“Peronismo: Cómo explicar lo inexplicable”

BUENOS AIRES.- El periodista y Licenciado en Letras, Santiago Farrell, ex columnista de El Ciudadano, oriundo de Morón, hoy editor del diario Perfil, dedicó su último libro al “Peronismo. Cómo explicar lo inexplicable”. Compiló la opinión de historiadores y corresponsales extranjeros. También está la mirada de algunos argentinos como Rafael Bielsa y Facundo Firmenich.

Por Julieta Grosso/Telam: Con un cometido tan difícil como esclarecer el origen del universo o la evidencia de vida extraterrestre, el periodista Santiago Farrell descompone en su libro «Peronismo. Cómo explicar lo inexplicable» la manera en que este movimiento político y social es interpretado por periodistas y analistas extranjeros, desde una mirada coral en la que confluyen la fascinación, la extrañeza y la incomprensión.

«Los peronistas no son ni buenos ni malos: son incorregibles». A la mítica formulación de Jorge Luis Borges habría que adicionar el adjetivo «inentendibles», según el rasgo que campea en la exploración de Farrell, un recorrido por las dudas y las incertezas en torno al peronismo que a lo largo del texto plantea un interesante circuito de contrapuntos.

El punto de partida de «Peronismo. Cómo explicar lo inexplicable» (Ariel) es la mirada extranjera que se bifurca en dos registros: el de los historiadores o corresponsales de prensa que revisan a su modo la iconografía del movimiento surgido a mediados de los 40 y el de distintos argentinos -como el ex canciller Rafael Bielsa o el de Facundo Firmenich, hijo del ex líder montonero y residente en Barcelona- que han sido interpelados de manera recurrente por extranjeros que intentan comprender su morfología básica.

Con la idea no de «explicar lo inexplicable», sino de «instalar la duda, la complejidad y la dificultad de desarticular y comprender en forma cabal el peronismo», circulan por la obra las voces del periodista y editor francés Pierre Dumas, el escritor escandinavo Rune Vitus Harritshoj, el politólogo español Manuel Monereo, el periodista argentino Serio Bufano -exiliado en España- y el diplomático Federico Mirré, entre otros.

«El libro no tiene ninguna pretensión académica, sino que es el intento de explicar la manera en que conviven las distintas sensaciones que despierta el peronismo en los extranjeros, que van desde el desconcierto y la fascinación hasta la cuestión casi religiosa o mística que genera. Aquellos que aportan su punto de vista de alguna manera se han expuesto a esa complejidad, ya sea porque lo enseñan en la universidad, porque son extranjeros pero viven acá desde hace muchos años o porque han escrito sobre el tema», destaca Farrell.

La idea del texto surgió -como muchas otras- de un episodio fortuito, aunque detrás de toda pequeña viñeta hay un potencial disparador de hipótesis: «Vivía en Brasil y un amigo desconcertado por los cambios que tenía el peronismo me preguntó qué era, cómo lo podía definir. Yo le di una explicación pero, como dice Joel Horowitz (ensayista e historiador norteamericano), ‘todo argentino menor de 70 años tiene una opinión y una explicación sobre el peronismo y casi ninguno tiene la misma’, así que el brasileño siguió sin entender y me dijo que todos le daban explicaciones distintas», evoca.

No es un renegado ni predica la jactancia superadora: Farrell, periodista y licenciado en Letras, se autodefine como un «posperonista», alguien que pasó largamente por la etapa del embelesamiento hasta que un día bien identificado comenzó a experimentar los vacíos del desamor, a pesar de que no ha perdido el recuerdo amable de las ideas que moldearon su devenir vital y profesional.

«En mi caso, cuando tenía 14 años fue una cuestión de segundos hacerme peronista. Con el tiempo encontré distintos argumentos para seguir creyendo. Y tengo claro el día que dejé de serlo: el 9 de julio de 1988, cuando el pueblo peronista -que para nosotros nunca se equivocaba- lo eligió a Carlos Menem y postergó a Antonio Cafiero. Ese día me alejé del peronismo», rememora.

