Juliana Di Tullio: “Al Poder Judicial lo cambia el pueblo, si no lo cambia el pueblo no lo cambia nadie”

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Entrevista con la Senadora Nacional por la Provincia de Buenos Aires, Juliana Di Tullio. Militante peronista y feminista. En una extensa charla publicada en Las Brujas que Salem, Juliana repasa el año Legislativo, los objetivos pendientes, la necesidad urgente de una reforma judicial y las mujeres de la historia lejana y reciente de nuestra historia como país, como así también las de su historia personal.

-Se cumplieron cinco años de la Ley de Paridad de Género y estamos casi terminando el año legislativo. ¿Qué balance hacés de lo que se pudo lograr en este año y de lo que falta?

La verdad que lo que hubo fue muchas iniciativas desde esta Cámara con media sanción de temas que son centrales, muy importantes. Hay una batalla que tenemos que dar los argentinos y argentinas para mejorar el Poder Judicial, entender que es un tema de la vida cotidiana, es importante para cada uno de nosotros que el Poder Judicial sea un poder democrático.

No es predemocrático porque está en la Constitución Nacional, es parte de uno de los tres poderes del Estado, pero sí es un poder que siempre subsiste a cualquier tipo de forma, no sólo de la democracia… de la dictadura también.

A mí me parece que es central lo que hemos hecho este año en términos de dar esa pelea, media sanciones que están en revisión en la Cámara de Diputados y Diputadas de la Nación para que lo traten y se conviertan en Ley como por ejemplo la ampliación de la Corte, la elección por votación de jueces, que paguen ganancias, la nueva ley del Consejo de la Magistratura que la Corte Suprema declaró inconstitucional… Esta última una ley que durante 16 años estuvo vigente, yo derogué la anterior y a la Corte se le ocurrió legislar -cosa que les está absolutamente impedido por la Constitución- y dijo que esa ley ya nos les servía más y que regía la derogada.. ¡algo increíble!.

Desde el Senado le dimos media sanción a un nuevo proyecto del Consejo de la Magistratura pero no tiene sanción definitiva, con lo cual todo este lío sobre la integración del Consejo de la Magistratura y quienes son las representaciones políticas, mayoría-minoría, si se puede o no se puede permitir un inter bloque o bloque, todo eso es con una ley derogada.

Es una desgracia y es lo que le está pasando a la Argentina. Y Argentina tiene que reparar y sobre todo sus instituciones y los y las dirigentes.

Y es cierto, se cumplieron cinco años de la Ley de Paridad pero es una ley que es imperfecta como todas las leyes, todas las leyes son perfectibles y la verdad es que no hemos aumentado mucho tampoco el número… no hay paridad en ninguna de las Cámaras. La que más se acerca es ésta (Senado) porque siempre tiene tres representantes por provincia y siempre tiene que haber 2 y 1 o 1 y 2. Pero la verdad que no hay una representación femenina, que yo creo que debería darse para poder hacer los cambios culturales, legales y políticos que requiere la Argentina, estoy hablando de valentía si querés, de agallas, como quieras llamarlo, pero las mujeres, lo que yo puedo ver y lo que vivo cotidianamente, son las que más arriesgan políticamente, los varones no arriesgan, no tienen ganas, no les gusta, son acuerdistas, pactan, sobreviven. Ellos tienen unas ganas de sobrevivirle a los mandatos que te come las posibilidades de cambio de cualquier parlamento. Y por eso tardaron tanto los cambios en los últimos 100 años. Nosotros tuvimos 150 años el mismo Código Civil y Comercial de la Nación entonces para que cambie tuvo que haber una presidenta mujer porque sino no cambiaba el Código Civil de Vélez Sársfield, que estaba hecho por él, encerrado en un cuarto con su hija en una biblioteca escribiendo un Código para las dos mil familias poderosas de la Argentina.

Tuvo que venir una mujer y la verdad es que la no movilidad de los cambios sociales o la movilidad tienen que ver con la representación de las mujeres en todos los estamentos, en todos los poderes. Entonces que el Poder Ejecutivo tenga una mujer o no en la cabeza hace la diferencia.

