Llega «Birdman», una comedia escrita por Iñárritu y  dos argentinos

BUENOS AIRES- La película estadounidense, dirigida por el mexicano Alejandro González Iñárritu, quien escribió el guión con los argentinos Armando Bo y Nicolás Giacobone, es una comedia ácida e inteligente que narra las desventuras de un actor en decadencia.

Nominada a los premios de la Academia de Cine estadounidense a Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guión, esta comedia negra se estrenará en los cines argentinos después de ganar el máximo premio de los productores de Hollywood (PGA), el Premio del Sindicato de Directores de Estados Unidos y otros tres galardones de la Broadcast Film Critics Association (BFCA), lo que la deja bien posicionada para los Oscar.

La nueva película de Iñárritu está protagonizada por Michael Keaton -recordado por encarnar al superhéroe de historieta Batman en «Batman» (1989) y «Batman regresa» (1992)-, quien interpreta aquí a Riggan Thomson, un actor caído en desgracia cuya conciencia -y una voz interior onmipresente- no le perdona haber dejado de interpretar a un superhéroe taquillero y exitoso llamado Birdman.

«Birdman (o La inesperada virtud de la ignorancia)», tal su título completo, describe con humor negro y un alto grado de cinismo las circunstancias que rodean a este artista que busca volver a la popularidad en Broadway, a través de la puesta teatral del libro «De qué hablamos cuando hablamos de amor», de Raymond Carver, para lo cual apuesta todo: su dinero, su credibilidad y su equilibrio mental y emocional.

«Michael es un actor muy talentoso e impresionante, quien domina el arte del drama y la comedia como nadie a quien haya visto o con quien haya trabajado antes. Al mismo tiempo, me parece que fue una de las primeras estrellas de cine mundiales en el papel de Batman y resucitó uno de los más grandes íconos del cine», afirmó González Iñárritu en relación a su protagonista.

El director de «Amores perros», quien ya había colaborado con los argentinos Bo y Giacobone en el guión de la multipremiada «Biutiful», añadió en un texto que acompaña el lanzamiento local del filme que «cuando Keaton aceptó, supe entonces que la película iba a ser exactamente lo que quería porque Michael no sólo iba a reflejar y proyectar una realidad mucho más intensa, debido a su historial y autoridad, sino también por la increíble intensidad de su talento».

Con Edward Norton, Andrea Riseborough, Amy Ryan, Emma Stone y Naomí Watts en otros papeles, la película cuenta la historia de cómo un actor -que fue muy popular por haber interpretado años atrás a un superhéroe- lucha contra problemas económicos, la crítica, su familia, los celos de otros actores y especialmente contra su propio ego, para montar una obra teatral que lo regrese a la fama y le devuelva la fe en sí mismo.

En medio de la profunda crisis emocional que lo aqueja, y ante la posibilidad cierta de un rotundo fracaso, Thomson toma una serie de decisiones que le producen más problemas -contrata a un actor soberbio y sobrevalorado que lo enloquece, acentúa los conflictos son su hija y su ex mujer y se ve solicitado por su amante, supuestamente embarazada-, frente a los cuales comienza a crecer la voz interior de su conciencia.

Con el tono grave del superhéroe que protagonizaba, esa voz se le presenta en los peores momentos y lo hacen dudar de todo lo que está haciendo, reclamándole desde un pasado de éxito que ya no existe la necesidad de volver a encarar una secuela de aquella serie tan exitosa, no sólo por la fama y popularidad que tenía, sino por el dinero y la seguridad económica que representaba.

Es particularmente en esas escenas donde, de manera sutil, aflora lo fantástico en el relato y donde el drama y la comedia negra hacen lugar a momentos mágicos en los que Thomson adquiere ciertos poderes especiales como la capacidad para levitar, mover objetos con la mente o incluso volar, tal como ocurría en la ficción, cuando encarnaba al personaje Birdman.

Para el ego torturado de Riggan la frontera entre la realidad y la ilusión es casi transparente, ya que la sombra de Birdman -un acompañante irreal constante e irritante- nunca lo deja, le guste o no, enfrentándolo a «un viaje de validación, un viaje del ego. Y conforme lucha en contra de su mediocridad, su ego repite los patrones que a Riggan le gustaría dejar atrás, y lo enfrenta con sus múltiples limitaciones y posibilidades delirantes», explicó González Iñárritu.

Para el director, que desplegó todo el filme en una atractiva puesta en escena de un único plano secuencia, «hay algo trágico, algo divertido, algo muy real y también algo muy surrealista en todo ello. El super ego de Riggan es Birdman, y desde la perspectiva de Birdman, Riggan perdió la cabeza al hacer esta obra que está claramente por debajo de ellos».

En su lucha desesperada por resucitar su moribunda carrera y legitimarse como artista con la obra que está montando en Broadway, Thomson representa para González Iñárritu una toma de posición frente a la naturaleza efímera del éxito y la cuestión de la relevancia.

«Estaba interesado en explorar las luchas con el ego, la idea de que independientemente de cuán exitoso seas, ya sea con el dinero o fama, siempre es una ilusión. Es temporal. Cuando estás en búsqueda de las cosas que crees querer y le das el poder a la gente para validarte, y finalmente las obtienes, al poco tiempo esa felicidad se vuelve inestable», aseguró.

«Riggan Thomson -abundó- es profundamente humano. Lo vi como una especie de Don Quijote, donde el humor proviene de la disparidad y dislocación permanente de sus ambiciones solemnes y la realidad innoble que lo rodea. Básicamente, es la historia de todos nosotros».