Analizan ropa de hijastro de artesana asesinada en Villa Gesell

 

VILLA GESELL- Los investigadores del crimen de la artesana Cynthia Beatriz Filippone, asesinada de dos puñaladas el pasado lunes en su casa de Villa Gesell, secuestraron ropa de su hijastro con manchas sospechosas y aguardaban los resultados de los análisis para confirmar si se trata de sangre de la víctima.

Fuentes policiales informaron que se trata de prendas halladas en la casa de Simón Hernández (22), hijo del concubino de Filippone (40), domiciliado en la vivienda adyacente a la de la víctima y que está sometido a un tratamiento psiquiátrico.

Según relataron a la Policía, tanto una vecina como el hermano de la artesana, Simón tenía muy mala relación con la nueva pareja de su padre y solían mantener fuertes discusiones.

Otro elemento por el que los pesquisas esperaban resultados de estudios es una alpargata encontrada en el parque de la casa donde ocurrió el crimen, que el asesino pudo perder mientras escapaba.

Ese calzado, que aparentemente coincide con el talle utilizado por el hijastro de Filippone, debía ser peritado en busca de aislar componentes genéticos susceptibles de ser comparados con el ADN tanto de Hernández como de algún otro sospechoso que surja de la investigación.

Pese al secuestro de la ropa en su vivienda, el fiscal descentralizado de Villa Gesell que entiende en la causa, Eduardo Elizarraga, hasta hoy consideraba al joven sólo como testigo, ya que tanto Simón como su padre, Daniel Hernández (46) quedaron captados en las grabaciones de una cámara de seguridad a varias cuadras de la escena en el momento en que ocurría el ataque.

El hecho ocurrió el lunes alrededor de las 19:00, cuando la artesana colgaba la ropa lavada en el parque de la casa, situada en el cruce de 111 y 6, muy cerca del centro de Villa Gesell, en momentos en que sus dos hijos de seis y nueve años estaban en el interior.

De acuerdo con lo que momentos después pudieron relatarle muy alterados a la Policía, los chicos se sorprendieron cuando escucharon gritos y vieron entrar a su madre ensangrentada producto de dos puñaladas, recibidas en la cara y en el cuello.

Antes de desplomarse en el suelo y fallecer, la mujer alcanzó a decirles que cerraran la puerta con llave y llamaran por teléfono a Daniel Hernández.

Tras los peritajes realizados en la vivienda, los expertos detectaron que no había faltantes ni habían sido forzados los ingresos, por lo que el fiscal Elizarraga descartó que el ataque se hubiera dado en medio de un intento de robo y afirmó a la prensa que fue «un acometimiento con la intención de matarla, la fueron a buscar para matarla».