En el Malba y el Gaumont pueden verse películas realizadas por mujeres

 

Un grupo de cineastas mujeres se juntó para darle más visibilidad a sus producciones. Chequeá las opciones en el Malba y el Gaumont.

Un grupo de mujeres cineastas lanzó #CarteleraFeminista, una iniciativa para difundir las películas realizadas por mujeres que hoy se están exhibiendo en el cine del Malba y en el Gaumont. “Mientras proyectaban mi película, estábamos con Malena Zanazzi, que forma parte de Compañía de Cine, la distribuidora, vimos que había varias en el Malba dirigidas por mujeres”, cuenta Marilina Giménez, directora del documental Una banda de chicas. Esperaban que terminara el film porque ya lo habían visto «más de 25 veces» y luego venía una la charla final con el público, y fue allí cuando se les ocurrió hablar con las directoras de La Botera o Malamadre y «ver de hacer algo juntas”.

Hacer algo juntas significó promocionarse mutuamente antes e seguir con la promoción individual, que igual continúan haciendo. «En un principio era para difundir una realidad: se hacen muchas películas pero no se pueden exhibir o se exhiben muy poco tiempo. Y ésto no tiene que ver con la calidad de las películas sino con que no hay estrategia de distribución y  tenés que competir con los tanques de Estados Unidos, o con las cadenas grandes que no nos suelen pasar porque no les sirve para cumplir con la cuota de pantalla (ya que más de una vez son películas que reciben el menor subsidio, el vía digital, que no califica para cumplir con la cuota de pantalla)”. Entonces decidieron promocionarse mutuamente.

Se  juntaron hace apenas diez días y ya consiguieron que las películas tuvieran mayor afluencia de público. Una velocidad de respuesta a la que el colectivo feminista está acostumbrado al descubrir posibilidades a partir de hechos aparentemente minúsculos. “La idea ahora es que la cartelera se vayan renovando con las películas que se vayan estrenando. Porque en realidad dependemos de lo que esté en cartel y si el mes que viene se suma una directora al lugar, se agrega a la cartelera y sale la que ya no está más en cartel. Yo no sé si voy a seguir trabajando para el grupo cuando mi película ya no esté, pero nos parece que lo importante es que se lo apropien las mismas directoras o productoras que van a estrenar.”

Lo que sucedió en estos días, es que en las redes sociales las películas empezaron a ser publicitadas por gente a la que antes no tenían acceso: «No estábamos conectadas; incluso se empieza a dar un conocimiento de lo que hay y lo que se está haciendo. Ayer fui a ver Las buenas intenciones, y antes había ido a ver Los sonámbulos, y las dos me encantaron, son espectaculares. También está El Patalarga, para niñes, así que estoy como más contenta todavía. Esta red genera ¿a ver de qué se trata lo otro? Porque muchas veces si no estás en determinado círculo no te enterás o te enterás cuando ya bajó del cartel”, afirma Marilina Giménez.

La idea es “seguir ampliando la cartelera a más lugares del país. Como todo surgió con lo del Malba y fue muy rápido, quedó solo para esa sala y la del Gaumont. Pero está bueno darle visibilidad a lo que pasa en las provincias. Y estaría bueno que llegara a distintos lugares como un programa del Incaa, pero creo que son cosas que se van a ir desprendiendo de esta primera idea. Está en construcción”, confía.

Lo mismo que confía en que el nuevo gobierno, en especial a partir del nuevo Ministerio de la Mujer, Género y Diversidad, profundice los cambios. “Creo que no va a ser rapidísimo. Depende un poco de cuánto accionemos contra las cosas que no están bien. Un poco de laburo y un poco también hasta dónde cada uno se compromete con eso. Por ejemplo, si alguien publica lo de #CarteleraFeminista pero después no va a ver alguna película, ¿de qué sirve el apoyo? La acción es importante si crees que eso vale la pena, y ahí andá y hacelo. Y si te gustó la peli recomendala y tratá de que alguna otre la vea. Los cambios son lentos.”

Por eso rescata lo que pasó su compañera Amparo Aguilar: “Más allá de poner en pantalla otras historias, el feminismo como identidad política también plantea otras formas de organización y circulación del poder. Pensar en trabajar de manera colaborativa en lugar de amasijarnos entre nosotras para robar espectadores es también un gesto político de construcción colectiva”.

#CarteleraFeminista en el Malba: Las buenas intenciones (Ana García Blaya); Una banda de chicas (Marilina Giménez); Malamadre (Amparo Aguilar); Los sonámbulos (Paula Hernández); El patalarga (Mercedes Moreira); La botera (Sabrina Blanco); La protagonista (Sabrina Blanco).

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