El cine de provincia también llega a Cannes

FRANCIA- El Angel, de Luis Ortega, sobre el caso real del múltiple asesino Robledo Puch, y Muere, monstruo, muere, un film fantástico de Alejandro Fadel, concursan en Un Certain Regard, mientras El motoarrebatador, de Agustín Toscano, está en la Quincena de los Realizadores.

El cine argentino pisa fuerte en la sección oficial Una cierta mirada, que también es competitiva y cuyo jurado preside el actor portorriqueño Benicio del Toro. A falta de una, habrá dos películas nacionales, empezando el viernes 11 con El Angel, dirigida por Luis Ortega, en su primera incursión en Cannes. La película de Ortega está basada en la historia verídica del múltiple asesino Carlos Robledo Puch, alias El Angel Negro o El Angel de la Muerte, que conmocionó a la sociedad argentina de comienzos de la década del ‘70 y quien al día de hoy todavía sigue preso por esos crímenes, que incluyen once asesinatos a sangre fría y numerosos robos, cuando todavía no había cumplido 20 años.

El Angel está protagonizada por el debutante Lorenzo Ferro, acompañado por Mercedes Morán, Daniel Fanego, el Chino Darín y Cecilia Roth. Tiene producción de Matías Mosteirin para las compañías argentinas K&S Films y Underground más la española El Deseo (de los hermanos Almodóvar), en coproducción con Telefe y concursará en Un Certain Regard con otros diecisiete largometrajes, en su mayoría de directores emergentes, con menos obra previa que la de Ortega, quien al día de hoy suma seis largos y la miniserie Historia de un clan, sobre la familia Puccio, otro sonado caso policial argentino.

El segundo film argentino en concurso en Una Cierta Mirada es Muere, monstruo, muere, opus dos del mendocino Alejandro Fadel después de su opera prima Los salvajes, premiada en la Semana de la Crítica de Cannes 2012. Filmada en su provincia natal, Muere, monstruo, muere tiene producción de Agustina Llambí Campbell para La Unión de los Ríos, de la que Fadel forma parte, y es “un film de autor, pero con mucho monstruo, asesinatos sangrientos y efectos visuales”, como definen sus realizadores. Poco más trascendió hasta ahora de la película salvo lo que Fadel ha declarado a periódicos mendocinos durante el rodaje, como que tiene “mujeres decapitadas, motociclistas de la luz mala, fallas en el lenguaje, monjes cinéfilos, paisajes como matemática, esquizofrenia y monstruos”.

El realizador también aseguró  que  «Es un triángulo amoroso entre dos hombres y una mujer, en un paisaje cordillerano, que es mi provincia»,  y agregó «Todas las películas tienen un aspecto documental, dan cuenta de un territorio, de un tiempo, de cómo ver las cosas, ese aporte documental existe en toda ficción»

No se acaba allí la presencia argentina. En la sección paralela Quincena de los Realizadores está programada El motoarrebatador, otro segundo largometraje de otro director del interior del país que también había estado con su film debut en la Semana de la Crítica de Cannes. Se trata del tucumano Agustín Toscano, que en 2013 sorprendió con Los dueños (2013), codirigida junto a Ezequiel Radusky. Ahora Toscano se manda solo con esta historia de un motochorro tucumano que, después de robarle la cartera, en su huída lastima a una mujer mayor y se preocupa por sus consecuencias. “Es la historia de una persona que se mueve invadido por la culpa, atormentado por sus actos y perseguido por su sombra, por su conciencia”, declaró el director al sitio especializado Otroscines.com, donde también reconoce que hay humor negro y que por momentos se lo puede ver como “un policial sin policías”. Es una producción de Hernán Musaluppi para su empresa Rizoma, en coproducción con Uruguay, ya que de ahí son Gonzalo Delgado (director de arte y vestuario), Arauco Hernández (director de fotografía y cámara) y Sergio de León (asistente de dirección), con quienes Toscano reconoce haber trabajado muy de cerca.

El  tucumano Agustín Toscano, que ya había visitado Cannes en 2012 con el film Los dueños, realizado en coautoría con Ezequiel Radusky, pero esta es su primera oportunidad en la competencia oficial con una realización propia.

También  se exhibirá en Cannes el corto La ausencia de Juana, de Pedro Ponce Uda. «Hay una frase de Walter Benjamin que dice que las generaciones presentes tienen responsabilidad frente a las posteriores y que no nos podemos hacer los tontos». El corto, que participará en el ámbito francés, cuenta el secuestro de una maestra durante el Operativo Independencia, que fue realizado en democracia bajo el gobierno de Isabel Perón.

«Hay una actualización de eso que queda como un vestigio de mi ciudad, de mi barrio -dice Ponce Uda-, que ha pasado y tomar esa historia chiquita donde vive la historia política y social más general es el objetivo. Los grandes relatos no se pueden contar, pero en estos relatos pequeños es como se transforma algo que va quedando no sólo para las personas que lo vivieron, sino para las que somos hoy y para las que vendrán».

En estos días iniciáticos del certamen más prestigioso del cine mundial, las imágenes y diálogos que tomarán una tonada diferente a la rioplatense harán visible un cine que no es sólo el de Buenos Aires. Hay cine más allá de esta ciudad. Alguna vez alguien dijo que el cine es más grande que la vida. También habría que remarcar que el cine es más grande que una nación.

Por su parte, en la competencia de la Cinéfondation, la sección oficial de Cannes dedicada a cortometrajes producidos por alumnos de escuelas de cine de todo el mundo, participa Cinco minutos afuera, de Constanza Gatti, formada en la Universidad del Cine de Buenos Aires, donde la directora promete poner en cuestión el amor romántico al viejo modo de Cenicienta.

Además del stand oficial del Instituto de Cine (Incaa) en el Marché du Film, dedicado a la promoción y difusión del cine nacional, la presencia argentina en Cannes tiene también otros aportes, no por laterales menos llamativos. En el film de apertura de esta noche, Todos lo saben, del iraní Asghar Farhadi (La separación), rodado en castellano en Madrid, Ricardo Darín secunda a la pareja protagónica, integrada por Javier Bardem y Penélope Cruz. Y en las Proyecciones Especiales está anunciado el documental Pope Francis – A Man of His Word, del alemán Wim Wenders, sobre Jorge Mario Bergoglio. Considerando que en su juventud Wenders confesó que le costó elegir entre el sacerdocio y el cine, parece que con el Papa Francisco encontró finalmente su justo medio.

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