El Club Tesei, 66 años y su lucha permanente por la supervivencia

 

Por Maru Pampín y Raúl Coria

HURLINGHAM.. El 3 de julio de 1947 nació el Club Atlético y Social Tesei. La institución rinde homenaje a Santos Tesei, el pionero de esa ciudad, a la que había llegado desde la región de Marchigiana, (Italia) en 1909, con sólo 17 años. Trabajó forjando la tierra en quintas de la zona, y en poco tiempo se convirtió en un referente del lugar. En 1918 instaló el almacén de servicios generales «La Estrella»  que era mucho más que un almacén, era correo, agencia de trabajo y hasta depósito de dinero.

Ya en la década del ‘30, el paraje era conocido como Villa Tesei, y tras la llegada de varias y fuertes industrias (Fermolac, Italar, CIDEC, Ulivi, etc) y un sostenido crecimiento comercial, creció también la cantidad de habitantes. Con ese impulso nació el Club Tesei, fundado en el viejo almacén de Diodato por los vecinos, que eligieron a Tito Tesei (hijo de don Santos) como el primer presidente. La entidad lleva los colores de Racing Club, club del que era fanático la familia Tesei.

El Club logró tener su sede en 1950, cuando ocupa la propiedad que era de la fábrica Italar, en Vergara 2121. Esa década y la del ‘60, fueron gloriosas, como lo fueron para la gran mayoría de los clubes de barrio, con intensa vida social y deportiva. La actividad comenzó a decrecer en los ‘70, y a partir de la década del 80 la institución comenzó a recorrer un camino lleno de inconvenientes, que puso en peligro la subsistencia misma de la institución.

El nuevo siglo encontró al club al borde del remate. Juicios laborales, deudas impositivas y la indiferencia del Estado, debilitaron al extremo a la entidad.

En 2012 hasta sufrió la clausura por parte de la Municipalidad, se argumentaba falta de matafuegos, mangueras, puerta anti siniestros, etc.

Se habló de una oferta del gobierno de Luis Acuña de hacerse cargo de la deuda a cambio de la renuncia de la comisión y quedarse con parte de la propiedad, para instalar una dependencia municipal. Nada de esto ocurrió

El Club comenzó a salir adelante por la gestión de dos mujeres. En 2010, Silvia Albarracín ocupó la presidencia, enfrentando, tal vez, el peor momento de la institución. Desde diciembre de 2012, la sucedió en el cargo Rocío Moyano, otra joven, mientras Silvia ahora ocupa la vicepresidencia.

Rocío reconoce la labor desarrollada por su compañera a la hora de impedir que el club terminara rematado. «Silvia colaboró mucho en la etapa en la que casi se fue a remate por un juicio que en enero de 2013, felizmente lo terminamos de pagar».

Hoy, como ocurre con muchas instituciones de barrio, el Club Tesei trata con esfuerzo de sobrevivir. Cuenta con un centenar de socios activos, más otros 200 que son de la categoría cadetes y juveniles. En el club se sigue practicado bochas, y hay un gran equipo en patín. Moyano destaca que «también hay taekondo, vóley masculino y femenino,  fútbol infantil y en proceso de concretar, una escuelita de hanball». El básquet siempre está por volver y se hace un gran esfuerzo por mantener la pileta y los vestuarios en condiciones.

La joven presidenta del Club Tesei es abogada, pero dice que «el Club no necesita un presidente abogado, ni médico, ni ingeniero, simplemente necesita un presidente con corazón que quiera el Club, yo puedo ser doctora en ciencias exactas, pero si yo no quiero al Club no sirve de nada, los que ocupamos los cargos más importantes somos socios del Club desde hace más o menos 12 años».

En relación a la situación financiera del Club dijo que: «Estamos saliendo del  pozo, muchas veces el Club funciona por plata que ponemos los mismos que estamos en la comisión directiva, muchas veces hemos pagado la luz de nuestro bolsillo porque el Club está parado. Por eso le digo que no se necesita ni un médico ni un abogado, hay que querer al Club».