A las mujeres no nos cuesta tanto enfrentarnos al poder como le cuesta a los hombres, no porque sean más temerosos sino porque son más acuerdistas, no es un tema de coraje, es un tema de acuerdos. Porque un varón también representa un poder, las mujeres no representamos un poder entonces el poder masculino se puede sentar con el poder económico y acordar.

En el Poder Legislativo lo mismo, que las autoridades sean mujeres hace la diferencia. Todas las leyes que tienen media sanción y que son importantes para la vida cotidiana de los argentinos y las argentinas se dieron en esta Cámara y esta Cámara la preside una mujer. Lo mismo que ahora la Cámara de Diputados y Diputadas porque Sergio Massa asumió como Ministro de Economía y hace muy poco que Cecilia (Moreau) es la presidenta. También en los bloques es importante que las mujeres tengan autoridad o estén a cargo y no que sean las secretarias parlamentarias que son las que laburan, sino que tengan autoridad en términos de la formación política de los cuadros políticos que componen un cuerpo, como este, que es un cuerpo colegiado.

Y lo que falta es el Poder Judicial, que lo componen “miembros” y solo miembros y son cuatro y no hay ninguna mujer. Y eso es imposible que pueda modificarse si no es una Corte Federal que represente las provincias de la Argentina, que sea de la ciudad de Buenos Aires es espantoso para un país, para este país, es denigrante. Y que sea representación del poder económico también, y que no tenga representación ni por especialidad y que tampoco no tenga mujeres es lo que lacera a la democracia, la lacera seriamente, genera conflictos de poder, toma de decisiones del poder ejecutivo y nadie se escandaliza, toma de decisiones del Poder legislativo y nadie se escandaliza, salvo yo o tres o cuatro kirchneristas que gritamos porque después nada más. Pero la verdad que lo que está en juego es la democracia y la calidad democrática que tenemos los argentinos y las argentinas. 

-Y esta forma distinta que vos decís desde tu propia experiencia que has sido diputada, ahora senadora y has estado en muchísimos otros cargos, de hacer la política de parte de la mujer y el hombre y uniéndolo un poco a tu formación ¿tiene que ver un poco con estas luchas que hemos tenido toda la vida, de tener que enfrentarnos para poder lograr cosas, esto de que nadie nos regala nada?

-Y sí, es una manera distinta de encarar la vida. Nosotras nacemos sin privilegios y la tenemos que pelear toda desde que nacemos hasta que morimos. ¿Pelear contra qué? Contra el sistema, contra la cultura, no es contra los varones, los varones también pelean contra su propio mandato ¿no? pero ellos lo hacen con privilegios. Y a ningún varón le gusta entregar sus privilegios, en realidad a nadie que tenga poder le gusta.

En términos culturales las mujeres nacemos sin privilegios, somos no de segunda, de décima. Ciudadanas hemos sido hace muy pocos años, demasiado poco como para poder hablar de seres humanos con derechos y por más de que hayamos avanzado y avanzado muchísimo, sobre todo en un país donde las mujeres han tenido mucho poder, empezando por Eva, no porque no existieran mujeres importantes con poder antes que Eva, sí las hubo y la historia se encarga siempre de anularlas y de aniquilarlas… pero poderosa… poderosa, ¡Eva!.  

Evita fue una de las mujeres más poderosas del planeta, hija del peronismo, en realidad una consecuencia del peronismo.

Perón cuando pensó el gran Movimiento Nacional y Popular lo pensó con todos y todas los que estaban afuera del reparto de poder y ¿quién más afuera que las mujeres? Estas mujeres que también éramos trabajadoras, siempre fuimos, trabajadoras, pero además ya había muchísimas obreras en esa época. En el mito fundante del peronismo está Eva y las mujeres como una obligación del reparto del poder. Después los compañeros se olvidan, deforman, con tal de no compartir poder son capaces de cualquier cosa, pero la historia es la que es y cuando Perón concibió este movimiento fue con quienes estábamos afuera del reparto de poder y pensemos quienes son las personas que están afuera del reparto del poder y tenemos las respuestas.

