La amiga inesperada

 

Dicen, los que me conocen,  que tengo esa atípica cualidad de hacer hablar a las personas más hoscas o lograr que una extraña, que conocí en la parada del micro, me cuente sus secretos mejor guardados y tras unos minutos de charla despedirnos como si nos conociéramos de toda la vida. No los contradigo, es herencia puramente materna y siempre viví con naturalidad esa especie de confesionario que se arma a mi alrededor sin que yo haga demasiado esfuerzo por sonsacarle información a la gente.

Muchas veces me cuestioné la decisión de no haber elegido una carrera más afín a esta habilidad innata como psicología por ejemplo, pero me contento con que  me sirva  para hacer menos tediosa la espera en los consultorios médicos o en  las largas colas de los trámites y bancos.

Esta facilidad para relacionarme  podría haberse traducido en una extensa lista de amigas sin embargo en mí caso sucedió todo lo contrario. Al día de hoy llegué muy satisfecha con unas pocas y entrañables que se pueden contar con los dedos de una sola mano (y todavía me sobran) pero que para mi  constituyen  un número selecto, pleno  y fiel. Será por eso que su entrada en mi vida fue inesperada y feliz, tan feliz como esa sensación de un chico de apresar la sortija en la primera vuelta de la calesita.

Soledad, “Sole” para todos,  llegó de golpe con su sonrisa infinita y todo a su alrededor se llenó de colores. Detrás de sus ojos chispeantes y sus comentarios ingeniosos no tardó en aparecer la mujer llena de energía con tiempo tanto para escuchar como para aconsejar poniéndose realmente en el lugar del otro.

Todos los días muy temprano llega con una euforia contagiosa y  el ritmo de la mañana se reparte entre trabajo, mate y conversaciones  donde se mechan las anécdotas graciosas de los chicos con  preocupaciones y proyectos  que soñamos algunos chiquititos y otros más  grandes.

Fresca, desenfadada, con una fortaleza infinita pero sin temor a mostrarse vulnerable a veces Sole se fue colando en mi vida y de las horas de trabajo nos extendimos a visitas los fines de semana y mensajitos de texto cuando estamos de viaje.

Cuánto más fácil transcurren los días con una amiga a nuestro lado, ojalá todos estén muy atentos a estos giros del destino que es tan generoso y atrapen muy fuerte en sus manos alguna sortija que les ilumine los días.