Guido se reencontró con su familia paterna

 

BUENOS AIRES- Así lo afirmó el diputado nacional del Frente para la Victoria, Remo Carlotto, al referirse sobre el encuentro de su sobrino y nieto de Estela de Carlotto, Ignacio Guido Montoya, con la familia paterna.

El encuentro se produjo en la Capital, tras la llegada desde Caleta Olivia de Hortensia Ardura y Jorge Montoya -la abuela y el tío paterno de Guido- junto a las hijas de Jorge -Sabrina y Mel- que ya habían arribado a la ciudad.

«Todo se está dando de una manera hermosa», aseguró el diputado sobre la semana en la que la familia Carlotto conoció a Guido, nieto restituído número 114, hijo de Laura Carlotto y de Walmir Oscar Montoya, militantes montoneros asesinados durante la última dictadura.

Carlotto destacó la importancia de que su sobrino «se encuentre hoy con su historia plena», al poder conocer su origen biológico materno y paterno gracias al estudio genético que permitió compatibilizar el ADN de Guido con el que guarda el Banco Nacional de Datos Genéticos de las familias Carlotto y Montoya.

Recordó que después de años de recopilar de información, en 2006 los Carlotto se comunicaron con la familia Montoya sobre la posibilidad de que Walmir fuera el padre del nieto que buscaban.

«Era muy difícil porque no se puede generar expectativas porque sí, si no se tienen suficientes elementos, y además porque la familia Montoya no sabía que Walmir había sido padre», señaló Carlotto para radio América.

Sobre la apropiación de Ignacio Guido al nacer en cautiverio, Carlotto sostuvo que «la única información es que el entregador de Guido es el dueño de los campos donde vivía y trabajaba el matrimonio que lo crió», al referise a Carlos Aguilar, fallecido este año.

«Esa es la punta pero hay que investigar con quién tenía vínculos dentro de las fuerzas de seguridad y profundizar para saber quiénes le entregaron a Guido, quién firmó la partida de nacimiento falsa y, a su vez, poder revelar los asesinatos de Laura y de Walmir», explicó el diputado del FPV.

Sobre el matrimonio que lo crió, Carlotto afirmó que «son personas de campo que criaron a Guido de buena fe, con desconocimiento de su origen», y manifestó su percepción de que el matrimonio Hurban «fue víctima de un señor feudal que les dijo: – tomen este niño y críenlo».

Sobre la apropiación de Guido, Carlotto recordó la lógica que aplicó el terrorismo de Estado al subrayar que la justicia probó que «hubo un plan sistemático para que no estuvieran con sus familias biológicas y también la responsabilidad civil» en esos delitos, como el caso del empresario de Olavarría.