El condenado por torturas a Luciano Arruga apeló el fallo y pidió que se declare la nulidad del juicio

LA MATANZA- El abogado defensor del ex policía Julio Diego Torales, condenado el mes pasado a 10 años de prisión por torturar en 2008 al adolescente en el destacamento de la localidad bonaerense de Lomas del Mirador, apeló el fallo y presentó un pedido de nulidad del juicio.

Se trata de Juan Grimberg, quien en declaraciones a Télam confirmó que hizo la presentación el viernes pasado ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3 de La Matanza que condenó a Torales, en el que además solicitó que la causa pase al fuero federal porque «este supuesto delito fue en un destacamento policial y porque el acusado era miembro de una fuerza de seguridad al momento del hecho».

«Esto ha sido una parodia, una farsa de juicio», aseguró Grimberg en referencia al proceso finalizado el 15 de mayo pasado con la condena de Torales, y manifestó que fundamentó la apelación del fallo en el testimonio de un médico que había revisado a Arruga (16) tras ser liberado del destacamento.

De acuerdo con la apreciación de Grimberg, durante el juicio el mismo médico «dijo que (la víctima) presentaba una leve inflamación en el pómulo que sin remedios se iría en pocas horas y que le prescribió tan solo un ibuprofeno, lo que no se condice con una golpiza».

Juan Grimberg, abogado del condenado «Sufrió una trompada, pero si hubiera habido una golpiza hubiera tenido marcas en el cuerpo», consideró el abogado, quien además creyó debidamente acreditado en el juicio que Arruga «ni siquiera estuvo esposado» mientras estuvo demorado en el destacamento.

Grimberg también consideró «sorprendente» que la denuncia por las supuestas «torturas» sufridas por Arruga «la hayan hecho recién cuatro meses después», cuando el joven desapareció tras una nueva supuesta detención policial.

«Torales está muy mal, está dispuesto a iniciar una huelga de hambre. Es extremadamente injusto someterlo a diez años de cárcel sobre la base de la nada», expresó el abogado, y añadió que entendía que «la politización de la causa» influyó en el fallo condenatorio.

Por su parte, Juan Manuel Combi, abogado de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de La Matanza y representante de la familia Arruga en el juicio, manifestó hoy que era «esperable» la apelación por parte de Torales.

«Está dentro de los derechos de la defensa, pero nosotros entendemos que la Cámara de Casación va a confirmar el fallo condenatorio, que fue un fallo ejemplar», dijo Combi.

Torales fue condenado el último 15 de mayo en un fallo unánime del TOC 3 de La Matanza, que lo consideró coautor de «torturas», tal como había requerido en su alegato el fiscal del juicio, José Luis Longobardi.

Para los jueces Diana Volpicina, Gustavo Navarrine y Liliana Logroño quedó acreditado durante el debate oral que el 22 de septiembre de 2008, entre las 11 y las 19, Arruga estuvo alojado en el sector de la cocina del destacamento de Lomas del Mirador, tras haber sido detenido como sospechoso de un robo.

Allí, según los jueces, Arruga fue torturado a golpes «con un elemento duro o romo» por Torales, mientras otro policía lo sostenía.

Cuatro meses después de esta detención, el 31 de enero de 2009 a las 21, Luciano salió de su casa de Lomas del Mirador, pero nunca regresó.

Luego de seis años sin saberse nada de su paradero, el 17 de octubre el CELS anunció que el cuerpo del adolescente habí­a sido encontrado enterrado como NN en el cementerio porteño de la Chacarita.

Después de rastrearse una causa judicial, se estableció que Luciano había sido atropellado por un auto la madrugada del 1 de febrero a las 3.21 cerca del cruce de la avenida General Paz y Emilio Castro, cuando cruzaba corriendo la autovía.

El conductor del vehículo declaró que Luciano estaba «desesperado, como escapando de algo».

Un motociclista que fue el primero en auxiliarlo relató que cerca de allí había estacionado un patrullero de la Bonaerense, lo que para los investigadores refuerza la hipótesis de que el chico era perseguido por policías y por eso, pese a que había un puente cerca, no lo utilizó.

Estos datos se suman a otras irregularidades detectadas esa noche, tales como que los móviles de la zona tuvieron un funcionamiento que no era el habitual y se salieron de sus cuadrículas.

Además, en el destacamento de Lomas del Mirador se adulteraron los libros de guardia y los policías, tras la desaparición de joven, desviaron la investigación.