Capicúa

 

Era una cajita  azul chiquita de lata, de esas que contenían las almohadillas   entintadas para mojar los sellos. Papá le había retirado la goma espuma y dentro había colocado desde hacía años cuidadosamente boleto tras boleto.

Había muchos, entre300 a400 de distintos colores, de distintas líneas, aunque la mayoría era de la 518, que pasaba por el barrio. Algunos eran joyas únicas y nosotros decíamos que eran más capicúas que todos como los que contenían cinco ceros y otro que tenía cinco números ocho. En este caso, explicábamos orgullosos a los amigos,  no solo se leían igual de adelante para atrás y de atrás para adelante sino también  patas para arriba.

Como éramos cinco hermanos y por convicción o testarudez  paterna en mi casa nunca hubo auto, nos manejábamos siempre en micro así que durante años escolares y de facultad colaboramos con el llenado de la cajita hasta que llegó el  mucho menos atractivo boletito electrónico. Cuando ya parecía que no entraban más, papá se tomaba el trabajo de plancharlos uno por uno y alisarlos hasta que quedaran finitos finitos y así  hacer lugar para otros más.  Será por esas cosas tontas de los recuerdos nostálgicos de la infancia que tengo una simpatía especial por estos números cuando de repente  aparecen sin previo aviso frente a mis ojos en la patente del auto de adelante,  en un número de expediente que cae en mis manos, al poner el señalador en el libro cuando dejo de leerlo y mi vista se detiene en el número de la hoja o hasta  en la hora de la tele cuando me despierto a la noche desvelada.

Ahora me llegó por cuarta vez en mi vida a la edad y eso me pone como expectante viendo qué me depara este año. En el fondo tengo como una  ilusión infantil de que va a suceder algo extra, una especie de plus que viene adjunto al número mágico. Y aunque a veces los días lleguen con preocupaciones, dolores y tristezas casi como un salvavidas me aferro a la idea de que este número por el que transito me va a traer algún milagrito que me sorprenda a la vuelta de una esquina.