Cuando la Democracia volvió a Morón

Por RODY RODRIGUEZ

Morón tiene el triste privilegio de ser una ciudad estrechamente vinculada a los golpes de Estado. De hecho la primera interrupción militar a un gobierno democrático, en 1930, nace en Morón. Es en Haedo, en la casa del conservador Manuel Fresco, donde empieza a pergeñarse el golpe y son los cadetes del colegio militar en El Palomar, los que acompañan a José Félix Uriburu a derrocar a Hipólito Yrigoyen.

Se puede hablar de una coincidencia, pero el dato objetivo es que Morón fue la cuna del golpe del 6 de setiembre de 1930. Esa jornada terminó con 14 años de Democracia que tuvo como protagonistas a los gobiernos de los radicales Yrigoyen desde 1916, -el primero con la Ley Sáenz Peña de voto secreto, universal y obligatorio-, hasta 1922; luego Marcelo T. de Alvear hasta 1928, y otra vez Yrigoyen hasta su derrocamiento.

 

Morón fue 6 de Setiembre

El éxito de la interrupción democrática tuvo para Morón un reconocimiento más que especial.

El 13 de octubre de 1932, el partido de Morón pasó a llamarse “Partido de 6 de setiembre” en conmemoración al golpe de Estado. Federico Martínez de Hoz, era el gobernador de Buenos Aires. Morón dejó de llamarse Morón hasta la llegada del peronismo en 1946.

Hoy, quienes visiten el Palacio Municipal, podrán apreciar, que la balaustrada de la escalera central que va hacia el primer piso, es de hierro forjado con figuras que unen el 6 y el 9, rememorando de ese modo el día del golpe, el día 6 del mes 9.

Esta “intimidad” entre los golpes de Estado y el Municipio de Morón tenía su lógica por la influencia que ejercían las Fuerzas Armadas territorialmente en el distrito. Morón está rodeado por Campo de Mayo, el Colegio Militar, la Base Aérea de El Palomar y la Base Área de Morón.

 

Morón y la última dictadura

Naturalmente, fue la Fuerza Área la que mayor protagonismo tuvo en Morón durante la última dictadura entre 1976 y 1983. Los principales centros clandestinos de detención fueron regenteados por esa fuerza, desde la misma VII Brigada, pasando por el Hospital Posadas hasta la dramáticamente célebre Mansión Seré en Castelar.

Los dictadores que tomaron el poder en 1976, habían decidido militarizar el conurbano, donde residían los principales polos industriales con la más destacada concentración de obreros. Esto fue visible a la hora de elegir a los comisionados a cargo de las intendencias. En el interior de la provincia, la mayoría fueron civiles y en el Gran Buenos Aires, todos los jefes comunales eran militares. En Morón en el inicio la gestión comunal respondía a la Fuerza Área. El primero fue el Comodoro (R) Raúl Pérez Apolonia, desde 1976 a 1979; luego lo reemplazó Ernesto Rodríguez, desde el ’79 hasta 1982, y tras la Guerra de Malvinas, llegaron Juan Jesús Blasnick hasta 1983 y la transición a la democracia estuvo a cargo de Santiago Cahill, un hombre ligado al peronismo ortodoxo que luego en los ’90 se desempeñó como coordinador del Frente Nacional y Popular y del Partido Popular de la Reconstrucción, que tuvo como referente inspirador a Mohamed Alí Seineldín.

 

Punto de partida

Tras la finalización de la Guerra de Malvinas, la Argentina comenzó una etapa de politización que, indefectiblemente, iba a terminar con el pronto llamado a elecciones.

Ya sin veda política, los distintos partidos políticos se prepararon para la tan ansiada recuperación de la Democracia.

Todos los cálculos previos presagiaban que el Partido Justicialista sería el triunfador de esas elecciones. No podía ser de otro modo. El peronismo, desde su nacimiento, nunca había perdido una elección. Mucho menos era imaginable una derrota en la provincia de Buenos Aires y muchísimo menos en un distrito del conurbano.