¿Es el peronismo una fuerza tan ininteligible como postulan quienes intentan comprenderla más allá de las fronteras nacionales? «Es necesario hacer una salvedad porque hay dos registros: a los peronistas les gusta sentir que para los otros el peronismo es incomprensible y circula como un hecho maldito», explica Farrell, editor del diario Perfil y autor del libro «Todo lo que necesitás saber sobre la Primera Guerra Mundial».

«En realidad eso no es tan así ya que hay un nivel del peronismo que es fácil de comprender. Me refiero a que tiene muchos elementos en común con ciertos populismos como la presencia de una figura carismática, una transformación muy fuerte siempre desde el Estado y contradicciones ideológicas que se concentran en ese líder que resume, coordina y unifica. Hasta ahí tiene un montón de cosas en común con otras expresiones», apunta.

Para Farrell, el «misterio del peronismo» es su persistencia, «estos 70 años -más de cuarenta sin su fundador- en los que ha subsistido a partir de eso que se puede leer casi como acto de fe, porque el peronismo no tiene una doctrina inalterable. ¿Cómo explicar si no que entren en un mismo movimiento el neoliberalismo de Menem, el Estado protagonista de Néstor Kirchner e incluso los dos peronismos que hubo durante los gobiernos de Perón, uno muy distinto al otro?».

«Ese ‘misterio’ es, además, genuinamente argentino porque para bien o para mal nuestra sociedad está impregnada por el peronismo. Aquel que ha viajado por América latina sabe que no hay ningún otro país de la región con una tendencia social hacia el igualitarismo tan fuerte como en el nuestro.

He estado en Perú y Brasil en los últimos años y ahí no ves una clase trabajadora que se apropie del Estado como en la Argentina», señala.

El autor está convencido de que esa «cuestión de fe» explica la vigencia del peronismo en la escena política, esa suerte de sortilegio que le permite esquivar la ausencia de una doctrina monolítica y justificar la maleabilidad de ideas y métodos: «Sin esa cuestión de fe, el peronismo es muy cruel, muy áspero para compartir. Porque a veces te hace pasar tragos muy amargos. A nosotros nos gusta mirar ciertas partes de la historia, pero el peronismo también es la Triple A, Ezeiza y toda esa violencia desbocada de una época…», analiza.

«Como no se trata de seguir determinado principio, lo que articula la pertenencia es esta cuestión de creer… creer aunque cambie drásticamente el libreto. Igual hay un elemento importante a tener en cuenta: los cambios en el peronismo de los últimos años no son aislados. En los 90, el recetario neoliberal no se aplicó solamente en este país, de la misma manera que el fenómeno del Estado presente de los últimos años tampoco es privativo del peronismo», indica Farrell.

«El peronismo surfea los tiempos -define-. La diferencia es que en los otros países las políticas neoliberales las aplicaba una gobierno y las que tienen foco en el Estado presente lo hacía otro. Acá lo hacía el mismo: con capacidad para surfear la ola.

¿Cómo se entronca el kirchnerismo dentro de la genealogía del peronismo y de qué manera se reformulará el movimiento ahora que está fuera del poder?

«Al kirchnerismo lo veo como una ola del momento, como fue el menemismo. Creo en ese sentido que va a desaparecer y que el peronismo va a olfatear y a reencauzarse por otro lado. Como hizo siempre», opina Farrell.

«En el artículo que escribió para el libro, Facundo Firmenich sostiene que el futuro del peronismo está asociado a la herencia del kirchnerismo y a la figura del Papa Francisco. A mí me parece interesante cómo se cierra ese círculo de un peronismo que abreva originalmente en la doctrina social de la iglesia -en los años 40 es el germen de sus ideas- y ahora se posiciona con una figura claramente peronista como es Francisco, es decir, cómo retorna esa presencia abarcadora de la iglesia», asegura.

 

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