La tecnología en Conicet tiende un puente entre la ciencia y la innovación

CAPITAL FEDERAL- Investigadores, gerentes tecnológicos e innovadores participaron de un encuentro que impulsa «potenciar la transferencia” de conocimiento desde el sistema científico hacia la sociedad, con empresas estatales de biofármacos, biotecnología vegetal y micro y nano electrónica, junto con una “gestión dinámica” de servicios para pequeñas y medianas fábricas nacionales, explicó hoy el presidente del Conicet, Roberto Salvarezza.

“El tema convoca a mucha gente porque es el desafío de los sistemas de ciencia y técnica, en Argentina y en todas partes del mundo, para poder llegar desde la generación del conocimiento a la sociedad, con diferentes tipos de productos de valor económico, en salud o social”, dijo a Télam Roberto Salvarezza, presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

La jornada realizada en un centro de convenciones porteño fue abierta y contó con una conferencia del ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, en la que planteó junto a la secretaria de Planeamiento ministerial, Ruth Ladenheim, la necesidad de “desarrollar un modelo local en el que el Estado tiene que estructurar nuevas tecnologías”

Con la consigna de constituir un puente entre la ciencia y la innovación, “el organismo más importante de ciencia y técnica del país está lanzado en esta aventura de poder transferir conocimiento, y todavía no hay una fórmula mágica”, afirmó Salvarezza.

“El Conicet se refunda en 2003 porque (el ex presidente) Néstor Kirchner decidió que la ciencia y la tecnología eran importantes para el país; fuimos apoyados desde todo punto de vista, pero con un objetivo concreto, que era que el conocimiento que generábamos tuviera impacto social”, balanceó.

Desde entonces, el sistema científico nacional pasó de 3.500 investigadores -de los cuales 500 eran menores de 45 años- a 9.000 -la mitad de ellos, menores de 45-; y de 1.000 a 10.000 becarios; con un presupuesto de 5.200 millones de pesos en el año en curso.

Salvarezza enfatizó que un primer nivel de desafío lo constituye el “ofrecer toda la capacidad instalada en ciencia y técnica, ya que cualquier Pyme puede tener cerca un instituto del Conicet, lo que se ve en un creciente efecto en el sector, con más de 1.000 empresas que utilizan nuestro sistema, 600 de las cuales son pequeñas y medianas“.

Un segundo nivel, de mayor apuesta, “son los investigadores formando empresas, con núcleos de investigación y desarrollo (I+D) que hoy nos faltan para una transferencia exitosa, porque es la persona que dialoga con la empresa”, sostuvo.

En Y-TEC, que asocia a la petrolera YPF con el Conicet, “estamos dentro de la empresa como socios, al igual que pasa con LateAndes”, con sede en Salta, que ofrecerá servicios para empresas petroleras y gasíferas, grafícó.

El tercer nivel implica a “sectores sensibles del Estado que no son atendidos por la empresa privada nacional porque requieren inversión muy alta y tiempos muy largos», afirmó el funcionario, y señaló que este segmento se está «explorando para establecer empresas estatales”.

Este tercer nivel “tiene que garantizar que toda la capacidad I+D que tiene el Estado en biofármacos, biotecnología vegetal y micro y nano electrónica en temas que hacen a las Comunicaciones y a la Defensa“, se piensen como empresas desde el propio Estado, definió el presidente del Conicet.

“En estas empresas está pensando el Estado y no lo hace solo, sino con socios privados y todos los organismos de ciencia y técnica, lo que es una fortaleza”, comentó.

En el encuentro al que concurrieron centenares de investigadores se discutían hoy las experiencias internacionales en transferencia de tecnología y una gestión más dinámica para ver “cómo una empresa define la necesidad, porque muchas veces no está pensando en innovar sino en el nicho que ocupa“, aunque sabe que dentro de cuatro años no será competitiva.

Respecto a si el sistema científico refundado se estructura sólidamente como para trascender a avatares político-históricos, Salvarezza respondió que “sí”, aunque definió que implica un “tema delicado”.

“Un sistema de ciencia y técnica como el que se ha montado, y que debiera continuar expandiéndose porque hay liderazgo en Latinoamérica pero todavía estamos lejos de los países que llamamos desarrollados, requiere un modelo de países tecnológicos, industrializados, en los que se agregan valor”, enfatizó.

Salvarezza consideró que “esos modelos de país no siempre están relacionados con las propuestas económicas y los pensadores que hay detrás (de ellas): es ingenuo pensar que podemos transitar de un modelo económico a otro con un mismo sistema de ciencia y técnica”.

Esa idea “es una ingenuidad política de dimensiones, (porque) depende de decisiones políticas profundas y del modelo de país que se quiere construir; es el centro de la discusión, no es el punto lateral”.