DE PÉRDIDAS Y GANANCIAS

Es bueno a veces repasar las cosas que pasaron hace algunos años. Sirve para entender y poner en su justa dimensión lo que ocurre en la actualidad.

Por ejemplo, en los próximos días, la atención de los medios estará concentrada en la discusión suscitada en torno al impuesto a las ganancias. Algunos miembros de la oposición y dirigentes sindicales pretenden que se suba el mínimo no imponible en los salarios para que estos no se vean afectado por ese impuesto.

En la actualidad ese mínimo está fijado en $4.818 para trabajadores solteros y $6.665 para trabajadores casados. Los proyectos en danza proponen elevar a ese monto base en $6.200 para los solteros y $8. 400 para los casados.

Sin entrar en detalles sobre lo acertado o no de la propuesta y atendiendo también a aquellos que sostienen que ningún asalariado debería tributar impuesto por el resultado económico de su trabajo; lo interesante es que en la Argentina de hoy se discuta sobre las ganancias de los trabajadores, cuando durante años solo se habló de las pérdidas.

Más interesante aún es que el tema central por estos días sea las condiciones de los trabajadores, cuando no hace una década, los trabajadores parecían ser una raza en extinción.

Algunos datos sirven como ejemplo para reafirmar esto: en la Argentina tremenda del 2001 la desocupación en el Gran Buenos Aires arañaba el 22 por ciento, y la subocupación estaba en el 18,5 por ciento.

Casi diez años después, según los registros del último trimestre de 2010, la desocupación en el Gran Buenos Aires es del 8,7 por ciento y la subocupación, siempre en el conurbano, es del 9,5 por ciento. Son cifras contundentes, que obviamente están relacionadas con el 9,1 por ciento que registró el crecimiento de la economía.

En ese sentido, bienvenido sea la discusión por las ganancias, por que es la discusión generada por el crecimiento. Y bienvenido sea que esos temas ocupen las tapas de los diarios,  porque eso es mucho más gratificante que ver noticias sobre desocupación creciente, centro de trueques, ollas populares, o pagos en Patacones u otros bonos provinciales.