Con un solo sujeto privilegiado, los niños y las niñas y la verdad es que eso tiene que volver a ser exactamente así, hombres y mujeres que trabajan, hombres y mujeres comunes con responsabilidades importantes y con un solo sujeto social con privilegios que son los niños y las niñas.

-Pasó el mes de Erradicación de las Violencias y seguimos pidiendo que dejen de matarnos pero también que nos dejen de violentar. Esta violencia mediática, simbólica que cuesta tanto erradicar a pesar de una ley que la tipifica. ¿Qué se puede hacer?

-La ley ya existe, el problema es el Poder Judicial, no es la legislación. Por eso yo siempre hago especial hincapié en que no es falta de legislación hay que entender que lo que nos pasa y que tiene que ver con nuestra vida cotidiana, incluyendo nuestra seguridad física, psíquica, sexual, todo lo que tenga que ver con nuestra vida personal tiene que ver con el Poder Judicial que no le da pelota, que además está formado y no solo está formado en términos patriarcales, no es solo un problema de la formación académica de los abogados en los claustros sino que es un sistema armado para eso, para oprimir, para matar, para no defendernos, no tiene otro objetivo, es un objetivo punitivista. Si no se repiensa el Poder Judicial es difícil, pero no se va a repensar solo, no va a entregar sus privilegios.

¿Y qué hacer ante eso?

-Se pelea, se lucha, se milita visiblemente en la calle. Si las mujeres seguimos pidiendo cambios de Legislación no vamos a hacer nada, no vamos a lograr nunca más nada. No hace falta cambiar la legislación de este país que es la mejor del mundo, es una de las mejores del mundo, la más vanguardista; eso ya lo hicimos. Confiamos en que íbamos a tener una Corte Suprema de Justicia con un prestigio duradero…pero no duró su prestigio, se autoeliminó. Tenemos grandes juristas hombres y mujeres, pero la verdad es que no alcanza. No son “la mayoría” grandes juristas y además no ocupan espacios de poder. Si no militamos visiblemente, en la calle, así como militamos el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, identidad de género o el divorcio, si no lo militamos visiblemente, ellos nos ganan siempre. Tienen mucho poder.

-O sea el debate por la reforma judicial se tiene que dar en las calles…

-Para un cambio de legislación, yo siempre digo lo mismo, por favor necesito que estén visiblemente en la Plaza de los dos Congresos para pegar en la misma dirección. Militen, militen, militen, sean visibles. Yo soy un poder, soy un poder de la República, un poder del Estado, si no hay visiblemente movilizaciones en tribunales ¿por qué voy a cambiar tribunales? ¿Porque lo digo yo, porque lo necesitas, porque lo necesitan millones de argentinos? No, no va a cambiar. Si no se milita no se cambia. Acá tenés media sanción de todas las modificaciones del Poder Judicial ¿y? Por más que consigas la sanción definitiva, yo que ya he hecho el paquete de seis leyes de la justicia, yo ya lo voté, lo convertí en ley yo cuando era diputada, y en menos de 24 horas las declararon inconstitucionales: las seis leyes.

Las leyes de Obediencia Debida, de Punto Final, las leyes del Perdón tardaron más de 30 años en declararse inconstitucionales. Las leyes que lo modifican a ellos, las que los hacen pagar ganancias, las que se eligen los jueces de la Corte, eso en menos de 24 horas declararon las seis leyes inconstitucionales. Para ellos ninguna era constitucional, ninguna, nada, ni un solo artículo era constitucional. Entonces si no es un cambio cultural, del pueblo, militando desde las entrañas del pueblo, no existe. No es un problema de cambio de legislación, ya lo voté yo, ya está, en menos de 24 horas.

