Cayeron secuestradores por su adicción al Facebook

LOMAS DE ZAMORA- (Infojus Noticias) Por Sebastián Ortega

L.L  volvía caminando a su casa de Lomas de Zamora, el 19 de julio a la noche, cuando un auto gris frenó de golpe. Apuró el paso. Cuatro tipos armados lo cruzaron: “Quedate tranquilo, esto es un secuestro”, le dijeron. A las pocas horas los secuestradores cobraron el rescate y liberaron a la víctima. El trabajo fue rápido y efectivo. Pero desprolijo: no se deshicieron de los celulares que usaron en las negociaciones e incluso los utilizaron para abrir sus cuentas de Facebook.

Ahora el fiscal federal de Lomas de Zamora, Leonel Gómez Barbella pidió el procesamiento de tres miembros de la banda (entre ellos los dos líderes) mientras busca identificar a otros dos. También les adjudica haber participado en el secuestro de una joven e investiga si intervinieron en otros cinco hechos en el sur bonaerense.

El auto gris encaró hacia Capital Federal. L.L, agachado en el asiento trasero, respondía las preguntas de los secuestradores: de dónde venía, hacia dónde iba, cuánta plata podía llegar a juntar su familia. A unos metros de distancia los seguía una camioneta de apoyo.

—Hola pá, escuchame… estoy bien, me secuestraron. Si haces lo que ellos dicen está todo bien.

Los secuestradores exigieron 50 mil dólares y diez mil pesos. Mientras llamaba a algunos amigos y conocidos para reunir dinero en efectivo, el padre de la víctima hizo la denuncia en la Comisaría 1 de Lomas de Zamora, que dio intervención a la DDI de esa jurisdicción y a la Fiscalía Federal N°1 de Gómez Barbella. Se puso en marcha el Protocolo de actuación ante casos de Secuestros Extorsivos del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires y se ordenaron escuchas directas al teléfono de los secuestradores.

El auto gris siguió dando vueltas, ahora con la víctima en el baúl. Pararon y compraron unas pizzas. A través de un handy conectado a la frecuencia policial, seguían los movimientos de los patrulleros. También tenían algunas radios Nextel con las que hablaban con el resto de la banda. De a ratos volvían a comunicarse con el padre de la víctima y continuaban negociando.

Alcanzaron un acuerdo: 10.320 dólares y nueve mil pesos. “El reloj que tenés en la mano, los anillos, poné todo en una misma bolsa”, le ordenaron. Antes de cortar, el hombre escuchó una voz de fondo: “Si hay algo raro, lo boleteamos”. Quince minutos después pagó el rescate –la policía había anotado la numeración de los billetes- y su hijo fue liberado.

Los investigadores tenían unos pocos datos. Las declaraciones de la víctima  y su padre, la descripción de los autos y un número telefónico. Comenzaron a tirar de la punta del ovillo: descubrieron que el celular había sido utilizado para abrir una cuenta de Facebook. También analizaron las llamadas que realizaron esa noche y los números frecuentes con los que se contactaba. Así fueron engordando la lista de líneas telefónicas intervenidas.

Cuatro días después del primer secuestro la banda volvió a actuar. Los investigadores los escuchaban mientras se preparaban. Uno de los jefes escribió un mensaje en clave: “mira que hoy jugamos a la pelota… a las siete, siete y media”.

El 24 de julio a las 23, una pareja volvía a su casa de Lanús después de cenar en un local de comida rápida. En el asiento trasero del auto estaba la hija de ambos y la cuñada de la mujer. Cuando se cerraba el portón eléctrico, tres tipos armados se metieron en la cochera. Ordenaron a todos que se bajaran del auto menos a la mujer. Escaparon mientras otro auto de apoyo los seguía.

Veinte minutos después el esposo de la víctima recibió un llamado.

—Eh, loco, tu señora esta acá. Decime cuánto vale tu señora para vos.

El hombre continuó las negociaciones desde la DDI de Lomas de Zamora. Acordó con los secuestradores un pago de 10.400 dólares y mil pesos. Le pidieron que juntara el dinero y lo fueron enviado de un lugar a otro. Finalmente se encontraron cerca del puente La Noria y le ordenaron que tirara la caja con el dinero en la banquina. A los minutos se reencontró con su esposa.

Los investigadores siguieron todo el recorrido. Descubrieron que el auto de los secuestradores había estado esa tarde estacionado en la puerta de la casa de una de las personas investigadas por el secuestro anterior. El celular también era el mismo que habían utilizado en el otro hecho.

A los pocos días, la policía hizo al menos cuatro allanamientos en Luis Guillón, Ciudad Evita y Lomas de Zamora y detuvo a tres hombres de entre 24 y 31 años. Les incautaron dos autos, cuatro armas de fuego, un handy con frecuencia policial, pelucas y máscaras. También encontraron algunos de los billetes que habían sido pagados en los rescates de las víctimas.

Con estas pruebas –sumadas a una rueda de reconocimiento en la que las víctimas identificaron a los tres detenidos-, el fiscal Gómez Barbella pidió su procesamiento por los delitos de secuestro extorsivo agravado y tenencia de arma de fuego. Mientras intentan identificar a los otros dos miembros de la banda, los sabuesos investigan si la organización participó de al menos otros cinco secuestros en el sur boanerense.