Lo asesinaron de dos tiros en la cabeza y apresaron a un hombre que le tenía celos por una mujer en Gerli

AVELLANEDA  Un joven fue asesinado de dos balazos en la cabeza en la localidad bonaerense de Gerli y por el crimen fue detenido un hombre de 62 años que, al parecer, le tenía celos a la víctima porque creía que era un estorbo para una relación que él quería entablar con una moza de 22. 

El  crimen fue descubierto ayer a la 1.30 de la madrugada en el cruce de Campichuelo y General Paz, del partido de Avellaneda, donde la víctima, Miguel Angel Villalobo (28), yacía con dos impactos de bala en el cráneo, uno en la frente y el otro cerca de la nuca.

Si bien  Villalobo tenía antecedentes penales, actualmente estaba trabajando haciendo delivery en una pizzería cercana a una parrilla de Gerli, hacia donde -en pocas horas- los investigadores orientaron la pesquisa.

Es que esa parrilla era frecuentada por la víctima por ser amigo del dueño quien, al enterarse de que Villalobo había aparecido asesinado con un tiro en la frente y otro en la nuca con un calibre .22, lo asoció a un comentario que tiempo atrás le había hecho un cliente, que terminó detenido como el presunto asesino.

El sospechoso fue identificado por los voceros como Néstor Raúl Thiwissen (62), un gasista matriculado que solía frecuentar la parrilla -ya que vivía a cuatro cuadras-, y acosar allí a una moza de 22 años, llamada Abril, que en algún momento había tenido una relación con Villalobo.

El dueño de la parrilla, Nicolás Kisch, contó hoy al canal C5N que fue él quien se presentó en la comisaría 2da. de Avellaneda para contar esta situación y para informar a los investigadores que sabía que Thiwissen solía estar armado y que en alguna oportunidad lo había escuchado decir que el día que matara a alguien lo iba a hacer «con un calibre .22», tal como sucedió con su amigo.

«Esto fue a principio de agosto. Hablando, me muestra el arma y me dijo ‘yo si tengo que estrenar el arma primero ejecuto por la boca y después por la nuca’. Me cerró todo y fui a la comisaría», dijo Kisch.

Respecto a lo que sucedió entre el gasista y su moza, Kisch contó que Thiwissen solía llegar con «regalos» para la chica como «un chocolate», o «propinas especiales», o le ofrecía «recargas para el celular» y hasta llegó a ofrecerle «un celular», algo que incomodó al parrillero e hizo que la chica dejara de ir a trabajar al local.

«Era un mujeriego. Mina que pasaba, mina que quería ‘bichar’ o venía con el auto y, si venía una minita, venía bien despacito al lado haciéndose el langa. Tenía 60 años, ¿qué mina de 20 años le iba a dar pelota?», se preguntó Kisch.

Con este y otros testimonios que robustecieron la hipótesis de que el gasista podría ser el autor del crimen, al estar obsesionado con la moza y considerar como un estorbo a Villalobo, el fiscal Alejandro Rojas, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 3 de Avellaneda, ordenó la aprehensión de Thiwissen.

«Andaba diciendo que iba a matar a Villalobo y le iba a meter dos tiros en la cabeza y parece que cumplió. Estaba obsesionado con esta chica», dijo a Télam una fuente de la investigación.

El hermano de la víctima, Gabriel Villalobo, confirmó la relación que había entre su hermano y la moza de la parrilla.

«Lo que yo tengo entendido es que Abril estuvo en mi casa, estuvieron saliendo un tiempo. Se estaban viendo», dijo Gabriel al canal C5N.

El joven afirmó que su hermano era «reservado», que en la familia nadie sabía que podía tener problemas con el imputado y, en relación al acusado, dijo: «Este psicópata de mierda la tiene que pagar».

El gasista fue detenido por personal de la comisaría 2da. y la Jefatura Distrital de Avellaneda ayer a las 19.30 en la intersección del Camino General Belgrano y República del Líbano, en Gerli, a 13 cuadras de su casa, cuando circulaba en su automóvil, un Renault Twingo.

Thiwissen tenía colocada una camisa con aparentes manchas de sangre -que ahora fue enviada a laboratorio para determinar si pertenece a la víctima- y en el vehículo se hallaron tres armas de fuego: un revólver .32 y dos pistolas .22, el mismo calibre de las vainas halladas junto al cadáver de Villalobo.

Horas más tarde, la policía realizó un allanamiento en la casa del detenido, en la calle O’Higgins al 1700, a cuatro cuadras de la parrilla, donde se secuestraron más armas de fuego.