Campaña solidaria sobre cardiopatías en niños

 

BUENOS AIRES-  Médicos de la Fundación Favaloro presidieron hoy el lanzamiento de una campaña solidaria para concientizar y apoyar los tratamientos de las cardiopatías congénitas en niños que, en la Argentina, padece el 1 por ciento de la población infantil, y gran parte de ellos debe operarse antes del mes para no perder la vida.

«La importancia de esta campaña es poder ampliar la llegada de una institución como ésta, que está orientada al tratamiento de las enfermedades del corazón, a más chicos que padezcan cardiopatías congénitas», dijo Julio Trentadúe, jefe de la Unidad de Internación y Cuidados Intensivos Pediátricos de la Fundación Favaloro, durante la presentación de la actividad.

La campaña surgió en forma conjunta por iniciativa de la empresa Chicco y la Fundación Favaloro y plantea la colaboración de la población a través de la compra de una pulserita solidaria de 30 pesos, que se podrá adquirir en todos los negocios de artículos para bebés.

Tentadúe aseguró que en la Fundación «llevamos más de 9 mil niños tratados y alrededor de 500 chicos por año llegan acá con diversos problemas de salud asociados a enfermedades cardíacas».

Precisó que de los 700.000 chicos que nacen en Argentina, «alrededor del 1 por ciento tiene un problema del corazón, y de ese porcentaje un 25 o 30 por ciento deben ser operados dentro del primer mes de vida, porque si pierden esa oportunidad pierden la vida y son muchos esos chicos, por eso de alguna manera tenemos que llegar a ellos».

«Esas son las expectativas de esta campaña, llegar a más chicos y de toda condición social para poder tratarlos», afirmó el médico.

Durante el lanzamiento de la campaña estuvieron presentes además de los especialistas de esa institución, dos familias con niños que padecieron cardiopatías congénitas y debieron ser operados en el límite exacto entre la vida y la muerte.

«Mi embarazo fue normal, ningún síntoma, mío ni el bebé, pero cuando nació nos dijeron que tenía un agujerito en el corazón; lo dejaron en terapia intensiva pero iba pasando el tiempo y el nene no se recuperaba, estaba cada vez peor, hasta que después de dos meses nos desahuciaron, nos dijeron que no iba a vivir», contó a Télam Cecilia Almeira, la mamá de Ramiro de 3 años.

«Ahí nos dijeron -continuó- que lo iban a desasistir de a poquito porque estaba con oxígeno, y ahí empezamos a buscar por todos lados y llegamos acá, donde lo operaron con sólo un 30 por ciento de probabilidades de que salga bien, y salió bien».

Ese día, esta mujer y su marido, que trabajan en gastronomía y son de la localidad bonaerense de San Martín, volvieron a vivir y «hoy Ramiro está perfecto, sigue con los controles pero no toma ningún remedio y lleva una vida normal», dijo su mamá.

En tanto, los padres de Thiago, quien hoy tiene 9 meses, padecieron una situación similar cuando nació el bebé con una cardiopatía congénita.

El padre del niño, Omar Pereira, quien vive con su mujer y su hijo en la localidad de Ezeiza, en la provincia de Buenos Aires, relató que cuando nació el nene «me dijeron que estaba bien pero tardaron en traerlo y después me informaron que tenía un problema en el corazón y que no llegaba a las 12 de la noche, que no se podía hacer nada».

«Logramos que sea trasladado a la Fundación Favaloro y acá lo operaron a los dos días de nacido y salió bien, los médicos me dieron mucho aliento, lo operaron y está perfecto, no le quedó ninguna secuela, hace una vida normal», enfatizó