor Kirchner. Desde ese momento todas fueron rosas en el camino político de Acuña. Logró que su esposa Azucena Ehcosor fuera senadora provincial, que su hijo Fabrizio Acuña estuviera a cargo del ANSES local y en paralelo sea concejal, tuvo que superar, sin demasiado esfuerzo, algunas listas colectoras, pero siempre los favores de la Presidencia le llegaban a él.

La muerte de Kirchner, la influencia creciente de La Cámpora y de otros dirigentes en el entorno a la presidenta de la Nación, pusieron distancia entre la Municipalidad de Hurlingham y la Casa Rosada. Fue entonces que tendió puentes hacia el sciolismo y empezó a militar por el gobernador, siendo incluso uno de los primeros en manifestar públicamente su adhesión a una hipotética candidatura presidencial de Daniel Scioli. Su esposa, la senadora Azucena Ehcosor, fue fundadora de la agrupación La Juan Domingo, que nació como una brigada sciolista con muy pocas ganas de ser kirchnerista.

 

Y CRUZÓ GAONA…
Luis Acuña siempre se sintió cómodo en los sectores menos kirchneristas del kirchnerismo. Por eso, la posibilidad de una candidatura de Scioli encuadraba perfectamente en su esquema político. Para completarlo profundizó los vínculos con Sergio Massa al que comenzó a promover como el candidato ideal para la gobernación.

Acuña olfateó que la etapa kirchnerista llegaba a su fin, y tal vez se apresuró en dejar en claro su postura. A diferencia de otros colegas intendentes más duchos a la hora de especular, y tal vez influenciado por su socio político el intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, el alcalde de Hurlingham se mostró orondo en los escenarios más opositores que pueda tener el kirchnerismo. Por ejemplo en el homenaje a José Ignacio Rucci posó en la foto junto a Francisco de Narváez, Hugo Moyano, Adolfo Rodríguez Saa y José Manuel de la Sota, entre otros. Su presencia fue valorada por Claudia Rucci que resaltó su valentía por haber «saltado la tranquera».

No contento con esto, tomó la determinación de hacer caso omiso a los límites de su distrito y anunció públicamente su deseo de ser candidato a intendente de Morón. Su ambición tenía como claro destinatario al sabbatellismo, justo en el momento en el que Martín Sabbatella era designado por la presidenta como titular del AFSCA. Una designación que sellaba el compromiso político de parte del líder de Nuevo Encuentro con el Frente para la Victoria.

Su efímera candidatura a intendente en Morón tuvo un rebote inesperado. Justamente desde Morón y aprovechando que por decisión de Acuña, la Av. Gaona parecía no ser un límite, Juanchi Zabaleta se instaló en Hurlingham con el firme propósito de fortalecer al kirchnerismo y en menos de un semestre se convirtió en el adversario menos pensado y el que más daño político le causó en los últimos 10 años.

Cinco concejales (incluyendo a la presidenta del Concejo Deliberante, Hilda López y al Secretario Adjunto del Sindicato de Trabajadores Municipales, Miguel Quintero) abandonaron el bloque que respondía a Acuña y formaron el bloque Frente para la Victoria-Hurlingham con Cristina. Por primera vez los distintos espacios kirchneristas actúan en conjunto, tanto Patricia Fernández del Movimiento Peronista 26 de Julio, como Adrián Eslaiman de Nuevo Encuentro. Ambos habían sido candidatos a intendente en la pasada elección, dividiendo los votos K, favoreciendo la postulación de Acuña.

El espacio Hurlingham con Cristina recibió un respaldo contundente del Frente para la Victoria en estos meses, Amado Boudou, Diego Bossio, Julián Domínguez, Juliana Di Tullio, Wado de Pedro, Daniel Filmus, Alberto Sileoni, Agustín Rossi, Chino Navarro, Juan Abal Medina, son algunos de los que expresaron su apoyo a la iniciativa política de Zabaleta.

Frente a este panorama la mayor apuesta de Acuña sigue siendo Massa. Su esperanza es que el intendente de Tigre decida romper con el gobierno nacional y encare un proyecto alternativo. De ser así, deberá compartir ese esquema con otros protagonistas locales. Desde el ex diputado provincial Gabriel Villegas (pionero del massimo local), hasta Juanjo Alvarez, devenido en operador influyente del tigrense, que tiene a su hijo Rodrigo Alvarez con banca de concejal hasta fin de año. Además están la senadora Esther Barrionuevo y el concejal José Palacios, firmes junto a Felipe Solá, que también está a la expectativa de ver que hace Massa.

A la hora de las candidaturas el intendente piensa en más Acuñas para el acuñismo. En algún momento pensó en abandonar la municipalidad y buscar ser candidato a legislador, dejando la intendencia en manos de su hijo Fabrizio y que su esposa Azucena o su hija Silvina Acuña, (hoy asesora de su madre en el senado provincial) sea la primera candidata a concejal. La idea era potenciar la figura de Fabrizio Acuña como intendente heredero para luego ser el candidato a ese cargo en el 2015.

Hoy es difícil que Acuña descuide de ese modo el poder acumulado y preferirá no arriesgar. Buscará que Azucena Ehcosor reelija como senadora en la hipotética lista massista y observa con agrado que su hija acompañe a su hermano en una banca de concejal.

El 22 de junio todos los nombres de los candidatos dejarán de ser presunciones y serán datos concretos. El cronograma electoral marca que ese día se cierran las listas. Ahí empezará otra historia.