Barcesat insistió en la necesidad de reformar la constitución

    HURLINGHAM – Fue organizada por la Asociación Civil Agenda Activa de Hurlingham en la sucursal del Banco Credicoop

    El constitucionalista Eduardo Barcesat dio una charla en Hurlingham sobre la Constitución Nacional. Con discutida sutileza calificó a la diputada Diana Conti de alcohólica, por haber dicho lo de “Cristina eterna”, igual defendió la necesidad de la reforma constitucional.

    La charla fue organizada por la Asociación Civil Agenda Activa de Hurlingham, en el salón de actos del Banco Credicoop de Hurlingham.

    Sobre la polémica en torno a la reforma de la carta magna y a la posibilidad de habilitar la reelección de la presidenta Cristina Kirchner, Barcesat, señaló que “algunos, víctimas de algún vapor etílico, lanzaron la idea de la reelección eterna, y eso fue lo único que trascendió de la reforma constitucional”, luego de ese comentario un tanto grosero para con la legisladora, Barcesat, que es profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo, opinó: “Los jueces son vitalicios, es decir duran en el cargo lo que les dura la vida si es que no optan por jubilarse o hay un problema de mal desempeño o comisión de delito. Los legisladores son reelegibles indefinidamente. El único lugar donde hay establecido un límite es en el poder ejecutivo. ¿Hay en la ciencia constitucional alguna construcción que diga cuál es el periodo razonable, cual no, hasta que tiempo sí, a partir de que tiempo no? En realidad no lo hay, es una cuestión de ponderación. No hay plazo alguno que defina cuándo un gobierno deja de ser democrático para pasar a ser autoritario, siempre y en tanto que los plazos electorales se cumplan rigurosamente y con comicios transparentes y abiertos al control ciudadano”.

    Eduardo Barcesat que fue Convencional Constituyente en 1994, planteó que “me parece no obstante que no es el problema institucional el más importante en la reforma constitucional, el problema principal, para mí, sigue siendo el de la parte dogmática. Con una constitución del siglo XIX, no tocada ni retocada por estas cláusulas perversas del año ‘94, es muy difícil que se puedan afrontar los desafíos del siglo XXI. De modo que considero que la reforma constitucional es necesaria y oportuna y que bienvenido sea el debate”, finalizó.