Con ese optimismo distintos sectores del peronismo buscaron posicionarse para alcanzar la intendencia.

Desde William Morris primerió a la hora de hacer campaña el joven Jorge Anca. También se anotaron en la carrera el ex intendente durante el primer gobierno de Perón, César Albistur Villegas y el ex intendente en el período 1973/1976, el cartero Eubaldo Merino. Otro candidato en la interna fue el experimentado dirigente del PJ Enrique Duyhailo, que llevaba como candidato a concejal al querido comerciante de Hurlingham Ángel Biagio Morreale.

El gremialismo no podía estar ausente a la hora de presentar candidatos, y así se anotaron el Secretario General de ATSA, Juan Molina y el Secretario general de SMATA, seccional Morón, Horacio Rafael Román.

Finalmente fue Román, de 37 años, quien ganó la interna y se consagró candidato a intendente. Su carrera político-gremial la efectuó como delegado de SMATA entre 1973 y 1976. Conducía la seccional local de ese gremio desde 1979 y también se desempeñaba como presidente del consejo partidario de Morón.

Sus principales respaldos eran los del jefe de SMATA y vecino de Hurlingham, José Rodríguez y el dirigente Antonio Cafiero. Esa pertenencia cafierista hizo que muchos supusieran que, de ganar la intendencia, podía haber algunos roces con Herminio Iglesias, al que casi todos imaginaban gobernador.

El imaginar al peronismo ganador no era solo cosas de peronistas. Los mismos dirigentes de la Unión Cívica Radical no tenían en los cálculos ganar en Morón pero si confiaban sumar una buena cantidad de concejales. La UCR le puso calor al clima democrático con elecciones internas. Una especialidad de la casa. Primero confrontaron por la conducción partidaria. En esas internas participaron los dos grandes sectores de ese entonces: la tradicional Línea Nacional que había liderado Ricardo Balbín y que encarnaba Fernando de la Rúa, y el Movimiento de Renovación y Cambio, liderado por Raúl Alfonsín. En Morón, la Línea Nacional estaba conducida por José Nanoia (que había sido intendente en el 63 y senador provincial en el 73) y Manuel “Titi” Martínez. Renovación  y Cambio tenía como principales referentes a Norberto García Silva, Isaac Kaufmann, Marcos Di Caprio y Umberto Elisei. Pero en Renovación y Cambio se produjo una escisión, encarnada por Víctor Stefanoni quien creo la Línea Participación y Trabajo. El triunfo del alfonsinismo fue categórico y Marcos Di Caprio quedó como presidente de la UCR.

Para las elecciones internas donde debía elegirse intendente y concejales, Renovación y Cambio propuso a García Silva para intendente, a José Bielicki como diputado nacional y a Elisei como diputado provincial. Para enfrentarlos se unieron los de Línea Nacional con los de Participación y Trabajo, llevando como candidato a intendente a Stefanoni, que enarbolaba la bandera de la Autonomía municipal de Hurlingham. Nuevamente ganó el alfonsinismo, quedando el abogado Norberto García Silva, de 39 años, como candidato a intendente.

Otra fuerza que surgió con ímpetu en ese reverdecer democrático fue el Partido Intransigente, que lideraba el Bisonte Oscar Alende. En Morón, Carlos Moss había quedado como presidente del Partido y la candidatura a intendente fue para el joven abogado de 33 años Fernando Luis Introna.

Además de la UCR, el PJ y el PI, también participaron de esos comicios:

La Alianza Demócrata Socialista que postuló para la intendencia al militante del socialismo democrático Juan Carlos Suero.

La Alianza Federal: encabezando la lista el comerciante de Villa Tesei, Enrique Eugenio Alzamora.

El Movimiento Al Socialismo que postuló al tornero Oscar Sosa, de 35 años, quien además fue su primer candidato a concejal.

El Movimiento Comunal Moronense: que proponía como intendente a Miguel Andrade, de 54 años, miembro de la Sociedad de Fomento Parque Jhonston e integrante de la Comisión Coordinadora de Entidades de Bien Público que trabajaba en conjunto con las delegaciones de Hurlingham, Villa Tesei y William Morris durante los gobiernos municipales de facto.

