Se llevó a cabo el  segundo Festival Internacional de Literatura de Azul

AZUL- Lecturas de poesía, charlas, presentaciones de libros, una feria de editoriales independientes y música en vivo fueron  algunas de las actividades que se llevaron a cabo  en el segundo Festival Internacional de Literatura de Azul, organizado en el Parque Municipal de la ciudad bonaerense, dentro del octavo Festival Cervantino.

Pensado como un Woodstock Literario, el Festival propuso  una experiencia de intercambio al aire libre, donde diferentes generaciones de escritores, del país y del exterior, puedan dar a conocer sus trabajos inéditos, sus publicaciones, sus proyectos y sus diversas miradas sobre la actualidad de la poesía local y universal.

En diálogo con Télam, el poeta Jotaele Andrade, impulsor del Festival y autor de “Los metales terrestres”, libro que fue presentado  por Santiago Suñer y la editorial Añosluz, habló sobre el origen de este encuentro literario que se realiza en el marco del Festival Cervantino de Azul.

¿Cómo se te ocurrió crear este festival?

Volví a Azul en 2009, luego de vivir varios años en Bueno Aires, y no fue para nada fácil adaptarse. Acá, como en todos lados, no es fácil ser de clase baja y organizar cosas. Antes de irme, laburaba en la Biblioteca Ronco, donde están los custodios de la cultura azuleña. En 2010 empecé a mostrar mi poesía -publiqué el libro “Antología de la sed y la sal”- y a pensar qué se podía hacer desde la literatura, porque la verdad es que no pasaba nada. La poesía, máxima expresión literaria, estaba dejada de lado.

Luego, en 2011, arranqué con los talleres literarios, donde invitaba a diversos escritores. Ahí estuvo Patricia Ratto, una escritora tandilense que escribió una de las mejores novelas de los últimos 30 años, “Trasfondo”, sobre la guerra submarina. Entonces hablé con el Director de Cultura de la gestión pasada y le dije que había que tener una Feria del Libro, porque me parecía muy raro que estuviéramos hablando de Cervantes y no se hiciera nada relacionado con la literatura.

Después, a partir de la Feria, fui convocando a varios escritores -donde participó el gran poeta azuleño Roberto Glorioso-, y de toda esa experiencia surgió la Editorial Azul. En 2012 la cosa empezó a crecer y formamos lo que se llamó el Bardo Literario. Y en 2013 hicimos el primer Festival al aire libre que, a pesar de la lluvia, fue un gran éxito. Vino mucha gente. Así llegamos hasta hoy.

¿Cómo ves la producción de poesía actual?

El problema actual de la poesía es que los poetas no leen; se escribe y se edita cada vez más y se lee cada vez menos. Cada ser un humano es un misterio pequeño, y uno se enriquece con el misterio de los demás. Por eso, no podés no saber quien es Juanele o Shakespeare. Picasso, el último gran rupturista, podía pintar la Gioconda con los ojos cerrados a los 15 años. Esto quiere decir: rompe con algo que conoce en profundidad. Si vos no conocés los clásicos de la literatura, estas rompiendo desde la nada, y desde la nada no se rompe nada; no es una vanguardia, porque la vanguardia vuelve a la tradición y se transforma en clásico.

¿Qué encierra (o libera) la poesía?

En la poesía hay misterio. Cuando uno lee un poema que lo emociona, hay un misterio que te toca, es ese punto donde se juntan el espíritu y la carne, donde sos animal y algo que solamente es humano. Creo que, más allá de la estupidez, lo que hacer el ser humano es maravilloso. Lo mejor que le puede pasar al poeta es no estar en su poesía, se tiene que esconder; uno no tiene que ver al que escribe.