Se inauguran nuevas salas con obras de artes únicas en el Museo Nacional de Bellas Artes

CAPITAL FEDERAL- Con mucha expectativa, el Museo Nacional de Bellas Artes se prepara para inaugurar las dieciséis salas del primer piso correspondientes al arte argentino e internacional del siglo XX, donde destaca un espacio dedicado al maestro Antonio Berni, y en el segundo piso, más de 200 metros de arte argentino de la década del 90.

Antes de la inauguración oficial, que tendrá lugar el jueves y a la que está invitada la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, esta agencia accedió a una recorrida por las salas, que permiten ver estos cambios: un total de 271 obras entre pinturas y esculturas, pero también fotografía y grabado, dos disciplinas ahora incorporadas al guión general.

Luego de cuatro años de permanecer cerradas al público, el museo volverá a hacer brillar al arte argentino, en su flamante guión curatorial y lo hará dialogar con el arte internacional «en aquellos momentos que la colección lo permite», explicó el curador Roberto Amigo en una entrevista con Télam.

De esta manera, por ejemplo, en la sala «Los lenguajes modernos», dedicada al período que va de 1920 a 1945, Marc Chagall dialoga con Raquel Forner y Alfredo Guttero. En la sala contigua, hacen lo propio Pablo Picasso, Paul Klee, Vassily Kandinsky, Juan del Prete y Joaquín Torres García.

«En este sentido es clave para el recorrido la lectura desde lo local, el ingreso por las vanguardias regionales al núcleo de los lenguajes modernos hasta 1945, cuyo recorrido finaliza con ese suelo moderno quebrado por la guerra», explica Amigo.

La reapertura del primero y segundo piso permitirá además apreciar nuevas piezas del patrimonio, producto de adquisiciones y donaciones, mientras que la remodelación cumple con los estándares internacionales de museología -nuevos equipos de iluminación, sistema integral de seguridad y acondicionamiento térmico acorde-, y demandó una inversión superior a los 41 millones de pesos, señalaron desde el museo.

La sala Berni, lo primero que se encontrará al espectador ni bien termine de subir las escaleras, es un espacio de una «potencia singular», describe Roberto Amigo, y se refiere además a que «la mayoría de las obras se presentan por primera vez al público en el guión permanente, adquiridas por el Estado Nacional o legadas por su hija Lilí Berni».

En la pared del fondo deslumbra la monumental «La pesadilla de los injustos» -que será el escenario de fondo desde donde hablará mañana la Presidenta- y en las paredes circundantes «La siesta», «Primeros pasos» y algunos grabados de los amigos de Ramona Montiel.

«La obra de Antonio Berni permite recorrer el arte argentino del siglo XX, tanto desde los avatares políticos como a partir de los cambios de los lenguajes artísticos», describe el texto de sala, con el que se encontrarán los visitantes.

Y prosigue, en su descripción de las salas: «Luego, presentan desde los años 60, las diversas posturas estéticas, hasta los años 80, donde finaliza el recorrido», aclara.

El norte pintoresco desde la mirada de Alfredo Gramajo Gutiérrez o los paisajes de Cesáreo Quirós y Martín Malharro se convierten así en exponentes de «La representación de la naturaleza» y los tipos costumbristas como elemento central en la construcción de la identidad de la nación, en una de las primeras salas del recorrido.

«Las vanguardias regionales», una bellísima y singular sala que reúne trabajos de aquellos rioplatenses que acababan de llegar del viaje de formación en Europa, y deben lidiar para hacer armonizar ambas influencias, reúne pinturas de Alejandro Xul Solar, Emilio Pettoruti, Pablo Curatella Manes y de Pedro Figari, entre otros.

La impresionante escultura de Leonardo Bistolfi, adquirido en la fiesta del Centenario de 1910, en donde las figuras alegóricas surgen como eterno retorno de la vida y marcan un contrapunto con las obras de Berni, ubicadas justo enfrente, separadas por un hall, y se codean con bellezas como los retratos de Modigliani y las esculturas de Auguste Rodin.

El arte argentino de los 60 a los 80 es narrado a través de la obra de Victor Grippo, Sara Facio, Juan Carlos Romero, Liliana Porter, León Ferrari, Roberto Jacoby, Nicolás García Uriburu, Alberto Heredia, mientras que la década del retorno a la democracia incluye piezas de Humberto Rivas, Marcos López, Diana Aisenberg, Alfredo Prior, Juan José Cambre, Guillermo Kuitca, Rómulo Macció, Pablo Suárez y Liliana Maresca, entre otros.

Edgardo Giménez como exponente del pop argentino, los colchones fluo de Marta Minujin, Delia Cancela, «Siete figuras» de Ricardo Garabito; otra sala dedicada al arte óptico y cinético (Martha Boto, Eduardo Mac Entyre, Carlos Silva, Gyula Kosice, Jesús Rafael Soto y Victor Vasarely, entre otros; los «concretos y abstractos», también se deslizan por este recorrido que resulta fundamental y requiere de más de una visita para disfrutarlo en su totalidad.

El segundo piso, dedicado al arte de la década del 90, ofrece obras emblemáticas como «Maresca se entrega todo destino», «Victoria» de Graciela Sacco, «Yo tengo sida», la remera impresa de Roberto Jacoby y Kiwi Sainz, los «Chancho bola» de Nicola Costantino, «Empanada criolla» de Miguel Harte y trabajos de Gachi Hasper, Marcos López, Jorge Gumier Maier, Guillermo Kuitca y Carlos Gómez Centurión, entre muchos otros.

«La decisión de presentar el arte argentino de los años 90 en el segundo piso, como sala permanente, es recuperar la idea de un museo activo con su tiempo, que reflexiona sobre la contemporaneidad y que conserva el patrimonio para las generaciones siguientes», concluye el curador.

En el guión curatorial de la planta baja, se sumarán más adelante dos salas que albergarán la colección de Arte Precolombino del Noroeste argentino y por último, dentro del plan de reformas actual, la fachada del edificio de Libertador 1473 recuperó su color original -elegido por Alejandro Bustillo- al que se llegó con la colaboración de especialistas del INTI y de  la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos.