Jubilados como rehenes del negocio de la salud en Hurlingham

 

HURLINGHAM. Durante el mes de mayo, los trabajadores de ATSA-Hurlingham, que es el sindicato que agrupa a los trabajadores de sanidad, realizaron quite de colaboración en la clínica Sagrado Corazón de Hurlingham, como protesta por el atraso en el pago del salario correspondiente al mes de abril, además del aguinaldo del año 2012, que debió abonarse en diciembre del año pasado.

Esta medida de fuerza agravó el funcionamiento de la Clínica que dirige Ricardo Néstor Merech, que más allá de ese conflicto, soporta desde hace mucho tiempo la crítica de pacientes y de familiares de pacientes por graves falencias en la atención en todos sus servicios.

La Clínica Sagrado Corazón fue fundada en 1965, siempre ubicada en Richieri 1634 de Hurlingham.  Hace más de 25 años parecía tener su momento de esplendor cuando inició las obras de ampliación en la esquina de Richieri y Av. Vergara. Del proyecto quedó una obra en construcción en estado total de abandono.

La grave crisis económica de la clínica tuvo su principio de solución cuando quedó como principal prestador del PAMI. Así con el tiempo, su principal ingreso, o tal vez el único, pasó a ser el que proviene de los fondos de los jubilados y pensionados.

Con el cierre del Sanatorio Americano de Villa Tesei, y con la disminución de servicios del Sanatorio Hurlingham, el Sagrado Corazón quedó como único prestador privado en materia de salud en el distrito y  la mayoría de los casi 30 mil afiliados que el PAMI tiene en Hurlingham están obligados a atenderse en la Sagrado Corazón, por que no hay otro nosocomio en el distrito que atienda a los jubilados.

Obviamente atender a adultos mayores tiene sus riesgos, por lo delicado que es atender la salud de ese segmento etáreo. Los índices de mortandad son más elevados que el que registra los centros de salud que atienden a pacientes de todas las edades.

En el caso de la Clínica Sagrado Corazón, esos índices parecen superar la media. La titular del PAMI en Hurlingham, Elsa Casquero, en declaraciones a Palabras Mayores, un medio de Hurlingham dedicado a la tercera edad, informó que “en la actualidad hay un 12% de mortandad mensual”. Un índice que preocupa y por lo que, en palabras de Elsa Casquero “sería muy importante poder cambiar de clínica para nuestros afiliados”.

La jefa de la Delegación PAMI de Hurlingham señaló: “no estoy conforme con la prestación que se da, la guardia tiene una pésima atención, todas las semanas me llega una pila de denuncias sobre la guardia de esa clínica”.

Las quejas son cotidianas, las denuncias también. El desprestigio del sanatorio va de la mano de la desconsideración popular, que con crueldad, denomina al centro de salud “camino al cielo”.

El conflicto y una deuda de años

Sobre el conflicto gremial que paralizó las tareas llevadas a cabo por las casi 100 personas que trabajan en la Sagrado Corazón, Elsa Casquero opinó que “prácticamente tomaron a los afiliados de PAMI de rehenes” y consideró que durante el conflicto gremial la situación del centro de salud se hizo más compleja. “De por sí, el servicio es decadente, dijo Casquero, si no fuese por la voluntad de los empleados que, a pesar del paro, siguieron atendiendo las urgencias, no sé qué hubiera sucedido con los abuelos”.

En el mismo sentido se expresó Jorge D’Andrea, Secretario General de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina -ATSA-, que afirmó que “nuestros queridos abuelos muchas veces se ven afectados por la intransigencia de la parte empresarial”.

D’andrea aseveró que “el Dr. Ricardo Merech, director y dueño de la clínica, ignora los aportes de los trabajadores y de la obra social, no desde ahora, sino ya desde hace un largo tiempo, hay una deuda muy abultada en referencia con las retenciones que le hacen a los trabajadores y no lo depositan”.

Jorge D’Andrea manifestó su preocupación por la situación de la Clínica y justificó la medida de fuerza llevada adelante en mayo “porque los trabajadores de todo el sanatorio no habían cobrado el aguinaldo de diciembre y se le adeudaba el mes de abril”.

PAMI debe efectuar un pago mensual a la Clínica por los afiliados que se atendieron allí. A la hora de justificar el atraso en el pago de los sueldos y el aguinaldo de 2012, Merech lo habría atribuido a la falta de pago del PAMI. Luego se supo que la obra social de los jubilados está al día, pero las cuentas de la clínica habían sido embargadas por ATSA, por que la empresa de Merech no hace los aportes a los trabajadores. Lo llamativo es que ese atraso no era de meses, era de años, de muchos años, distintas fuentes aseguran que más de siete años de deuda.

“Fuimos nosotros, cuenta D’Andrea, los que estuvimos abocados a resolver el tema, tratando de hablar con los abogados y con el juez como para que pudieran levantar la medida y que ese dinero fuera destinado a los trabajadores”. Para el dirigente gremial, el embargo estaba justificado pero el salario de los más de un centenar de trabajadores, entre enfermeros y auxiliares del sanatorio, “es prioritario”.

La situación de la Clínica Sagrado Corazón de Hurlingham no condice con la realidad de otros centros de salud privados. El titular de ATSA recuerda que “en el 2001 cuando me tocó asumir, el 80 % de las clínicas, de los sanatorios, estaban realmente muy mal, hoy tenemos muy pocos, casi ningún sanatorio, que no cumpla, o que no tome con seriedad a los trabajadores y cumplir con lo que la ley les pide, que es hacer los aportes, pagar retenciones. Hoy la mayoría de las clínicas han salido de ese estado realmente preocupante que teníamos en el 2001 y hasta el 2003, uno de esos pocos sanatorios que no cumple es el Sagrado Corazón de Hurlingham”.

Para Elsa Casquero, “lo más complicado es que todos los afiliados de PAMI de Hurlingham están obligados a ir a esa clínica y la prestación es cada vez peor, lamentablemente no tenemos otro prestador para poder derivarlos acá en la zona. Tratamos en lo posible desde el PAMI mediante ordenes conformadas o no conformadas, que es una metodología administrativa, derivar a los abuelos en casos de urgencia a otros lugares, donde puedan ser atendidos con rapidez, ya que en muchos casos nos dan turnos con demoras increíbles, por ejemplo tenemos el caso de una persona que estamos esperando desde agosto del año pasado que tenía una cirugía de una rodilla y le dieron turno recién para noviembre y esas son las cosas que son inadmisibles realmente”.

Casquero comentó que muchas veces no puede saber las cosas que ocurren en el Sanatorio. “Si no vienen a hablar conmigo yo no me entero tampoco, por más auditoria que nosotros hagamos y que estemos permanentemente tratando de solucionar estas cosas, si no viene el afiliado y nos lo comenta nosotros no podemos enterarnos y no podemos tomar determinaciones al respecto”

Teléfono para Merech!!

Obviamente las críticas por las viejas y constantes falencias que tiene la Clínica, apuntan al titular de la empresa, Ricardo Merech. Sin nombrarlo, Jorge D’Andrea caracterizó su manejo empresarial afirmando que “se siguen manejando como en los años ‘90. No pagan a los trabajadores, no cumplen, no hacen las modificaciones que deben hacer los sanatorios hoy, para acompañar esta transformación que está viviendo la Argentina. No son serios con los trabajadores. No trabajan por hobbie, trabajan por necesidad y por lógica quieren cobrar. El sindicato, los trabajadores, hemos dado una mano muy importante en los momentos de crisis, pero hoy estamos convencidos que no estamos en esa etapa, es por eso que enderecemos nuestras posiciones, porque nosotros, como nadie, conocemos cuál es la realidad de nuestra salud”.

Elsa Casquero por su parte, lo resumió con una frase sencilla y contundente: “Desgraciadamente la salud para muchos es un negocio y lo que menos les importa son los pacientes”.