La situación es ésta. Hay que luchar, hay que pelear. ¿O la lucha es de un día solo? ¿Qué decía Hebe? La lucha es de todos los días, la lucha es levantarse y pelearla, todos los días de tu vida, es así. No estoy haciendo un análisis apocalíptico, estoy diciendo cómo se modifica. Al Poder Judicial lo cambia el pueblo, si no lo cambia el pueblo no lo cambia nadie. ¿Y cómo la cambia el pueblo? Militándola, no es solamente responsabilidad de la dirigencia, es responsabilidad de los hombres y las mujeres comunes, de las mujeres, de la vida de las mujeres. Yo tengo hijos, lo único que quiero es que se termine esta situación de injusticia. Ya está, hagamos un país un poco más justo y para eso necesitás tres poderes que sean democráticos, no sólo que figuren en la Constitución.

-¿Juliana cómo llega el feminismo a tu vida?

-Mi mamá fue la primera feminista que por supuesto me llevó de chiquita y me presentó a mujeres “viejas y locas” yo las miraba y decía “estas mujeres están muy mal”, yo le decía a mi mamá “no quiero ir” y ella me decía “vas a venir”. En el primer Encuentro de Mujeres al que fui  tuve que bailar la danza de la menstruación y a mí me parecía una locura, con una curita en la frente…

-¿En qué año fue?

-Debe debe haber sido en el ‘86, yo era chica porque yo nací en el ‘71 y sí tenía 14 años. Yo decía “ustedes están todas locas”. Era en San Bernardo, en la playa y  me parecía todo muy loco, una fogata en el medio, era un aquelarre en serio.

-Eran bien brujas…

-Sí y además éramos solo tres peronistas. Entonces yo me peleaba con todas las gorilas y mi mamá me decía “¿podes calmarte?” y yo le decía “noooo pero ¿no ves que está lleno de gorilas acá?”.

-¿Y cuándo fue que dijiste este sí es mi lugar? Porque al principio estaban todas locas, vos no querías…

-Y bueno, yo algo de loca debería tener…

Mi abuela materna era soprano y dirigía un coro de 16 mujeres en la Catedral, era organista también, ellas trabajaban cantando los fines de semana para los casamientos para juntar plata durante todo el año y se iban un mes solas a Mar del Plata, durante 60 años: Solas, un mes y se iban a comer afuera todos los días, iban al teatro, al casino, era una fiesta de un mes de mujeres solas. Y yo quería era ir, pero estaba prohibido llevar nietos, nietas, porque era una amenaza para la independencia de esas 16 mujeres. Mi abuelo no le hablaba ni un mes antes, ni un mes después: un  mes antes, un castigo preventivo y luego un castigo posterior.

A mi abuela ya no le importaba nada, además como ella era la cabecilla, los maridos de las otras quince mujeres no le hablaban a mi abuelo porque era el culpable de no poner en caja a su mujer. Hasta que al final, muy al final, pasaron 50 largos años de intento de disciplinamiento que no funcionó y los últimos diez años, los varones se iban a pescar todos juntos, las imitaron. Y eso a mí me encantaba, me parecía muy rupturista en ese momento. Y además me molestaba tanto que me dijera que no, porque yo quería pispear, me hubiese encantado ser mosquito, estar ahí. Pero luego me conformaba porque se pasaba después todo el año contándome las anécdotas de todo el viaje.

-Y ahí te fue inoculando el feminismo…

-No sé, porque ella no se sentía feminista. Mi abuela no era feminista ni por casualidad, en esa época nadie era feminista.

-Bueno pero esta autonomía que para la época era rarísimo…

-Claro, era rebelde, mi abuela era muy rebelde. Pero no se percibía ni se sentía feminista ni nada. Odiaba a Evita, era gorila como todos mis abuelos. La verdad que mis padres tuvieron una soledad dentro de la familia siendo peronistas muy grande. Y eso a mí me generó mucha solidaridad con mis viejos.