El Movimiento de Integración y Desarrollo que postuló a Humberto Salonia, de 58 años, italiano nacionalizado argentino, primo hermano del candidato a vicepresidente del mismo partido y ex ministro de Frondizi.

El Partido Comunista llevó como candidato a intendente a un jubilado de 66 años, Mateo Sclavo, quien fue delegado de la empresa metalúrgica La Cantábrica y ocupaba un cargo en la Mesa Coordinadora de Jubilados y Pensionados de Morón y Haedo.

El Partido Demócrata Cristiano que propuso al docente Cayetano Urec, de 45 años.

El Partido Obrero que postuló a Juan Ángel Sosa, delegado sindical en la fábrica Scholnik y fomentista en Villa Tesei, como candidato a intendente y a primer concejal.

El Partido Socialista Auténtico que presentó como candidato al ferretero de 27 años Mario Mazzitelli.

El Socialista Popular que impulsó la candidatura de José Morrone, de Villa Tesei.

El Partido Renovador: Margarita Palazzo de Rodríguez como candidata a intendente y primera concejal, seguida como concejales por María Rosalía Grelus y Juan Bautista Martino.

Los que no presentaron candidatos locales fue la Unión de Centro Democrático que orientaba Álvaro Alsogaray. En tanto el Frente de Izquierda Popular, el Partido Conservador Popular y el Partido del Trabajo y del Pueblo apoyarán las listas del peronismo.

En la última etapa de la campaña electoral, un rumor recorrió las calles de Morón con una velocidad inusitada. Esa versión señalaba que Horacio Román había discutido con un colectivero y que en circunstancias confusas, el candidato le pegó un palazo que dejó malherido al chofer, a riesgo de perder la vida.

Esta noticia nunca comprobada, pero que se convirtió en mito popular, afectó la imagen del joven sindicalista.

Lo cierto es que Morón estuvo a tono con lo que ocurrió en la provincia de Buenos Aires y en el país, y en las elecciones desarrolladas el 30 de octubre de 1983, el radicalismo ganó en un bastión peronista.

No hay dudas que el promocionado palazo de Román al colectivero ni la quema del cajón de Herminio tuvieron que ver con ese resultado, que obedeció a cuestiones más profundas y que estuvieron centrados en la enorme figura de Raúl Alfonsín.

En concreto en Morón, la UCR sumó 138.442 votos, contra 104.576 del PJ.

Norberto García Silva, que había sido concejal entre 1973 y 1976, fue elegido intendente. Se eligieron 24 concejales, la UCR se quedó con 13 bancas, ocupadas por el farmacéutico

Isaac Kaufmann (que luego quedó como presidente del Concejo); el médico Andrés Baiguera; el empresario Manuel “Titi” Martínez; Martín “Coco” Oyharzabal; José Luis Rivero; Omar Sánchez; Justo Sequeira; Juan José Ripamonti; el contador Oscar García; Juan Carlos Griolli; Héctor Froilán Tolosa; el economista Osvaldo Busolín y Oscar Linari.

En esa boleta radical, aparecía como candidata a concejal en el puesto 18, Margarita Stolbizer.

Por el Justicialismo asumieron 10 concejales: Guillermo Patiño; Eduardo Pasetti; Miguel Ramella; Carlos Alberto González; Marta Loperena; Alberto Daniel Descalzo (luego intendente de Ituzaingó); Carlos Zaidán; Víctor Hernández; Juana Moreno y César Acosta. El Partido Intransigente se quedó con la última banca de concejal para Juan Catalino Silva.

Tras la elección hubo que buscar las bancas que debían  ocupar los concejales que estaban arrumbadas en un quincho de un ex funcionario municipal del Proceso.

Así Morón, como en toda la Argentina, empezaba a transitar un nuevo período democrático con la esperanza de no volver a sufrir sangrientas interrupciones militares.