Nosotros de chiquitos les cantábamos la marcha peronista y mis abuelos se volvían locos, furioso y a nosotros nos encantaba, corríamos y gritábamos ¡¡Perón, Perón!! Y mi abuela se quería morir y el personal que trabajaba en la casa se moría de risa y eran nuestros cómplices. Les preguntábamos donde estaba la abuela y nos decían “está en la terraza” y ahí íbamos a la terraza y le cantábamos. Pero eso, mi abuela nunca se percibió por supuesto feminista ni nada, después ya de muy anciana me tuvieron que votar, una conversión tardía al peronismo, pero ya desde el 2003 que no tienen opción. Y no lo podían creer, estar votando algo que tenía que ver con el peronismo, con la Lista 2, era asqueroso para ellos, imposible. Pero el amor que me tenían era tan grande que era inevitable. ¿Cómo no vas a votar a tu nieta?

-Pero imagino que la marcha no la cantaron nunca…

-No, pero mi abuela con los años, ya en el 2005 yo creo que fue un acto de amor conmigo tuvo como un despertar. Mi abuelo se había muerto, antes de hacerlo, él había hecho su confesión de admiración hacia Perón (a Evita no la mencionaba por supuesto). Y por esa época pudimos hablar con mi abuela que me reconocía que la odiaba porque la odiaban todas, porque todas las mujeres “de bien” la odiaban… y yo le decía: “No, todas las mujeres de bien, no, la odiaban ustedes que eran unas guachas”

Y sucedió que en el coro había una que era peronista, una sola, (le hacían un bullyng asqueroso, pobrecita) Maruca, se llamaba y tenía todos los discos con los discursos de Evita. Y mi abuela le pidió que los jueves cuando se juntaran los llevara. Ahí, en el 2005 empezaron a escucharlos y analizarlos.Y se comenzaron a preguntar“¿Pero por qué la odiábamos? ¡Qué taradas, era genial esa mujer!”  y la escuchaban y asentían “¿Pero claro, tiene razón, cómo no nos dimos cuenta”

Yo creo que eso fue un gran gesto de amor conmigo, me encantaría que hubiese sido. Sé que lo hizo en serio, que lo sintió, no lo inventó, pero me parece que se tenía que amigar con lo que era su nieta.

-Juliana, hermosa charla de recuerdos y de hablar de mujeres de tu vida…

-Si… las mujeres más importantes de mi vida… Evita, mi mamá, mi abuela, Hebe, Cristina y mi hija Martina.

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Eva, Hebe y Cristina

“De Evita todas somos hijas, incluso las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, Hebe (De Bonafini), aunque le gustaba poco, después se amigó con el peronismo pero muchos años fue muy refractaria de Eva, una mujer de época, ama de casa que hasta que la desgracia, la injusticia, el dolor, el desgarro no la tocó,  no pudo ser hija de Evita pero después se convirtió en la mejor hija de Eva o una de las mejores aunque ya sus hijas, las hijas de esas mujeres también eran hijas de Evita, las compañeras militantes.

Y Hebe, o las madres, más que Hebe, digo Hebe porque acaba de morir, o me corrijo, no acaba de morir, acaba de nacer. Y me encanta hablar en tiempo presente de Hebe porque Hebe tiene un tiempo infinito y es lo que más me gusta porque a los gorilas les duele horriblemente. Y Cristina (Kirchner) también es una hija de Evita, esa es otra, esa… ¡mamita! es una melliza más que hija. Y es un poco también Perón entonces, es complejo porque es las dos cosas en una.

Es la mujer que gobierna o la mujer que gobernó dos períodos consecutivos reelecta por el pueblo, por el voto popular y la que conduce y la que conduce el amor del pueblo, es como una condensación entre ese mito fundante del peronismo que es muy impactante en Cristina. 

Cristina es una consecuencia ese mito fundante, como todas nosotras, como las militantes del peronismo que nos encanta además tener a nuestras heroínas, tener a quién mirar, a quién imitar, de quién aprender, tener nuestra propia impronta, pero nuestra historia es sagrada. Y nuestra historia además de ser sagrada es central para poder cambiarle la vida al pueblo y cambiarle la vida al pueblo, es cambiarle la vida a las mujeres porque si no le cambias la vida a las mujeres no se la cambias al pueblo”.

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